23.8.13

Los milagros no existen. Si acaso la suerte, que es más fácil


No esperes milagros, si acaso suerte. Si tienes la necesidad de resolver un problema, de encontrar una solución o una luz que te alumbre el camino, no esperes un milagro, simplemente no existen. 

Trabaja, piensa y recapacita, analiza las posibilidades de encontrar soluciones. Serás tú quien las tenga que encontrar, no esperes milagros que te vengan desde recónditos lugares. Trabaja en las soluciones y búscalas. 

Pide ayuda y consejo; tus amigos o compañeros de vida son muy útiles. Solo existe la suerte a la hora de que te entreguen las soluciones ya formadas. Pero si quieres aprovecharte de la suerte, recuerda la frase muy recordada, de que te tiene que pillar trabajando. Sólo tú dependes de ti.

22.8.13

Ríete de los que te intentan hacer un infeliz

Soñar con lo que no se tiene sirve para trasladarse a una vida falsa, pero se puede soñar con lo que si se tiene y pensar que es maravilloso y lo que realmente necesitamos para ser felices. Curiosamente lo más importante de la vida no te lo pueden quitar "los otros". Ni la salud, ni el amor, ni levantarte a ver un amanecer, ni pasear por una zona verde, ni acariciar a un hijo o nieto pequeño. Reírse es natural y muchas veces fácil y gratis. Ríete de ellos.
La viñeta es del genial El Roto.

20.8.13

Egipto es algo más que un país libre en Oriente Próximo


En el tablero estratégico mundial, como si de una partida de ajedrez fuera, el movimiento de Egipto es crucial y por ello no se está dejando que avance un sistema de gobierno distinto al occidental.

Se han dejado perder los peones que custodiaban a Mursi pues estorbaban en los miedos a que al final sus pactos con Hamas y Hezbolá destrozaran un ambiente ya de por si muy complejo y enrarecido. Irán y después Siria empujan en la primavera árabe hacia un islamismo radical y violento que pone en peligro Israel y el Mediterráneo. Nadie garantiza la paz en el medio plazo, pero algunos lo intentan con muertos y sangre, desde despachos estratégicos. Europa contempla casi con miedo, no vaya a ser que nada salga bien.

Cuando en Irán se dejó caer a Shah de Persia nadie pensó en lo que iba a venir después. En aquel 1979 con un Carter dividido entre la Guerra Fría, Afganistán, Irán e Irak, no supo mover bien sus piezas y perdió. Todavía 35 años después seguimos contemplando error tras error, asumiendo la enorme complicación política de la zona.

Un error encenderá otra mecha más. Miles de velas más.

19.8.13

Septiembre es un buen mes para intentarlo. Tú decides


Estamos a pocas fechas de entrar en septiembre, mes de los cambios, de las promesas, del inicio del año laboral. Septiembre es un buen año para reordenar prioridades, analizar futuros, ver en qué flaqueamos e intentar corregir situaciones, mes incluso para empezar cursos, para volver con fuerza a intentarlo.

Estamos en tiempos complicados, son pocas las posibilidades de encontrar trabajo, de mejorar en este, de intentar tener mejor futuro, de ascender. 

Asumido esto debemos encerrar las ideas hacia nosotros mismos y ver qué necesitamos nosotros, de qué manera nos podemos defender mejor ante el futuro que ya ha venido.

Cada persona tenemos diferentes opciones de mejora, distintos caminos delante de nosotros mismos. Y otros muchos escondidos entre la maleza. Tendremos que sentarnos con calma, analizar las posibilidades, escribirlas y volverlas a revisar, tachar, apuntar, ampliar, añadir y volver a tachar.

Cualquier tiempo es bueno para volver a empezar, pero septiembre parece uno de los mejores. Siempre depende de ti. Incluso parece un buen mes para conquistar el mundo, tu mundo. Has tenido unas vacaciones que te han podido servir para reflexionar. No olvides lo analizado. Ahora toca la decisión.

11 ideas fijas que nos conducen a la ansiedad y depresión


Publicadas hace 40 años por el psicólogo clínico Carlos Mateo, salen otra vez como recordatorio las 11 ideas básicas e irracionales que nos pueden atormentar la vida.

Repito por si no ha quedado claro. Son 11 ideas FALSAS, IRRACIONALES, que las tenemos muy metidas en nuestros comportamientos pero que no siempre son reales. A veces son ciertas, a veces no sirven para nada. Por eso no deben ser el “mantra” que nos tomemos como meta a alcanzar para ser felices.

Se puede ser feliz sin tener ninguna y al contrario, se puede ser muy infeliz teniéndolas todas. Pero creérselas conduce sin duda a la ansiedad, a la depresión, a la enfermedad.
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1. Todos los seres humanos necesitamos ser amados, respetados y aprobados por cualquier persona significativa de nuestro entorno (familia, trabajo, barrio...) para sentirnos bien.

2. Para considerarnos válidos como personas debemos ser competentes y capaces de lograr cualquier cosa en todos los aspectos posibles de la vida.

3. Ciertas personas son malas, viles y malvadas, y deben ser severamente culpabilizadas y castigadas por ello.

4. Es terrible y tremendo para nuestras vidas que las cosas y las personas no sean como a nosotros nos gustarían que fueran.

5. La desgracia humana es atribuible a causas externas a nosotros mismos, y por tanto apenas podemos hacer nada para controlar nuestras penas y perturbaciones, pues no depende de nosotros.

6. Si algo puede ir mal o ser peligroso, se cumplirán los malos pronósticos. Hemos de preocuparnos terriblemente por ello y permanecer en constante estado de alerta ante la posibilidad de que tal cosa ocurra.

7. Es más fácil evitar las responsabilidades y dificultades de la vida que afrontarlas.

8. Siempre necesitamos a alguien fuerte en nuestro entorno, en quien poder confiar y de quien poder depender. Creemos que “ese alguien” no podemos ser nosotros mismos.

9. La historia personal de cada uno es determinante en nuestra conducta actual, y cualquier cosa que nos haya conmocionado en algún momento de nuestra vida nos seguirá afectando indefinidamente.

10. Debemos sentirnos tremendamente preocupados por los problemas y perturbaciones de los demás.

11. Siempre existe una solución perfecta para los problemas de las personas, y si no somos capaces de encontrarla, inevitablemente nos sobrevendrá la catástrofe.

Somos capaces de vivir mejor si queremos. Aunque algunos no lo deseen


El descrecimiento es inevitable para encarar la salida de la actual crisis global y compleja además de completa. Hemos vivido durante años falsamente en un crecimiento que parecía la panacea de todos los problemas. Nos habíamos engañado creyendo que solo el crecimiento constante nos podía proporcionar la felicidad, el trabajo, la economía mejorada. Ahora estamos en el pozo del descreimiento simplemente por que todo lo que sustentaba nuestros pensamientos sociales se ha hundido.

Ya no creemos en los bancos, en los gobiernos, en la iglesia, en la familia, en el trabajo, en el consumo, en los medios de comunicación, en el esfuerzo. Todo está en duda y es lógico que para salir tangamos que reconfigurar muchas cosas.

No es posible trabajar como hace una década. No hay trabajo para todos. Y eso supone que el trabajo valga menos, tenga mucho menos valor.

No es posible consumir como antes y esto es una ventaja para salir de la actual situación. El mundo no puede soportar un consumo sin control en donde muchos más consumimos cada uno mucho más. Hay un punto de no retorno.

Ya no nos fiamos de los que gestionan la sociedad. Tenemos que soportarlos hasta que se invente “algo” nuevo. Pero la sociedad occidental está muy atenta a que pueda surgir un sistema social y económico nuevo. No sabemos de qué tipo.

Sabemos que nos siguen engañando y de momento nos dejamos, pero es cuestión de tiempo el que se reaccione.

La violencia no es la solución, pero sí lo es que tomemos responsabilidad de lo que hacemos, las decisiones personales que busquen la calidad de vida, la organización celular, la información y sobre todo la formación.

Somos capaces de vivir mejor si queremos. Por mucho que todos esté montado para que no seamos capaces de querer.

Mariano Rajoy se desmayo del susto

No hay que confundirse con las reacciones de los enemigos. Todas son lógicas. Pero las hay que nos pertenecen a muchos y las hay que solo pertenecen a uno. Mal de muchos, consuelo de tontos.