23.12.25

Extremadura y Aragón, se parecen


Son tantas las cosas que suceden todos los días en el panorama español y aragonés, incluso son tan importantes y opinan tantas personas distintas, todas ellas más importantes que yo, que me entra mieditis de opinar y no saber añadir nada.

Y además se suma que mis lectores no son tantos, o lo que es peor, pueden ser 200 al día ó 5.000 al día, depende de vete a saber qué trampas de los algoritmos que nos controlan.

Lo de Extremadura se veía venir. Tanto y de forma tan sencilla, que hasta los del PP y los de VOX lo sabían cuando se provocaron mutuamente para hacer elecciones anticipadas. 

Por cierto lo del candidato del PSOE, tan flojo y con tan poca chicha por decir algo suavecito, es de premio a los que quieren perder. Preescolar puro en Política.

En Aragón estamos en una situación similar, con las variables de CHA y el menor peso de IU y Podemos. El resto igual, con una candidata del PSOE que sabe ella se llevará un fracaso que intentarán disimular, y un PP que aspira a tener mayoría absoluta como el de Extremadura…, y se va a quedar con las ganas.

Esto es un juego de ajedrez. 

Y le llevo la contraria a Pablo Iglesias que dice que no es ajedrez sino parchís. No. Es ajedrez. También en el ajedrez hay un ligero componente de suerte, pero se le llama de otra manera, se disimula y se calla. Y te lo digo yo, que he estado federado.

Un desvío de atención, por casualidad o provocado por el contrario…, y te despistas de pensamiento. Y eso es lo que le ha pasado a la izquierda española y europea, pero no hace un año, sino más de una década. 

¿Y ahora? Pues ahora toca aguantar los tiempos que van a venir, soportar que serán eternos o muy largos y pesados, y que utilizarán los mismos mecanismos o peores que los que ahora utiliza el PSOE, para mantenerse en el Poder. 

Esto no se trata de beneficiar a la sociedad que vaya surgiendo en cada momento, se trata de aguantar en el sillón, y si no se puede ganar, intentar hacer tablas.

12.12.25

Los pobres son los culpables de la pobreza. Modo sarcástico


Uno de los mayores éxitos de toda la política en España ha sido convencernos poco a poco —pero ya sin duda— de que la culpa de que haya cada vez más pobres la tienen los otros pobres. 

Somos pobres por culpa de los pobres y no de los ricos.

El problema del reparto no es el de que los ricos tengan mucho dinero y poder y se lo queden solo para ellos, sino que el problema es que ya estamos excesivamente número de pobres para repartirnos las migajas. Se necesitan ampliar el número de migajas y explicarlas mejor.

Además hay otra variable terrible. 

La de los que vienen de fuera, que algunos de ellos vienen con ganas de trabajar mucho, con ganas de no tener derechos y cobrar poco, y con ganas de ¿abusar? de todos nuestros servicios para los pobres, logran según los conservadores no cristianos que nos toque menos para repartir, los que vienen digo, además de ser pobres vienen obedientes y se las saben todas.

Nos hemos dado cuenta de que nuestros enemigos están en la cola del médico, en el supermercado que ha subido todo un 65% pues hay más compradores, en las bibliotecas públicas —pues encima los que vienen ya fabricados pobres de fuera—, quieren estudiar y ser tan listos como nosotros. Terrible.

Los ricos son el objetivo en el que copiarnos. 

Todos queremos ser ricos, como ellos. 

Adoramos a los ricos, pues es posible que en breve seamos también como ellos, ricos pero a nuestra manera. O al menos seremos los esclavos de los ricos  y los veremos de cerca, que también mola mucho si eres pobre y te lo crees.

Pero hay otros pobres que no nos dejan hacerlo, pues nos quieren adelantar por la derecha. 

Por la izquierda ya no adelanta nadie, pues no hay izquierda. O al menos no hay izquierda que sepa hablar y explicarnos bien esto de los ricos y los pobres. Nos hablan de la Lucha de Clases, y nos dicen que tenemos que defendernos de los ricos. Pero lo hacen en idioma viejuno, y no lo queremos entender.

Nos engañan los de izquierdas con sus explicaciones, pues los ricos están escondidos en sus casas de ricos y en sus barrios de ricos, y no los encontramos a mano para saber si son tan jetas como nos dicen. 

Los realmente enemigos son nuestros vecinos de barrio, que van a nuestro mismo médico y a nuestra misma parroquia a recoger las migajas. ¡¡Uff!! cómo me estoy poniendo.