16.1.26

Los Chiripitifláuticos desde la TV, también educaban. Apuntes desde el Borde 002

En los años finales de años 60 (desde 1966) y principios de los 70 del siglo XX, los niños de entonces aumentábamos nuestra educación reglada con un invento nuevo que nos sorprendía casi siempre en blanco y negro. Se llamaba Televisión.

Podría parecer una conclusión absurda, pero los jóvenes de los años 70 que iniciamos en la calle los gritos contra la dictadura y a favor de una libertad que no teníamos, éramos los mismos que unos años antes habíamos visto el programa infantil de la televisión: Los Chiripitifláuticos.

Vaya mezcla, salir de aprender con un programa infantil rosa y simple hecho en la Dictadura, a gritar en la calle contra esa misma Dictadura

No creo que Locomotoro, Valentina, el Tío Aquiles o el Capitan Tan tuvieran nada que ver. O sí. Hay que recordar que también había unos malos muy malos, los Hermanos MalaSombra que igual encarnaban los violentos de la Dictadura.

Era un programa muy infantil que se le escapó a la dictadura como herramienta educativa que hablaba sin querer del trabajo en equipo, de los buenos y los malos, de los adultos que parecían simpáticos y amigos, de la alegría por vivir y por lograr objetivos, si se sabía trabajar todos en la misma dirección. Y de que siempre había unos malos que estaban a la sombra, y desde la sombra, para jodernos las ilusiones de ser libres en nuestros juegos.

Para nosotros era en blanco y negro aunque luego se convirtió en color. Y era comandado por Locomotoro y Valentina, que éramos nosotros pero ya como niños adultos o adultos niños. 

Por el Capitán Tan que era la sensatez y el ya entonces llamado Sentido Común, y por el Tío Aquiles que era nuestro abuelo. 

En el año 1970 desapareció Locomotoro y entró el color, dejándonos vacíos del ejemplo de nuestro propio trabajo, pues aunque quedaba Valentina, era chica y en aquellos años los chicos y las chicas todavía íbamos a diferentes clases y separados incluso en los recreos, decían que para no pecar. Eran los últimos años de aquella aberrante decisión.

Al quitar a Locomotoro —que repito éramos nosotros mismos—, pusieron a un niño que no encajaba nada en las tramas de niños adultos, y a un payaso para disimular y quitarle realismo a las acciones de verdad. 

Ya no éramos un equipo “de verdad” sino un grupo con niños pequeños y payasos, Malasombras descafeinados, un abuelo cada vez más mayor y más cortapisas y una chica excesivamente sabelotodo.

Por si no nos creemos la importancia de la televisión de entonces en la educación de los niños de “luego”, pensemos en la importancia de Félix Rodríguez de la Fuente, de La Bruja Avería o de Miguel de la Cuadra Salcedo

Por cierto, Félix Rodríguez de la Fuente empezó en aquellos muy viejos años con una serie de programa que se daban por las mañanas laborables, que imitaban en su decoración a un colegio en la calle y muy moderno y abierto, con clases de naturaleza y de otras materias como matemáticas o geometría que daban otros profesores, para niños que no podían acudir a clase por enfermedad o por problemas de climatología. 

Duraron poco aquellos ejemplos de colegio válido pero abierto y diferente utilizando el novedoso invento de la Televisión. Se seguía pensando que era imposible aprender sin añadirle sudor y a veces lágrimas. Aprender divirtiéndose parece que nunca ha estado de moda en la inmensa mayoría de los espacios educativos. En algo importante si hemos mejorado, aunque posiblemente nos hayamos pasado de vueltas.

Ya nunca más se intento hacer en serio, programas educativos escolares o similares desde un medio tan importante como la televisión. Ahora tenemos internet y mucho donde elegir, ya no se puede volver, como es lógico y a la vez, positivo. 

¿O se podría intentar desde el Ministerio de Educación crear parcelas educativas que llenaran Internet de educación añadida, diversa, muy amplia, para diferentes edades? ¿Se entendería que eso es manipulación de los niños? ¡¡Uff!!