Al pequeño pueblo de Huesca a ver a los nietos: NO. Pero hay que hacer tres filas en el supermercado


A los aragoneses nos está costando mucho entender y obedecer el confinamiento tan largo de las capitales, luego nos lo cambian a un confinamiento provincial y nunca al de todo Aragón cuando menos. Y lo digo con conocimiento de causa, de unos números de la pandemia que siguen siendo brutales, que bajan muy lentamente, que repuntan en algunas zonas de este Aragón tan diverso, cifras que no son capaces —después de tantas semanas de confinamiento duro aunque no sea domiciliario— de ponerse al nivel de entender que estamos doblegando los contagios.

Algo está mal, y posiblemente el cansancio social sea una de las claves. Puede ser que los jóvenes no sean ahora los protagonistas de las desobediencias leves, pero sí es verdad que todos han aprendido a saltarse de alguna manera las normas, por muy diversos motivos. Sobre todo porque el escepticismo entre la población no responde a lo que se necesita obedecer. No se cree en las órdenes y de momento se obedecen por las capas sociales que siempre lo hacen, pero no es suficiente.

Conocemos a jóvenes heridos graves por la pandemia, a personas en la cuarentena que llevan meses débiles y con un sinvivir de consultas médicas, pero también conocemos todos a personas que no se creen que sirve de mucho los confinamientos. 

Me decía ayer un conocido que en la zona de Albarracín hay 25 localidades que entre todas suman unos 5.000 habitantes. menos de los que están cada día en algunos Grandes Centros Comerciales de Zaragoza y su entorno. 

Otro amigo me comenta que él no puede ir a su pueblo en su coche cerrado, para estar en su casa junto a unos 12 habitantes más en todo el pueblo de Huesca, pero cuando va a su supermercado de barrio tiene que hacer filas en la carne, en la pescadería y en la caja. No puede ver a sus nietos, pero observa las cafeterías llenas de personas que buscan la manera de bajarse la mascarilla sin problemas.

Son criterios complejos de entender y que llevan al cansancio cuando son muchas las semanas que se tarda en salir de procesos complejos, aunque entendibles. Si no somos de lograr revertir una situación en un periodo perfectamente estudiado, hay que repensar los procedimientos o los precios a pagar son/serán muy altos.