La violencia callejera contra la pandemia: ¿Nace casual o en despachos?


Parece lógico entender que la pequeña (de momento) ola de altercados violentos que se están produciendo en las calles de algunas ciudades europeas y españolas sea entendible como algo perfectamente organizado, a la vez que aleatorio y producto de muchos factores sociales, entre ellos varios que no tienen nada que ver con la pandemia y los confinamientos. 

Hay descontento, hay cansancios diversos y distintos, hay unas crecientes dificultades económicas, y hay ganas de manipular a los jóvenes, falta de futuro y de trabajo y una cultura casi nula en el trabajo para la sociedad. Mezclado todo, sale un caldo de cultivo propagador y peligroso. 

Una parte de ellos son negacionistas contra la pandemia y el COVID, pero otra y mucho más grande y organizada son cabreadores contumaces, sean anarquistas violentos, okupas de variado motivo, extremistas de derechas que quieren joder el sistema, etc. 

El caso es “estar” y salir a demostrar descontento, aunque ese descontento entendible sea manipulado por adultos de despacho. 

En Madrid este viernes, el día anterior a los altercados violentos, se desalojaron un total de 105 fiestas privadas en domicilios por parte de la Policía Municipal, que intervino, además, en 22 botellones y en 16 locales de ocio abiertos pasada la hora del cierre. ¿Cuántas fiestas privadas quedaron sin ser detectados en una ciudad tan grande? ¿Cuántos de ellos tras las fiestas se fueron a quemar contenedores?

Barcelona, Madrid, Burgos, Vitoria, Málaga, Logroño, Valencia, Santander son algunas de las ciudades en las que este sábado la violencia de unos pocos centenares de jóvenes han roto los silencios y confinamientos. Estaremos atentos.