A priori, estas dos figuras (sí se han convertido en dos símbolos de dos ideologías contrarias) tendrían que representar idearios contrapuestos, pero pasado el tiempo, por desgracia, han confluido en un mismo proceder. Nicaragua ha pasado de ser un referente, hace décadas, en la lucha y defensa del bien común, con todas sus limitaciones y contradicciones, en un triste ejemplo de cómo las ideas y teorías aguantan el papel, pero no el paso del tiempo. De ahí que Sandino y Trump hayan confluido en un comportamiento autoritario e irracional. La reciente visita a Zaragoza de Dora María Téllez, ex guerrillera sandinista y ex ministra de Salud junto a la abogada defensora de DD HH, Ana Margarita Vigil, nos descubrieron cómo el horror se ha adentrado y asentado hoy en día en Nicaragua.
Sandino, fue un líder revolucionario nicaragüense, que entre los años 1927 y 1933 luchó contra la invasión norteamericana y que tuvo su resurgimiento en los años 70 aunque, actualmente, es una sombra de lo que fue el movimiento Sandinista en sus orígenes.
¿El poder corrompe? Yo, sinceramente, creo que no. El poder lo que hace es sacar lo que toda persona lleva dentro y agudizarlo. Es por ello que algunos sandinistas llevan la semilla del diablo y otros no. Daniel Ortega junto a su mujer, Rosario Murillo, representan la parte corrupta que ha violado las ideas primarias que surgieron tras las luchas llevadas entre 1979 y 1990 para librarse de la dictadura de la familia Somoza totalmente afín a los intereses de Estados Unidos.
Dora Téllez ya desde el inicio de la charla destacó, con gran franqueza por su parte, el gran problema del sandinismo: fue un movimiento que no se cuestionó el “imaginario colectivo” que se tenía de Cuba y fue un movimiento urbano, estudiantil alejado del mundo campesino y de la zona de Costa Caribe y que, por tanto, tenía sus bases mal asentadas desde un principio; máxime al mantener el “sistema de las minorías congeladas” que no era otro que el ganador se llevaba el 60% de los cargos y el opositor el 40%; así aunque este último sólo tuviera un 5% de los votos obtenía el 40% del poder político.
En el pacto de 1998 el Frente Sandinista junto al Partido Liberal perpetuó este sistema de minorías congeladas con lo que el modelo Somozista de autoritarismo se asentó siendo una contranatura a las esencia primigenia del Sandinismo y que, actualmente, sigue vigente dando lugar al estallido social del 2018 y a las numerosas detenciones, torturas, exilio que el pueblo nicaragüense viene sufriendo por parte del tándem Daniel Ortega y su mujer, Rosario Murillo, y que, desde el año 2018 al 2023, han causado que más de 5.000 personas hayan pasado por la cárcel y que no se sepa cuántas personas hay, así, como otras que llevan años desaparecidos sin saber cómo están y dónde (el caso más grave el de Brooklyn Rivera, líder indígena sin prueba de vida desde septiembre del 2023).
Como dijo Dora Téllez “cuando el “no” no existe frente al poder, el autoritarismo se propaga”. Algo que destacó al observar cómo la figura del “hombre fuerte o la mujer fuerte” está imperando en el mundo, incluida Europa que se suponía cuna del progresismo y democracia que hace cuestionarse qué es lo que ocurre para que las sociedades occidentales busquen liderazgos fuertes sin darse cuenta que detrás de ello existe la barbarie.
El tándem Daniel Ortega y Rosario Murillo están ahora haciendo el “plan Zorrito” como dijo con ironía Dora Téllez al observar los movimientos en Venezuela y la deriva que el gobierno de Trump está teniendo en diferentes latitudes del mundo. Este plan no es otro que hacerse los muertos como hacen los zorritos ante el peligro y, cuando ha pasado el mismo, se levantan y continúan su camino. Pues esto es lo que hace el matrimonio temiendo ser sustituidos por una Delcy de Nicaragua emulando a los pasados acontecimientos de Venezuela.
La abogada, Ana M. Vigil, destacó la Justicia Transicional que todo país debe hacer para reconciliarse y superar etapas dolorosas y esto sólo se hace a través de cuatro pasos: Verdad sobre los hechos aunque sean dolorosos; justicia; reparación y, por último, no repetición. La plataforma “Primero la verdad” busca, precisamente, llevar a cabo la denuncia y el testimonio como pilar de la justicia en Nicaragua donde, cualquier persona que haya sufrido violaciones de los derechos humanos por parte del régimen Ortega Murillo, recibirá recomendaciones de cómo hacer tal trámite y a través de qué organismos u organizaciones confiables.
Para lograr una Justicia Transicional se debe eliminar la engañosa frase de que debe haber impunidad para lograr la estabilidad; falso discurso que reafirma la dictadura sin cerrar heridas.
Y estas heridas deben ser curadas a través de la no venganza porque “parte de la resistencia es la alegría” y no salir de la cárcel “con odio” sino “con justicia”. Estas palabras de Dora Téllez reafirman la no violencia de un cambio en Nicaragua a pesar de las detenciones que tanto ella como Ana M. Vigil sufrieron teniendo las más cruenta de las encarcelaciones que es el aislamiento completo donde no hubo ni un lápiz, papel, luz, contacto social y que fue el peor de los escenarios para cualquier persona.
Aunque hay un resquicio para la esperanza porque, como dijo Ana María Vigil, estando en la cárcel hubo funcionarios que tenían cierta humanidad con ella. La bondad en estos tiempos, sin caer en la bobería o ingenuidad, será la respuesta a estos tiempos de resurgimiento de ideas que creíamos apartadas y ¿enterradas?
Sandino se revolvería si supiera que su lucha, al final, se ha aliado junto al poder autoritario de un Trump que, aupado por élites que lo teledirigen, quiere convertir a Hispanoamérica en su patio trasero, algo por lo que Sandino luchó para que no ocurriera. Y es que ya lo dijo Trump, la doctrina Monroe debe ser doctrina Donroe.
Olga Neri
