15.3.11

La pobreza también se moja en nuestras calles insolidarias

Es el día a día, es la pena y el dolor, la desgracia y la tragedia a la que no prestamos ni la mirada. Es también la lluvia pero no por ello se debe dejar de trabajar. Es el hambre y la miseria, es la nada.
Es Madrid pero es también Zaragoza o Sevilla. Somos tú y yo, es él que no sabía cómo esconderse de la lluvia y de su drama. Es la puerta de la iglesia, como imán que atrae a los necesitados como si fuera de ellas no hubiera caritativos o justicieros.
Es la sinrazón, por no saber encontrar respuestas y soluciones. Sigue siendo el siglo XXI aunque parezca el XIX.