26.12.25

Si nos molesta, no cortes por lo sano


En los últimos tiempos, si algo nos molesta, no medimos las consecuencias y lo insultamos, lo intentamos destrozar sin medir nuestras acciones. Es lógico que cada uno pensemos de diferente manera, que no seamos iguales y que tengamos distintas ideas, pero eso no quiere decir que haya que destrozar las de los demás.

Esta viñeta de The New Yorker es clarísima, y publicada en este diciembre de 2025. Como se le ha caído una manzana encima de la cabeza, opta por cortar todos los manzanos del campo. Sin árboles, ya no se caerán las manzanas. ¿Y…?

Ojo, mucho cuidado con lo que nos molesta y con lo que pedimos a gritos, no vayamos a conseguirlo y ya no tengamos remedios válidos para rectificar. A veces pedimos sin saber las consecuencias, aunque no sea tan complicado verlo.

25.12.25

Sobre el oficio de escribir, y la libertad de opinión

Las personas que escribimos sobre algo, nos planteamos antes de empezar donde está el límite de nuestras opiniones, algo que como muy bien explica Iñaki Gabilondo en su último libro, “El fin de una época”, es ilógico, pues por ejemplo los médicos no se plantean antes de operar a un paciente, ni en cambiar los métodos ni en ponerse límites en su trabajo. 

Un médico siempre empieza lavándose las manos y tiene como meta prioritaria salvar vidas. 

Las personas que escribimos nos autocensuramos sobre temas o sobre límites o sobre formas. Pero nos autocensuramos, o en cambio amplificamos nuestros datos y opiniones para llevarlos hacia un lugar determinado. 

Cocinamos la opinión para enfatizarla o para frenarla, para llevarla hacia nuestro punto de vista y eso es malo además de una manipulación, por pequeña que sea.

Somos también humanos y por ello con ganas de modificar nuestro entorno con arreglo a nuestros planteamientos identitarios. Puede ser lógico y una gran manera de avanzar y de construir sociedades e ideas. Tal vez el error provenga de ponernos los límites antes de empezar y no, según como vayan avanzando los proyectos.

Elegimos temáticas, las conformamos según nuestra propia idea, buscamos un punto de vista que nos sirva para nuestro proyecto informativo, modulamos todo su contenido para que forme algo que nos resulte agradable y válido. Y la soltamos al aire en espera de que vuele. 

Es inevitable en una actividad que no se puede normalizar en exceso, pero la responsabilidad de cada persona que la ejerce es también alta para intentan no auto engañarse él mismo.

De cualquier manera, la libertad de opinión es un bien maravilloso, y que debemos cuidar. Y si algo no nos gusta, el mejor sistema para frenarlo es no leerlo, no hacerle caso, y mucho menos responderle. 

Mi consejo es que solo respondas a los que realmente te importen bien como personas bien por sus opiniones, aunque no sean iguales a las tuyas. Y hazlo siempre desde el respeto. 

Si somos seres humanos, no debemos intentar dejar claro que además somos animales.