19.5.25

Portugal y Rumania nos enseñan el futuro


Desde Portugal o desde Rumania nos van viniendo aires muy conservadores que se unen a los ya existentes en el mundo occidental. La izquierda se tambalea, y las nuevas generaciones, las que van a dominar el mundo, no quieren oír hablar (de momento) de progresismo político o social, y eso es lo que viene poco a poco sobre Europa.

Desde la izquierda (sobre la que queda) sabemos bien el motivo, y no: no lo queremos decir ni queremos cambiar. Somos así de chulos. 

La Historia son ciclos repetitivos, y ahora toca la debacle del progresismo, y una división de la gestión entre la Derecha de siempre y la Nueva Derecha a la que no quiero poner adjetivos, que los tiene pero me los callo.

Lo de Portugal con la caída del Partido Socialista que casi se pierde, en una tercera posición tremenda con la sombra de la Nueva Derecha a 50.000 votos, es de premio al dicho viejuno de "cuando las Barbas de tu vecino…". No podemos decir que no lo vimos venir,

Lo de Rumania tiene otro empaque. No ha ganado el líder de la Nueva Derecha, esa que pretende salirse de Europa y derogar todo lo que no sea acercarse a Rusia, pero hay que visitar Rumanía para entender lo que en realidad supone ese crecimiento desmesurado de la Nueva Derecha en un país tan complejo y todavía con tanta desigualdad y pobreza disimulada.

Vinicio del Toro decía que no sabe bien qué está cambiando de forma brutal, pero sí que estamos en un final de Ciclo imparable. Creo que tiene razón, no sabemos que llegará, pero todo parece indicar que algo está en marcha y muy avanzado, y que cambiará los modos y la formas. 

Siempre sucede lo que queremos que suceda, nada es casualidad aunque sea provocado y no siempre bien controlado.


18.5.25

Masacre de Sabra y Shatila. Violencia tapa violencia


Todavía en los recuerdos de los viejos europeos nos suena la llamada "Masacre de Sabra y Shatila" acontecida en el año 1982 en dos barrios de Beirut en donde se mataron a un número indeterminado de refugiados palestinos por la Falange Cristiana del Líbano apoyados por Israel.

Esos territorios, el pueblo palestino, vive entre morir y matar. Y Europa mira con asco a veces, indiferencia la mayoría de ellas, sin saber qué hacer para que estas cosas no sucedan.

No se sabe cuantos civiles fueron masacrados, las cifras nunca se supieron y se mueven entre las estimaciones más bajas que hablan de alrededor de 700 a 800 o 1.200 víctimas civiles palestinas, mientras otras fuentes y estimaciones, basándose en la documentación y el número de cuerpos encontrados y desaparecidos, sitúan la cifra entre 2.000 y 3.500 personas, o incluso hasta 4.000 y 4.500.

La dificultad brutal para establecer una cifra aproximada se debe a varios factores, incluyendo el entierro de cuerpos en fosas comunes y la falta de un recuento oficial exhaustivo en su momento, junto a la falta de Censo. Las víctimas fueron en su gran mayoría civiles, incluyendo mujeres, niños y ancianos.

La ONU dijo que había sido un genocidio, pero da igual, nada se movió de ese cúmulo de violaciones, asesinatos o ejecuciones. Nunca se juzgo a los responsables, y a lo sumo vivimos un crecimiento de acciones terroristas posteriores, que nunca son tampoco un avance en la búsqueda de las soluciones.

Ahora en 2025 seguimos observando como se masacra al pueblo palestino. Y sabemos que con el tiempo se reeditarán procesos de auto defensa tardía y absurda, que seguirán añadiendo más violencia y guerra sobre la zona. Y Europa a veces se pregunta por qué no logra calar entre los europeos. 

Desde el silencio europeo es imposible avanzar para resulta creíble y respetado como territorio histórico.