Hay que cuidar más la Universidad- Y exigir más a los alumnos

De ser cierto (que lo es) que el 42% de los estudiantes universitarios dejan la carrera sin terminar con el coste que eso tiene para todos nosotros, uno debe gritar y como poco decir que por este camino vamos a un precipicio bastante feo. Porque los mismos dineros si se utilizan con calidad deben dar unos resultados mucho mejores en los alumnos que de verdad quieran y puedan estudiar. Ya no se trata de que deban estudiar ciertos sectores sociales, se trata de que sólo deben estudiar ciertos sectores motivados para hacerlo. Todos los alumnos de la Universidad pagan mucho menos de lo que cuestan sus clases, así que habría que exigirles a todos algo más.

Y antes de que se entre en la Universidad hay que realizar un trabajo muy importante de selección, no tanto por selectividades inútiles, como por selecciones profesionales que detecten qué puede hacer cada alumno y para qué es capaz de entregar los mejores años de su vida de joven.

Para más sufrimiento interior, he leído que en algunas universidades el número de alumnos es bajísimo en algunas carreras de las comunes que se repitan en casi todos los campus, por la menor natalidad y por su saturación tanto en el mercado laboral como en la propia universidad española, dándose el caso de carreras con aulas de 10 ó 16 alumnos en Cádiz o Granada.

El fracaso escolar es un tema importante, del que se habla mucho como problema pero del que se dan pocas soluciones y al que se le presta muy poca decisión y menos imaginación. Ya no basta con que la actual generación esté mejor preparada que la anterior, ahora es muy necesario que esté preparada mejor que la de nuestros vecinos europeos o al menos igual. Nos va a llegar muy pronto la convalidación de títulos y nos podemos quedar delcolgados por no hacer los deberes.



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El País. El descenso de la natalidad resta alumnos a la Universidad española, pero el número de titulaciones que ofrece cada universidad no deja de crecer: ya son 3.359. Y ello pese a que sólo hay 140 carreras distintas, que se repiten por toda España, a veces a muy pocos kilómetros de distancia, de forma que en algunas facultades apenas ingresan unas decenas de alumnos cada año, un sistema costoso alejado de los estándares de productividad. La media de nuevos estudiantes por carrera en España es sólo de 106, 14 menos que en 2002 y muy por debajo de 125, la cifra de referencia de productividad. "No hay que quitar titulaciones, ni siquiera el número de universidades, la solución es que los campus se especialicen, que no todos ofrezcan lo mismo", dijo el gerente de la Universidad de Jaén, y director del estudio La Universidad en Cifras 2006, que los rectores presentaron ayer. "Si no planificamos ahora, el mercado se encargará de corregir después", dijo el presidente de los rectores, Juan Vázquez. Por financiación y metodología docente, se calcula que menos de 125 alumnos nuevos cada año en una facultad para estudiar una carrera no es viable. Si la oferta de títulos repetidos sigue ampliándose, las universidades pequeñas, creadas a principios de los noventa, tendrán "un problema importante", alertó Hernández Armenteros. Un problema que aún no se ha agudizado porque la movilidad de los estudiantes no es muy elevada: alrededor del 90% de los nuevos universitarios hace la carrera en su región o provincia. En la universidad había el año pasado 1.443.800 alumnos y sólo 23.670 recibieron una beca de movilidad, que alcanzan una media de 3.450 euros anuales. El informe aporta datos que coloca a muchas pequeñas universidades en una situación muy alejada de los estándares internacionales de productividad. En la actualidad ya hay algunas en las que apenas ingresan un puñado de estudiantes cada año. En Huelva, por ejemplo, las carreras de Humanidades tenían en 2004 -el año analizado en el informe- una media de 8 alumnos de nuevo ingreso. En el campus de Burgos, en las titulaciones de Química y Tecnología de los Alimentos entraron ese mismo año una media de 13. O los 6 alumnos de media en las carreras técnicas que registra el campus de Cádiz. Pero el problema afecta a todo el sistema: la media global se sitúa en 106 alumnos, muy lejos de los 125 exigibles según los criterios internacionales