Esta viñeta, este dibujo es de El Roto y hecho al empezar el año 2001, cuando entrábamos en el siglo XXI. Ya llevamos el 25% del siglo XXI gastado y no nos estamos dando cuenta.
En aquel momento, en el 2001, Andrés Rábago se imaginaba la entrada en el siglo nuevo como vemos en el dibujo.
Estaríamos encima de una silla muy rota, llena de peligros, con crisis y dudas, donde un niño intenta no caerse. Está asustado.
Curiosamente El Roto no sabía en qué punto nos íbamos a ver solo ocho años después de aquello, con una Crisis con mayúsculas, ni lo que iba a suceder en New York solo un año después, ni podía imaginar los cambios políticos en estos años curiosos, ni que las guerras de hoy son peores que las de hace 25 años, ni mucho menos que saldría un rubio octogenario a jodernos el mundo.
Si de cara al siglo XXI nos veíamos así, como nos refleja El Roto en su dibujo, hoy sería brutal soñar de qué manera nos vamos a ir viendo, acercándonos lentamente a la mitad del siglo XXI, sin capacidad de controlarnos…, ni nosotros mismos.
No hay que ser pesimistas. No hay motivos para ello. Será lo que quieran otros que sea. Yo de aquel 1956 no recuerdo nada, pero de los años posteriores sí, e iré contándolo como píldoras.
En mi calle, en la Plaza San Nicolás de Zaragoza, situada en el centro de la ciudad para quien sea de fuera, la luz urbana que había era una bombilla que colgaba en medio de la plaza con unos cables y que encendía y apagada cada día un señor con un palo largo de un interruptor que había junto a la pared del convento, ya en la calle Teobaldo.
Ahora tenemos electricidad para todo, no podríamos vivir sin energía, además esos "otros" países que están flojos parecen estar muy lejos, aunque las bombas caen en donde menos te lo piensas, incluidos aviones de pasajeros que sufren sustos cuando vuelven de vacaciones.
¿Podemos hacer algo para evitar las violencias tan democráticamente repartidas que todos las podemos sufrir como se le cruce el flequillo al de pelo rubio?
Pues tú sabrás. Cada uno de nosotros tenemos un poco de responsabilidad. Ahora parece que está en venta Groenlandia, algo que nos parecía imposible.
Lo de no hacer nada, creo, no sé; que es para las gentes como yo, para setentones que contemplamos tras vivir. Este es vuestro futuro.

