31.10.10

A la escuela pública le quedan pocos años contados, como no se haga una reforma

Cuando hablamos de educación gratuita en España, cuando hablamos de los errores de la escuela pública, cuando comentamos que hay que modificar muchas cuestiones de la escuela española, casi nunca entramos en el fondo de la cuestión. El actual sistema dual (casi gratuito) de escuela pública y escuela concertada es un fracaso político y social y además debe ser inasumible por más tiempo si queremos mejorar el sistema educativo actual.

La escuela pública debe aprender de la concertada sus modelos de gestión. Y el sistema público educativo controlar mucho más a la escuela concertada, que sólo tiene (admite) el 10% de alumnos complejos

No es de recibo que poco a poco en estos 25 años en los que han convivido las actuales normas de conciertos económicos con la escuela concertada, la llamada LODE, se haya ido perdiendo poco a poco calidad en la escuela pública, haya ido haciendo lo que le ha dado la real gana a la escuela concertada y poco a poco las familias se hayan decidido por un sistema en detrimento del otro, no a costa de calidad profesional en enseñanza sino en saber aprovecharse y jugar mejor los resquicios de las leyes que les dan vida.

No es asumible que el 90% de los alumnos inmigrantes y con dificultades educativas estén en la actualidad en la escuela pública. 

Es intolerable que se permita esto, que se sepan estos números y se consientan. Estos alumnos suponen un esfuerzo educativo tremendo que tienen que soportar los profesores y el resto de alumnos. Y mientras tanto seguimos pagando con el dinero de todos una escuela concertada que pone trabas a la entrada de estos niños en SUS escuelas.

Pero hay más. En la escuela concertada se juega con la educación religiosa hasta límites tan amplios que sería mejor no conocer al detalle pero que admiten las familias como bueno. Lo curioso es que sólo se habla de religión católica en la mayoría de estos centros. Ni tan siquiera de religión cristiana. Sólo católica.

El negocio de estas escuelas es amplio y variado pues se cobra a las familias por diversos conceptos que se diferencian por barrios y posibilidades económicas. La misma congregación no cobra las mismas cantidades si está su colegio concertado en un barrio obrero o en un barrio de clase media. 

Es simplemente un negocio más, como lo es el de restauración o el de peluquería. Y asumible con los ojos tapados por todos.

Efectivamente las familias son la que tienen la libertad de elegir el tipo de educación que quieren para sus hijos. Pero si no hay posibilidad de elegir, tienen que asumir como inevitable un sistema casi cerrado. 

Hay barrios en grandes ciudades en donde el número de colegios concertados es cuatro veces superior al de públicos. Como es lógico, en el colegio público de ese barrio tienen que terminan matriculados todos los niños de bajos recursos, familias con problemas, inmigrantes de recién llegada, etc. 

Como las familias asentadas en el barrio huyen de ese colegio público, aun se hace más dramática la división. Eso no es libertad, eso no es justicia social, eso no es educación pública en igualdad de condiciones que la concertada, por mucho que toda la paguemos entre todos. 

¿Suena a algo este problema en Madrid?

Lo curioso es que hablamos de muchas libertades nuevas, hablamos de cambios en la sociedad, comentamos sin parar que la educación está mal, que los fracasos son excesivos, pero no escucho soluciones serias. 

Se cambian las leyes educativas cada muy poco tiempo, sin asentarse entre profesores y alumnos; pero no se habla de lo realmente importante, del modelo educativo económico, del cambio de un sistema que se ha transformado en un gran negocio ideológico y económico.

Casi está ya la batalla perdida para la escuela pública, pues hemos sido incapaces incluso de dar sentido a los Consejos Escolares, a las Ampas, al personal no educativo, al Claustro de Profesores. 

Todo es un batiburrillo de papeles a rellenar, de gestiones absurdas para hacer algo, de descontroles entre personal de diversas empresas y pagadores, de normas incapaces de saber quién manda realmente en cada escuela. De corporativismo mal entendido que algunos profesores llevan a rajatabla a costa de otros que trabajan mucho más que el resto.

En la concertada está muy claro todo. Hay un director con mando en plaza y una representación de la titularidad de “la empresa”, que es quienes ordenan y mandan sobre “TODO” y si no pueden lo hacen poder. 

Luego está lo manera de maquillar de puertas a fuera lo que hay que disimular. 

Pero lo curioso es que los objetivos se cumplen, todo funciona muy bien para ellos e incluso para los alumnos, y la escuela pública se sigue mirando el ombligo esperando que caiga el higo de no se sabe bien qué milagro. 

Nos quedan pocos años para que todo no se hunda irremediablemente. ¿Qué haría el PP si alcanza el poder en un año?, pues simplemente asentar mas todavía un modelo que está funcionando muy bien y eso lo saben incluso los padres y madres de las familias que llevan sus hijos a la escuela concertada. 

De la escuela pública nada, simplemente porque somos culpables por nuestro silencio e inoperancia.