14.8.19

Dios no existe… o es un incapaz

La vida es un constante contrato entre las partes de uno mismo y algo que no conocemos ni somos capaces de imaginar. A veces lo firmamos con letra y otras de forma verbal o con la mirada. Incluso los hay que con un simple apretón de manos dan por finalizado las negociaciones. Un contrato es algo muy serio. Y si hay dudas mirar la viñeta de Gila con la que acompaño el texto.

Nada hay más serio que la muerte programada. Y más válido que la muerte de susto en una noche fría. Lo malo no es la muerte sino el dolor asociado. 


Yo no creo en Dios… pues de existir vaya pedazo de incapaz por permitir el mundo que tenemos. 

Lo digo yo que soy de los que tienen suerte. Si existiera Dios permitiendo el dolor que existe entre inocentes, tendríamos que concluir que es malo. Así que prefiero pensar que no existe.

No sé el motivo por el que hablo de muerte cuando desearía hablar de vida. Debe ser que van unidas. Si viene la primera es porque antes hemos tenido la oportunidad de gozar de la segunda. Otra cosa es que no hayamos podido o sabido aprovechar bien los tiempos. En realidad todo son eso, tiempos entre que empieza la película y asistes a la música final.

Arte Urbano en Palencia, en recuerdo a los maestros

Esta escultura urbana es un monumento al maestro que se encuentra en la ciudad de Palencia (España) en el centro de la ciudad, para recordar el inmenso trabajo que en las zonas rurales hicieron cientos de maestras y maestros casi sin nombre que se dedicaron a enseñar a leer y escribir a los niños de los pueblos, casi sin medios, con absoluta abnegación, en contra muchas veces de los propios padres de los niños a los que no siempre dejaban con facilidad acudir a la escuela.

Esta obra del escultor Rafael Cordero, se montó en el año 2003 en la plaza de la Inmaculada de Palencia. Es un sencillo homenaje a una profesión que desde principios del siglo XX creyeron sobre todo en el futuro de la sociedad española.

Por tus pasos te reconocerán. No te libras

Hoy una vecina con mis mismos muchos años me ha parado para decirme que el otro día no me había respondido a un saludo pues no me vió de cara, y que al pasar yo y volverse ella me descubrió por mis andares. ¡¡Ufff!! ¿Por mis andares?

Yo tengo mil errores reconocidos, pero no sabía que por mis andares me pudieran localizar, reconocer. Debo andar (también) de una forma algo personal. Nunca me lo he mirado. Creo que es complicado mirarse en el andar. Falta sensación de relieve, de espacio, de separarme de mí mismo.

Yo a veces me separo de mí mismo, hacia atrás siempre. Pero me miro por dentro, nunca por fuera. Y claro… así no es posible detectar el tipo de andares que tengo. Personal, ahora ya lo sé. La vecina al menos ha notado que ando raro.

Claro que… andar se compone de muchas cosas. La silueta, el movimiento pendulante, los brazos y sus movimientos tontos, la velocidad. Jodo. ¿En qué sabe ella que soy yo? Ya, lo sé. En la chepa. Y en la calva que se ve desde detrás. ¿Pero eso forma parte de los andares o de la silueta? ¡¡Joder… qué dudas!!



Mis libros morirán conmigo. Es la Ley

Mis libros tienen los años contados. No me trascenderán en muchos de los casos, pues hoy los libros ocupan tanto que asustan. Mi hijo tienen casi tantos como yo, que superan los 1.500 y sus gustos no encajan con los míos. Ni el idioma de escritura tampoco. Así que los miro con la mira pena con la que yo me miro al espejo y les sonrío levemente.

No voy a poder leer todos los que me faltan. Entre otras cosas porque ya leo poco. Curiosamente consulto más que leo, dn estos tiempos en los que consultar a Google es tan rápido y sencillo. Pero no todo está siempre en San Google. Yo los libro, más que leer los empiezo. Que algo es algo. Siempre tengo seis u ocho empezados y otros tres o cuatro a medias. Según el temperamento del día cogo uno u otro.

Ellos lo saben y se prestan a mi juego. Son sabios aunque sean de papel. Tengo una biblioteca electrónica de otros 2.000 libros como poco pero esos si que nunca los leeré. Tengo otra media decena para los viajes que dentro de mi iPad juegan a entretenerme cuando la reato es largo y la conversación corta. A veces me sorprenden los digitales y me pregunto yo mismo por qué no soy capaz de seguir leyéndolos en el sofá. Nunca me respondo.

Los libros crean mariposas. Es cierto. Pero en el estómago. Son mariposas libres de los libros. Mariposas que ayudan a viajar sin moverte del sillón. Mariposas amigas y mariposas sabias. No concibo con facilidad esas viviendas que todos conocemos donde no hay libros de verdad. Los libros de postizo, esos que son todos iguales y que se compran por centímetros… esos no son libros.

Sieta paradojas de 1972, que siguen igual hoy

Era el año 1972 cuando para hablarnos entre nosotros en las revistas había que intentar saltarse la censura con "Paradojas" que era una manera de saltase la lógica y reírse de uno mismo para meter cuñas de opinión por ver si colaban. 

Tiempos de censura, como casi la actual, donde hay que tener mucho cuidado con según lo que enseñas, pues enseguida te castigan. Una teta, si es de señora noooo. Si es peluda y de señor bajito, ya sí se puede. 

La paradoja 1, la 3 y la 6 son maravillosas perlas de verdades disfrazadas. Y la 5 una forma de criticar que no se pueda ver sexo en ningún sitio pues siempre es una cochinada para los poderes, sean religiosos, fácticos o de los otros. ¿Qué cuales son los otros? Pues todos los demás.

El recorte de prensa es de la revista Hermano Lobo. Viendo esto, tan claro, es lógico que la censuraran. Hoy le sucedería lo mismo.

13.8.19

Los años con curas, marcan. A mi para bien

Leer las noticias es duro, casi un ejercicio de osadía mental en riesgo de caer vencido por agotamiento. Yo creo que las noticias las conforman para entretenernos, para hacernos creer que tenemos la obligación de ser felices, pues todos los demás son unos borregos y unos brutos, unos asquerosos o unos desgraciados. De esta manera, pillados en las noticias, nos sentimos mucho más contentos con nuestra vida, sabemos que somos felices aunque creamos lo contrario.

Me llega el caso de un deudor incandescente, de esos que además de ser un jeta está siempre encendido y alguien le debió decir en su día que ir de chulo garantiza meter miedo y tener razones para tener razón. Es un tonto inútil que además no logra en la vida nada satisfactorio. pero es un deudor. Un tipo que se aprovecha de su familia para engañarla. Me toca poco y por eso lo cuento aquí. Y me hace gracia pues lo advertí enseguida. A los jetas se les ve de lejos, casi siempre son iguales o han ido a la misma escuela.

El caso es que tengo que resolver la papeleta y… y por los amigos lo que toque. Me tengo que disfrazar de más jeta todavía, algo que me gusta pues también debí ir a la misma escuela, pero yo he tenido el detalle de no practicar, sino de asesorar. Mis años entre curas me marcaron y me volví persona (casi) normal con solo 3 años entre ellos. Para que luego digan que no marcan.

¿Y cómo se puede ser cristiano comportándonos así?

Hoy hemos tomado cuatro cafés de distinta manera más un bocadillito de tortilla de patata con salsa y unas patatas fritas, un panecillo tostado con mantequilla y mermelada de naranja y un panecillo tostado con jamón que cubría las dos caras abiertas y con un botecito de tomate triturado. El total de los cuatro desayunos han sido siete euros. Ya sé que intuís a qué franquicia me estoy refiriendo. Bien. Calidad bien, precio MUY bajo.

Lo curioso es que el precio tan bajo lo soportan los trabajadores de la franquicia y eso no lo pensamos, o si lo pensamos nos lo callamos. Este servicio, autoservicio, solo es posible si casi no hay mano de obra entre el cliente y el vendedor. Y si el que hay… cobra a pesetica el cacho. Así que los culpables de que los sueldos sean indignos es de nosotros, los que consumimos. Yo el primero.

Había tres personas atendiendo, ninguna era nacida (previsiblemente) en España. En la cocina otra persona más en las mismas circunstancias en apariencia. Es decir, comemos barato y bueno porque hay personas trabajando con sueldos indignos, que además han venido de lejos a trabajar a España por sueldos de mierda. Y encima no los queremos dejar entrar y tienen que penetrar entre nosotros a escondidas. ¿Estamos tontos?

Nos beneficiamos de su explotación laboral, pero además somos tan cínicos como para decir que nos vienen a quitar el trabajo. pero… ¿sabemos lo que decimos? 

Yo os propongo un ejercicio. Vamos a ponernos a las 9 de la mañana para no madrugar (nosotros) en cualquier calle o plaza donde permita la carga y descarga. Y vamos a ponernos a contar. Es muy sencillo. Ya sabéis qué hay que contar. Los que cargan y descargan esos camiones o furgonetas y previsiblemente han nacido en España y los que no.

Ahora no les dejamos entrar por mar, los dejamos que naufraguen o que se hundan o se ahoguen. Miramos hacia otro lado, aunque nos creamos socialistas. 

Pero luego los contratamos en negro para limpiar el culo de la abuela, o para que nos sirvan la cerveza bien fría. Para que nos arreglen el grifo en B o para que repartan las botellas de agua embotellada por las casas. ¿Y cómo se puede ser cristiano comportándonos así?