Cataluña es algo mucho más grave que un sólo problema

El nuevo paso dado por Cataluña es complejo de resolver con las herramientas con las que Mariano desea actuar. España ha perdido el tiempo, el camino, las soluciones normales.

Este documento dado a conocer ayer, lo aprobarán en forma de voto secreto una mayoría de parlamentarios en Cataluña. Ellos serán los responsables legales de la medida, y no un Presidente que al final será quien avance en el camino de la independencia, pues alegará que sólo obedece un mandato recibido por un Parlamento. Y al ser la votación secreta, legalmente no se puede inculpar a ningún parlamentario en concreto por votar una ley o una norma aunque sea anticonstitucional.

Alegar que esa mayoría parlamentaria es en realidad una minoría de votantes es otro error legal, pues no sirve para nada pensar eso aunque sea verdad. Ese camino conduce a reconocer que cada voto no vale por igual, tanto en Cataluña como en un Ayuntamiento de Granada o en el Congreso de los Diputados en Madrid. Lo único que cuenta legalmente es el número de representantes elegidos, aunque moralmente no tenga ningún sentido social que con una representación política de la minoría de votantes se tomen medidas contra la mayoría.

¿Es posible aplicar pues el artículo 155 de las Constitución? Pues puede ser el único camino, pero con tremendas dificultades. Imaginemos que se suspende de funciones al Presidente de la Generalitat. Se elegirá otro por la misma mayoría de parlamentarios. ¿Se suspende la autonomía? Pues es el camino, pero eso conduce a una situación no prevista por ley pues no se ha desarrollado (otro error de lentitud), y que nadie sabe hasta donde puede llegar. ¿Se suspenden de funciones a los 135 parlamentarios catalanes? ¿Convoca otras elecciones en Cataluña desde el Gobierno de España? ¿Y qué valor tendrá eso para los catalanes? Hay que tener cuidado con el artículo 155 pues puede crear en la sociedad catalana un rechazo aún mayor a las tesis de permanecer unidos a España.

Claro que es ilegal, que es irregular e ilógico por las formas o por no contar con la mayoría de los catalanes cuando menos. ¿Soluciones? Por cierto, la Mesa del Parlamento tiene mucho poder, y se configuró con votos de apoyo de Podemos en un error claro a las tesis de evitar la independencia.

Sin duda contundencia. Pero la declaración de ayer de Mariano Rajoy no va por ese camino de la contundencia inteligente, pues nunca hay que hacerla así. Hay que aparecer ante un problema de esta envergadura, mucho más unidos y serios. Un enorme error fue no celebrar las Elecciones Generales a la vez que las catalanas. Todavía no sabemos lo que supondrá este gran error táctico.

Hay dos problemas. El legal y el social. Es fácil actuar sobre uno de ellos. Pero es muy complicado actuar sobre los dos, o que al actuar sobre uno no afecte sobre el otro. Y aquí es donde los errores son más palpables. Es posible evitar la independencia de Cataluña en el año 2016. Pero si no se hace bien no será posible hacerlo hacia el año 2020 o hacia el año 2025.