27.1.26

Preocupan los EEUU y el ICE


No hay duda de que tenemos un serio problema en estos momentos, tras tensionar el mundo y acabar con el Orden Internacional anterior. Se llama Donald Trump y los actuales EEUU, que no son los EEUU de siempre. 

Hay voces que alimentan los posibles bulos sobre la salud de Donald, y también las hay que advierten que sus compañías actuales podrán ser peores todavía si enfermara Donald. No parecen ser tiempos de calma.

Me preocupa los errores de los torpes con poder, con los fallos de gestión en su forma externa a sus territorios, pero también y mucho de forma interna. 

Las actuaciones de la policía ICE son tremendas y complicadas de explicar en un país libre y democrático. 

El ICE, Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos no tiene sentido de existir como fórmula militar sin derechos ni controles, y lanzado contra los civiles en periodos de paz. Pero son alentados por quien manda, y eso es una barbaridad.

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas comenzó a operar en el año 2003,con un importante esfuerzo del gobierno para reforzar la seguridad nacional tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.

El ICE es parte del Departamento de Seguridad Nacional, que comenzó a operar ese mismo año. Anteriormente, la aplicación de las leyes de inmigración en los EE.UU. estaba a cargo en gran medida del Servicio de Inmigración y Naturalización.

Pero lo que parecería Control Militar desde una policía especial para tiempos prebélicos o de presión terrorista exterior, se está usando para otras funciones muy diferentes.

No es cualquier cosa la policía ICE, suponen más de 20.000 personas trabajando para el ICE en más de 400 oficinas en Estados Unidos, y… en todo el mundo que ellos quieren utilizar para sus planes de defensa. 

Su presupuesto anual es de unos 9.000 millones de dólares, es decir, mucho dinero. En estos números no se cuenta al personal o a las presupuestos que desde la Casa Blanca se hacen llegar para misiones extraordinarias.

El gobierno de EEUU afirmó que centrarían la aplicación de la ley en los delincuentes, pues queda muy demagógico decir lo que quieren escuchar algunos. Pero una cuestión clave que hay que tener en cuenta es cómo se define el término “delincuente”.

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo esta semana que el gobierno considera delincuentes a todos los inmigrantes indocumentados. Y ante eso se debe hacer la sumisión y obediencia total ante los ICE, de cualquier persona ante sus requerimientos, en la calle o en el hogar, y estas obediencias deben ser totales. ¿No hay leyes que regulen esto?

Los traficantes de drogas criminales, los violadores, los asesinos, los individuos que han cometido actos atroces en los EEUU son ahora contemplados en el mismo rango de peligro que unos niños que han llegado desde México hace unos años y van a su escuela y sus padres trabajan y pagan impuestos.

La agencia ICE ha realizado miles de arrestos en estas semanas de 2026 con un promedio de casi 800 arrestos diarios.

Por si nos parece poco, Trump dijo que firmará un decreto que ordena al gobierno federal preparar la base naval estadounidense en la bahía de Guantánamo, en Cuba, para albergar a decenas de miles de inmigrantes. El ICE supervisará la instalación, dijeron Homan y Noem a CNN.


22.1.26

Paraísos Cercanos 3. África Occidental y sus combinados


De quién es África: de quien compre esclavos, de quien les haga autopistas que nadie mantiene, de quienes sequen para producir flores los lagos del Valle del Rift, de quien gane la Copa de fútbol africana aun habiéndose retirado unos minutos del campo de fútbol, de quien sea traficante de todo tipo y con una excusa de guerra religiosa, ensaye armas y manipule ideas en el Sahel

De quién no es África: de sus cantantes como Fatoumata Diawara, ni de sus músicos de guitarra eléctrica, de los pivots de baloncesto y los compositores de afrobeat nigerianos, de las asociaciones de opositores a Obiang repletas de emigrados, de las diseñadoras de las telas africanas impresas de colores vivos por los dos lados para que caigan de forma majestuosa, de las cooperativistas del argán de Essauira y fabricación de botargas de Mauritania, de los pastores del páramo keniata trashumantes, de los bebedores de sangre de aorta de sus animales, de los niños…

África tampoco es de Miquel Barceló con sus pinturas en el Mali dogón, de los arquitectos albañiles de las mezquitas de barro que se repasan cada año y están rematadas por los palos de baobad de sus encofrados, como las torres y catedrales de su imitador colegiado en un colegio de arquitectos europeo: Gaudí. No son ni siquiera arte africano, las quincallas que puedes comprar cualquier día, en cualquier calle de tu ciudad, cuando un senegalés te las ofrece.

África es completamente de Toyota, Kalashnikov, Syngenta Group, las productoras chinas de pescado procesado… como antes fue de Peugeot, del Crédit Agricole o de la industria esclavista cubano catalana, en ida y vuelta como la rumba.

África es fecunda y austera; verde sobre suelo rojo o color camel; romano-árabe aunque Ashanti y dominada por las lenguas congolesas; elegante y desesperada; sutil y gritona… Un crisol de combinados siempre a punto para la siguiente concesión…

África es amarga o bitter, ese ingrediente especial que hace salivar, que te recuerda que tu mundo del sabor, para que sea completo, incluye tu educación en disfrutar del apio y de la alcachofa. La molestia que te hace la mueca viene de las cortezas, las pelarzas, las semillas, la genciana, la quinina, las hierbas bordes. Es jodido acostumbrarse pero, si lo haces, tu veneno occidental alcohólico quedará redimido, será digestivo y equilibrado, exótico y nunca cotidiano. Olvidarás la angostura.

África es negra porque es chocolate, una semilla de cacao en permanente pudrición y maderación. Es la literatura sobre las matanzas de Angola de Lobo Antunes, nunca Nóbel por demasiado molesto, por demasiado real… A quién le interesa la mirada de un blanco sobre África que no sea si es guía de safaris o mercenario afrikáner.

No os mintáis, Paul Simon y Peter Gabriel fueron un altavoz aprovechado de Soweto cuando el mejor escritor africano, y uno de los mejores de todos los tiempos, Coetzee, escribe sobre la imposible superación del racismo desde Adelaida; a Mahfouz le apuñalaron por hereje; la Slimani tiene como protagonistas a las familias mestizas marroquíes creando en París; y Yasmina Khadra es el sobrenombre de un militar argelino.

África es siempre shake, agitada en toda su coctelera. Nunca se vive en la calle simplemente agitado ni stir, mezclado, eso no tiene relación con sobrevivir cada mañana, con soñar con emigrar jugando al fútbol. A toda África convendría oxigenarla, hacer roll y pasarla a otra coctelera: ¿sus regímenes corruptos nunca lo permitirán o lo son porque desde fuera interesa shaking?

África sí que es espumosa sin que se la pueda girar modo Rolling, suavemente. Se encuentra socialmente layer, separada por capas de clasismo que hoy no conocen razas como manifiesta las coimas para que te bendiga contratos Asamblea Nacional Africana; su población rural y pescadores son sistemáticamente machacados, mudled, hechos puré, sometidos a permanentes enfriamientos secuenciales.

África no quiere volver a los tiempos de la francofonía de Leopoldo Sedar Sengor, de Youssou Ndour, de Albert Camus: primero culturalmente franceses, después el lugar de nacimiento o raza qué importa con la cobertura de la Revolución-

Tintas de rojo oscuro tenemos los dos, muftí. Yo de sangre de cepa, tú de tus hermanos

(Omar Jayyam).

Luis Iribarren - 22/01/2026