Yo de niño conocí antes las letras que los números; e incluso creo recordar de muy niño, ser ya un adelantado en la lectura, tanto que en el colegio público Palafox de Zaragoza me sacaron para leer en voz alta delante de mi familia, para que vieran lo claro que lo hacía con muy pocos años.
Hoy vocalizo peor. Lógico, deben ser las prisas. Y que ya no nos enseñan a hablar en público, que esa es otra deficiencia educativa, que es muy interesante aprender.
Los números los empecé a comprender en el colegio de los Maristas cuando iba de gratis, de alumno becado por ser de familia sin recursos. Y me encantaron, sobre todo la geometría.
Efectivamente, 60 años después y aunque me siguen encantando los números, he cambiado la geometría por la aritmética. La geometría da poco beneficio.
Estos tiempos actuales son de contar dineros. Todo se circunscribe a saber contar economías, ganancias, pérdidas, riesgos, inversiones y precio de las cosas.
Son otros tiempos, más capitalistas incluso que aquellos de 1960, cuando todo era una dictadura brutal. La Falange en sus inicios no era capitalista aunque lo pareciera.
La Falange cuando nace era antiliberal, anticapitalista en lo económico clásico, y sobre todo antimarxista; y su ideología se parecía sobre todo al fascismo europeo, con rasgos propios españoles, y un fuerte componente nacional-sindicalista.La vida no son números, excepto por la edad que vamos contando, pero nos han convencido de lo contrario, pues cuanto más personal humano quiera mover sus propios números…, más beneficios obtienen los que viven de los números de los demás.
Es importante conocer los números, sobre todo si te quieren endeudar. Los usureros saben mucho de números y de días, y aplican los intereses —sobre todo si son de demora— con unos juegos de manos como el mejor de los magos.
Hay gente que se hace rica solo sabiendo jugar con los números. Yo aprendí de joven, que donde más dineros ganas no es con el trabajo, sino cerrando negocios y aplicando los números a esos precios finales.
Una buena venta de caballos o de burros te puede dar más beneficios que levantándote a las 5 de la mañana para fregar las cuadras.
Por cierto, es verdad, me dicen que las cuadras no se friegan. Es que… yo nunca me he dedicado a eso.
Ahora han cambiado los caballos por vender viviendas, y dicen que el negocio es muy similar a vender burros.



