31.1.26

¿Cuánto de falso hay en internet? ¿Cuántas identidades reales hay en internet?


Sabemos que la mayoría del ruido que leemos en internet es falso, pero disimulamos y nos lo queremos creer. Nos insultan, nos engañan, nos mienten gentes a las que no conocemos de nada, pero nos afecta, nos lo creemos.

Se calcula que el 58,5% de los comentarios que leemos en internet están firmados por un pseudónimo. Quien lo hace no quiere dar la cara, no quiere decir quien es, pero nos afecta lo que dice esa personas que puede ser falsa.

A mi no, ya lo advierto, pues tengo la enorme suerte de tener pocos comentarios.

Esa información de la imagen de arriba está sacada de una exposición de Telefónica en Madrid. No parece lógico que Telefónica consienta en sus propios edificios que se pongan datos falsos.

Otra curiosidad tremenda es que hacemos el mismo caso a lo que comenta una identidad falsa de lo que dice una identidad verdadera.

Simplemente por la comodidad, que nos decimos y nos creemos, aunque nos resulta imposible saber qué es falso y qué es verdadero.

Si fuera esto cierto, que lo hiciéramos por la comodidad y por estar seguros de que todo es mentira, lo primero sería huir de lo que no sabemos discernir si es real o nos están engañando con identidades falsas.

Yo soy real —al menos de momento pues la edad ya pesa—, y no, no pido que me leas. Tú decides. Pero al menos lee o intenta leer a quien da la cara y dice quién es. Y elige leer a quien te guste por diversos motivos, pero que al menos sea real, y sepa mantener su identidad.

Nos podemos equivocar todos los que escribimos, los que somos reales también, incluso parecerá que os intentamos engañar cuando simplemente es que opinamos diferente a vosotros. Pero al menos somos siempre iguales. 

Si alguien que es real, que da su nombre e identidad, y es de los que dan varias opiniones diferentes, cambiamos de opinión como la luna, no tengas duda. Es que estamos locos o tontitos. 


29.1.26

¿Sabes qué son los Agentes en IA? ¿Sirve la IA para atender la Sanidad?


Este dato, del que voy a comentar una pincelada, por mí ya conocido desde hace unos meses, me resulta cuando menos curioso y una señal de nuestros errores como sociedad. Errores que intentamos corregir por no saber hacerlo de otra manera.

Las personas dentro del llamado mundo occidental, están triangulando cada vez más, cuando tienen problemas de salud medianos o leves, y acuden a consultas sobre su problema, divididos y cada vez más divididos.

Acuden a tercios, entre médicos, herramientas de IA y amigos o compañeros cercanos pero que están dentro del mundo sanitario o cercano (médicos amigos, personal de enfermería o personal de farmacia).

Tanto es así, que en 2025, ya se detecta que la IA está clasifica —dentro de la atención médica y sus posibilidades de crecimiento—, como el sector número 1, preparado para la transformación de la IA en ciertas profesiones o servicios, durante los próximos 10 años.

Tengamos presente uno de los nuevos "inventos" de la IA de este enero de 2026, bueno más que nuevo invento, es servicio nuevo que se abre a los consumidores avanzados en IA. Hablo de los Agentes de IA.

Un Agente en IA es un programa o APP que te instalas en TU ordenador o tablet o teléfono. No es un programa al uso, no es una página web a la que le preguntas. Es como tener un ayudante en tu ordenador.

Este "Agente en IA" te conoce muy bien, es solo tuyo, a tu servicio, y sabe todas tus posibilidades. Te pide permiso para acceder a todo lo que necesita y tu le abres las puertas para lo que quieras, y con ello logras que sean más o menos eficaz.

Si le dices que te duele la cabeza, sabe qué medicación tomas, conoce tus últimos análisis de sangre y tu historial médico. Incuso sabe intuir en qué grado de confort estás por tus horas dedicadas a cada actividad con tus herramientas. Todo es secreto, esa es una de las garantías básicas.

Y con todos esos datos más los que te imaginas, decide qué aconsejarte. Incluso si le abres la opción de pagar con tu tarjeta, puede comprar por ti si se lo dices, paga, firma el consentimiento, elige el mejor microondas y que se adapta a tu cocina, y a los integrantes de tu familia.

Sabrá qué tipo de hotel sueles coger en tus viajes, y solicitará una habitación, al menor coste y para la ciudad que le digas, en el momento en que esté más barata. Y la sabrá solicitar con almohada de un tipo que vaya bien para tus dolores de cuello, balcón exterior o de planta baja. Pagará y te hará el check-in. 



Lo que 300.000 voces están diciendo sobre el trabajo, el dinero, la salud



  • Valoramos más el logro, el cuidado y la salud, pero nos sentimos peor. Desde 2021, la importancia que las personas le dan a cada valor que rastreamos se ha intensificado - dinero (+30%), logros (+26%), placer y diversión (+25%) - y están actuando en consecuencia: 10 de los 13 comportamientos de bienestar que medimos han crecido en un promedio de 6 puntos porcentuales cada uno. 
  • Sin embargo, la gente dice sentirse un 9% peor física y mentalmente que hace unos pocos años. El patrón es "más esfuerzo, menos próspero" - una cinta de correr donde un mayor esfuerzo produce rendimientos emocionales decrecientes y "mejor" nunca es lo suficientemente bueno.
  • Recurrimos a la comunidad, a los demás y a la IA cuando el sistema de salud se queda corto. Los indicadores de calidad de vida están en máximos históricos, pero las personas informan que se sienten peor mental y físicamente que hace unos años. 
  • Sin embargo, la búsqueda de la estabilidad se asemeja a un sprint perpetuo: todos corren más duro solo para quedarse donde están.
  • Queremos satisfacción en el trabajo, pero nos estamos conformando con menos y ralentizando a las organizaciones. El cumplimiento se disparó de octavo a segundo entre las necesidades del lugar de trabajo en solo dos años, solo pagando. 
  • Sin embargo, los empleados no están renunciando por ello; el verdadero riesgo son las masas que se quedan, entregan "lo suficiente" y agotan el impulso. 
  • La demanda de capacitación y desarrollo se ha duplicado desde 2021, lo que la convierte en una de las tres principales prioridades, mientras que las vidas medias de habilidades técnicas se han desplomado de una década a dos a tres años.
  • Hemos dejado de perdonar malas experiencias como consumidores. Alrededor del 33 % de los encuestados dicen que las marcas satisfacen mejor sus necesidades, en comparación con el 25 % en 2022. Cuando la personalización funciona, funciona bien. 
  • Pero "muy correcto" se ha convertido en la expectativa de referencia: el 64 % abandonará una marca después de una sola mala experiencia, aumentando al 69 % entre los compradores de altos ingresos.
  • Soñamos con no volver a necesitar un cheque de pago. La independencia financiera es ahora la necesidad insatisfecha de más rápido crecimiento, pasando del 32 % en 2022. 
  • La presión para "ganar dinero para sentirse exitoso" casi se ha duplicado (+80%), y el interés en el movimiento FIRE (independencia financiera, jubilación anticipada) aumentó del 24 % al 37%. 
  • La educación financiera es ahora la habilidad principal que la gente desearía haber aprendido antes.
  • Somos la última generación en trabajar solo con humanos. Dos tercios de los empleados (67%) ya interactúan con la IA de manera "humana" y el 28% prefiere un gerente de IA a uno humano. 
  • Los agentes de software y los robots están manejando tareas, dando forma a las decisiones y actuando cada vez más de forma autónoma. 
  • El organigrama nunca se ha sentido más ficticio, y para muchos trabajadores, la experiencia diaria es incertidumbre, no claridad: 
  • ¿Dónde toca la IA mi trabajo? ¿Cómo se ve "bueno"? ¿Y qué pasa si me quedo atrás?
  • Estamos liderando a través de la interrupción constante y una fuerza laboral fracturada. Externamente, los líderes se enfrentan a un entorno más propenso a la crisis con el trabajo de rediseño de la IA en tiempo real. 
  • Internamente, cinco generaciones de empleados tienen expectativas divergentes sobre lo que significa incluso "buen liderazgo". 
  • Los miembros de la Generación Z son hasta siete veces más propensos que los boomers a cambiar de trabajo, mantener actividades secundarias o esperar que los empleadores adopten posturas sociales. 
  • La tensión se está mostrando: el 51 % dice que los modelos de liderazgo están desactualizados, y la proporción que cita el "liderazgo por de calidad" como una máxima insatisfacción ha aumentado casi un 60 % desde 2023, con el descontento que aumenta más rápido entre los trabajadores más jóvenes. 
  • Las herramientas que los líderes heredados no se construyeron para una fuerza laboral tan fracturada, o un mundo que se mueve tan rápido.

¿Hemos mejorado o cambiado desde el año 2021 al 2025?


Una de las paradojas de nuestro tiempo es que, objetivamente, nunca hemos estado mejor: vivimos más años, tenemos más acceso a la educación y sanidad, ganamos más dinero que generaciones anteriores y disfrutamos de comodidades impensables hace solo unas décadas. Visto desde 1990 o 2000, nuestra vida actual habría parecido casi ciencia ficción. 

Sin embargo, cuando escuchamos cómo se siente la gente ahora, hoy, en España o en Europa, aparece otra realidad: cansancio, desilusión, la sensación difusa de que “algo no va bien”. Y esa sensación no es solo individual; es global en las sociedades analizadas.

El informe “300000 voces”, del Oliver Wyman Forum (Reino Unido), analiza cinco años de datos de casi 300.000 personas en 20 países. Allí se preguntan por trabajo, dinero, salud y calidad de vida, y las conclusiones son llamativas. 

Mientras el progreso material continúa, la percepción del bienestar físico y mental ha caído un 9 % desde 2021. Como sociedad avanzamos, pero como individuos nos sentimos peor.

Una explicación fácil sería culpar solo a las redes sociales o a la comparación constante con lo que vemos en pantallas. 

Pero el informe apunta a un mecanismo más profundo: la llamada “cinta de correr hedónica”

A medida que mejoran nuestras condiciones de vida y nuestras expectativas de vivir más y mejor, nuestras exigencias crecen todavía más rápido. Nunca llegamos, siempre falta algo. Olvidamos desde dónde venimos y el listón se eleva sin pausa.

Los datos lo muestran con claridad. Hoy damos mucha más importancia al dinero, nos importa un 30 % más que hace cinco años. El éxito profesional pesa un 26 % más. Incluso el placer y la diversión se han vuelto un 25 % más importantes. 

Corremos más para alcanzar estos objetivos y, aunque muchas conductas de autocuidado han mejorado (hacemos más ejercicio, cuidamos más la dieta), la percepción que tenemos de nosotros mismos empeora. La salud mental percibida cae un 11 % y la salud física un 8 %

Nos cuidamos más, pero nos sentimos más enfermos.

El informe señala también que la independencia financiera se ha convertido en una de las necesidades más insatisfechas. Cada vez más personas sienten que necesitan ganar más, ahorrar más, protegerse más, simplemente para poder respirar ante la presión económica. 

Esa presión no solo afecta al bolsillo; pesa en la cabeza.

Ante la sensación de que las grandes cuestiones del mundo —política, economía global, clima, seguridad— están fuera de nuestro control, se produce un repliegue hacia lo personal

Nos volvemos más egoístas en el sentido literal, concentramos energía en lo que sí podemos manejar (finanzas personales, salud, relaciones cercanas, trabajo y conciliación) y nos desentendemos de lo demás. 

Más micro y menos macro. “Al menos —pensamos— aseguraré mi pequeño espacio”. Ese giro hacia lo personal tiene un impacto directo en el trabajo, en la calidad de los servicios.

Tras la pandemia se ha consolidado una especie de “era de la suficiencia mínima”. No hay una huida masiva en búsqueda de nuevos empleos, pero mucha gente hace solo lo justo cuando su trabajo actual no le gusta. 

No por pereza, sino por reasignación de energía. Si su proyecto vital está fuera de la empresa, el trabajo se convierte en un mínimo necesario. 

Al mismo tiempo, la realización personal dentro del trabajo ha escalado hasta ser la segunda necesidad laboral más importante, solo por detrás del salario. Sentimos que nuestro empleo no nos ofrece un camino de futuro claro, y la precariedad y la incertidumbre económica desaniman cualquier salto arriesgado. 

Como resultado, muchos desconectan emocionalmente de lo que hacen en su vida laboral.

Para las organizaciones y empresas, el riesgo ya no es solo la fuga de talento, sino algo más silencioso. Nos falta motivación, ilusión y compromiso

Curiosamente, la Generación Z, a menudo acusada de apatía, aparece en los datos como la que más ha mejorado en satisfacción laboral y encaje cultural, lo que desmonta algunos tópicos.

En paralelo, vivimos un colapso de la confianza institucional. Solo aumenta la confianza en el círculo cercano (familia, amigos), que ha crecido un 23 % desde 2021, mientras la confianza en gobiernos y grandes corporaciones se estanca o cae. 

Nos preocupa la desinformación y, ante ella, tendemos a fiarnos solo de lo que podemos verificar en nuestro entorno inmediato. Eso fortalece los lazos cercanos, pero también alimenta burbujas y empobrece la visión global.

Un dato especialmente inquietante del informe: el 28 % de los trabajadores y el 37 % de la generación Z a menudo acusada de apatía, aparece en los datos como la que más ha mejorado en satisfacción laboral y encaje cultural, lo que desmonta algunos tópicos, pero aun así preferiría tener un jefe de inteligencia artificial antes que un jefe humano

No es un elogio a la máquina, sino una crítica directa al liderazgo actual. Trasladado a política, justicia, educación o sanidad, ese deseo de sustituir a los líderes humanos por sistemas automáticos nos acercaría a un escenario claramente distópico.

Lo que la gente está diciendo en realidad es que quiere consistencia en las decisiones, transparencia, criterios claros y evaluaciones justas, sin favoritismos ni arbitrariedades. 

Y hoy no lo encuentra en muchos de quienes mandan, aunque sean personas suficientemente formadas para motivas y ordenar.

El informe propone una receta sencilla para empezar a reconstruir la confianza: más contacto real y más autenticidad. Líderes —en empresas, instituciones, administraciones— que estén disponibles cara a cara, que comuniquen con franqueza, expliquen decisiones difíciles y reconozcan la incertidumbre. 

Estamos en mitad de una década llena de paradojas. Prosperamos en métricas objetivas, pero caemos en bienestar subjetivo. 

Cuanto más nos apoyemos solo en la tecnología, más valor tendrán esos pocos líderes capaces de combinar sentido común, empatía y valentía para relacionarse con las personas como lo que son: seres humanos, no meros datos en una pantalla.


27.1.26

Preocupan los EEUU y el ICE


No hay duda de que tenemos un serio problema en estos momentos, tras tensionar el mundo y acabar con el Orden Internacional anterior. Se llama Donald Trump y los actuales EEUU, que no son los EEUU de siempre. 

Hay voces que alimentan los posibles bulos sobre la salud de Donald, y también las hay que advierten que sus compañías actuales podrán ser peores todavía si enfermara Donald. No parecen ser tiempos de calma.

Me preocupa los errores de los torpes con poder, con los fallos de gestión en su forma externa a sus territorios, pero también y mucho de forma interna. 

Las actuaciones de la policía ICE son tremendas y complicadas de explicar en un país libre y democrático. 

El ICE, Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos no tiene sentido de existir como fórmula militar sin derechos ni controles, y lanzado contra los civiles en periodos de paz. Pero son alentados por quien manda, y eso es una barbaridad.

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas comenzó a operar en el año 2003,con un importante esfuerzo del gobierno para reforzar la seguridad nacional tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.

El ICE es parte del Departamento de Seguridad Nacional, que comenzó a operar ese mismo año. Anteriormente, la aplicación de las leyes de inmigración en los EE.UU. estaba a cargo en gran medida del Servicio de Inmigración y Naturalización.

Pero lo que parecería Control Militar desde una policía especial para tiempos prebélicos o de presión terrorista exterior, se está usando para otras funciones muy diferentes.

No es cualquier cosa la policía ICE, suponen más de 20.000 personas trabajando para el ICE en más de 400 oficinas en Estados Unidos, y… en todo el mundo que ellos quieren utilizar para sus planes de defensa. 

Su presupuesto anual es de unos 9.000 millones de dólares, es decir, mucho dinero. En estos números no se cuenta al personal o a las presupuestos que desde la Casa Blanca se hacen llegar para misiones extraordinarias.

El gobierno de EEUU afirmó que centrarían la aplicación de la ley en los delincuentes, pues queda muy demagógico decir lo que quieren escuchar algunos. Pero una cuestión clave que hay que tener en cuenta es cómo se define el término “delincuente”.

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo esta semana que el gobierno considera delincuentes a todos los inmigrantes indocumentados. Y ante eso se debe hacer la sumisión y obediencia total ante los ICE, de cualquier persona ante sus requerimientos, en la calle o en el hogar, y estas obediencias deben ser totales. ¿No hay leyes que regulen esto?

Los traficantes de drogas criminales, los violadores, los asesinos, los individuos que han cometido actos atroces en los EEUU son ahora contemplados en el mismo rango de peligro que unos niños que han llegado desde México hace unos años y van a su escuela y sus padres trabajan y pagan impuestos.

La agencia ICE ha realizado miles de arrestos en estas semanas de 2026 con un promedio de casi 800 arrestos diarios.

Por si nos parece poco, Trump dijo que firmará un decreto que ordena al gobierno federal preparar la base naval estadounidense en la bahía de Guantánamo, en Cuba, para albergar a decenas de miles de inmigrantes. El ICE supervisará la instalación, dijeron Homan y Noem a CNN.


22.1.26

Paraísos Cercanos 3. África Occidental y sus combinados


De quién es África: de quien compre esclavos, de quien les haga autopistas que nadie mantiene, de quienes sequen para producir flores los lagos del Valle del Rift, de quien gane la Copa de fútbol africana aun habiéndose retirado unos minutos del campo de fútbol, de quien sea traficante de todo tipo y con una excusa de guerra religiosa, ensaye armas y manipule ideas en el Sahel

De quién no es África: de sus cantantes como Fatoumata Diawara, ni de sus músicos de guitarra eléctrica, de los pivots de baloncesto y los compositores de afrobeat nigerianos, de las asociaciones de opositores a Obiang repletas de emigrados, de las diseñadoras de las telas africanas impresas de colores vivos por los dos lados para que caigan de forma majestuosa, de las cooperativistas del argán de Essauira y fabricación de botargas de Mauritania, de los pastores del páramo keniata trashumantes, de los bebedores de sangre de aorta de sus animales, de los niños…

África tampoco es de Miquel Barceló con sus pinturas en el Mali dogón, de los arquitectos albañiles de las mezquitas de barro que se repasan cada año y están rematadas por los palos de baobad de sus encofrados, como las torres y catedrales de su imitador colegiado en un colegio de arquitectos europeo: Gaudí. No son ni siquiera arte africano, las quincallas que puedes comprar cualquier día, en cualquier calle de tu ciudad, cuando un senegalés te las ofrece.

África es completamente de Toyota, Kalashnikov, Syngenta Group, las productoras chinas de pescado procesado… como antes fue de Peugeot, del Crédit Agricole o de la industria esclavista cubano catalana, en ida y vuelta como la rumba.

África es fecunda y austera; verde sobre suelo rojo o color camel; romano-árabe aunque Ashanti y dominada por las lenguas congolesas; elegante y desesperada; sutil y gritona… Un crisol de combinados siempre a punto para la siguiente concesión…

África es amarga o bitter, ese ingrediente especial que hace salivar, que te recuerda que tu mundo del sabor, para que sea completo, incluye tu educación en disfrutar del apio y de la alcachofa. La molestia que te hace la mueca viene de las cortezas, las pelarzas, las semillas, la genciana, la quinina, las hierbas bordes. Es jodido acostumbrarse pero, si lo haces, tu veneno occidental alcohólico quedará redimido, será digestivo y equilibrado, exótico y nunca cotidiano. Olvidarás la angostura.

África es negra porque es chocolate, una semilla de cacao en permanente pudrición y maderación. Es la literatura sobre las matanzas de Angola de Lobo Antunes, nunca Nóbel por demasiado molesto, por demasiado real… A quién le interesa la mirada de un blanco sobre África que no sea si es guía de safaris o mercenario afrikáner.

No os mintáis, Paul Simon y Peter Gabriel fueron un altavoz aprovechado de Soweto cuando el mejor escritor africano, y uno de los mejores de todos los tiempos, Coetzee, escribe sobre la imposible superación del racismo desde Adelaida; a Mahfouz le apuñalaron por hereje; la Slimani tiene como protagonistas a las familias mestizas marroquíes creando en París; y Yasmina Khadra es el sobrenombre de un militar argelino.

África es siempre shake, agitada en toda su coctelera. Nunca se vive en la calle simplemente agitado ni stir, mezclado, eso no tiene relación con sobrevivir cada mañana, con soñar con emigrar jugando al fútbol. A toda África convendría oxigenarla, hacer roll y pasarla a otra coctelera: ¿sus regímenes corruptos nunca lo permitirán o lo son porque desde fuera interesa shaking?

África sí que es espumosa sin que se la pueda girar modo Rolling, suavemente. Se encuentra socialmente layer, separada por capas de clasismo que hoy no conocen razas como manifiesta las coimas para que te bendiga contratos Asamblea Nacional Africana; su población rural y pescadores son sistemáticamente machacados, mudled, hechos puré, sometidos a permanentes enfriamientos secuenciales.

África no quiere volver a los tiempos de la francofonía de Leopoldo Sedar Sengor, de Youssou Ndour, de Albert Camus: primero culturalmente franceses, después el lugar de nacimiento o raza qué importa con la cobertura de la Revolución-

Tintas de rojo oscuro tenemos los dos, muftí. Yo de sangre de cepa, tú de tus hermanos

(Omar Jayyam).

Luis Iribarren - 22/01/2026

Me gustan los números, pero con cuidado


Yo de niño conocí antes las letras que los números; e incluso creo recordar de muy niño, ser ya un adelantado en la lectura, tanto que en el colegio público Palafox de Zaragoza me sacaron para leer en voz alta delante de mi familia, para que vieran lo claro que lo hacía con muy pocos años.

Hoy vocalizo peor. Lógico, deben ser las prisas. Y que ya no nos enseñan a hablar en público, que esa es otra deficiencia educativa, que es muy interesante aprender.

Los números los empecé a comprender en el colegio de los Maristas cuando iba de gratis, de alumno becado por ser de familia sin recursos. Y me encantaron, sobre todo la geometría

Efectivamente, 60 años después y aunque me siguen encantando los números, he cambiado la geometría por la aritmética. La geometría da poco beneficio.

Estos tiempos actuales son de contar dineros. Todo se circunscribe a saber contar economías, ganancias, pérdidas, riesgos, inversiones y precio de las cosas. 

Son otros tiempos, más capitalistas incluso que aquellos de 1960, cuando todo era una dictadura brutal. La Falange en sus inicios no era capitalista aunque lo pareciera.

La Falange cuando nace era antiliberal, anticapitalista en lo económico clásico, y sobre todo antimarxista; y su ideología se parecía sobre todo al fascismo europeo, con rasgos propios españoles, y un fuerte componente nacional-sindicalista.

Continuo con los números.

La vida no son números, excepto por la edad que vamos contando, pero nos han convencido de lo contrario, pues cuanto más personal humano quiera mover sus propios números…, más beneficios obtienen los que viven de los números de los demás.

Es importante conocer los números, sobre todo si te quieren endeudar. Los usureros saben mucho de números y de días, y aplican los intereses —sobre todo si son de demora— con unos juegos de manos como el mejor de los magos.

Hay gente que se hace rica solo sabiendo jugar con los números. Yo aprendí de joven, que donde más dineros ganas no es con el trabajo, sino cerrando negocios y aplicando los números a esos precios finales. 

Una buena venta de caballos o de burros te puede dar más beneficios que levantándote a las 5 de la mañana para fregar las cuadras. 

Por cierto, es verdad, me dicen que las cuadras no se friegan. Es que… yo nunca me he dedicado a eso. 

Ahora han cambiado los caballos por vender viviendas, y dicen que el negocio es muy similar a vender burros.



¿Estamos ante una guerra nueva fría o caliente?


La actual situación del mundo es sumamente peligrosa. Pero lo digo desde la calma. No hay que tener miedo por decirlo, no debemos censurar los peligros, pues eso supone darle la razón al que nos quiere ver con miedo. Y no hablo solo de Donald, sino de varios más.

Aunque lo que me preocupa más, son la incapacidades de Europa para plantar cara desde la unidad, desde la Unión Europea y no desde cada uno por separado, no ver lo que sucede supone dar la razón a quien juego con tenernos asustados.

El mensaje de Donald Trump que vemos arriba es suyo, nadie más lo ha lanzado a las Redes. La portada de la famosa revista The New Yorker es también directamente americana. Desde Europa solo observamos, y a veces no entendemos nada de lo que sucede, pues nos da la impresión de que en vez de ir a mejor, vamos a peor.

Yo he vivido la Guerra Fría, y sé qué es la mentira, las amenazas, las manipulaciones de la verdad para utilizarlas como un arma de defensa o de ataque. Todo puede parecer relativo. 


Pero un solo fallo de un torpe, puede desencadenar una maquinaria de guerra que nadie puede parar ya. Todo depende. Esperamos que junto a cada torpe, haya alguien con sentido común, vigilando.

En realidad solo buscan ganar dinero en los negocios personales, y eso tiene también un recorrido, ellos ya saben que no todo vale para generar beneficios.

Ayer se nos comentaban que en Noruega se había mandado una carta a sus ciudadanos advirtiéndoles de que sus posesiones pueden ser requisadas por el Gobierno en caso de guerra, si fuera necesario para la defensa. 

O desde Canadá se nos dice que se ha enviado un folleto de 18 páginas creo, con lo que cada familia debe tener preparado en su casa, por si estalla un conflicto.

¿Son bulos, son reales? No tienen ningún sentido práctico estas acciones, excepto crear o aumentar los miedos. Pero a su vez también actúan sobre la población para prepararles no para la defensa, sino para que admitan la guerra. 

De momento seamos serios, vivamos con calma, no nos dejemos llevar por los miedos, pero admitamos que son tiempos raros, y que debemos ser capaces de auto defender nuestros derechos y nuestras posesiones. 

20.1.26

Paraísos Cercanos. México


Y volver, volver, volver…

Hoy nos trasladamos hasta mi primer encuentro de mi vida con un mexicano el año 86, el ingeniero Juan Zamudio.

Ambos nos conocimos cuando yo tenía 19 años y fui conduciendo por Burdeos y el Loira hasta la ciudad de la luz, pues compartimos cuarto de literas en el Albergue de la Villette. Yo conseguí llegar metiendo a la almendra de París próxima al cementerio Lachaise y la Cuidad de las Ciencias mi Ford Fiesta de segunda mano, azul celeste camiseta de Uruguay, que perteneció antes a un aviador de la base madrileña de Torrejón. Dando algunas vueltas hasta ver esa salida del Boulevard Périphérique que por dos veces me lanzaba a la autopista de Lille y Bruselas.

En mi viaje iniciático, aparcado el buga en una calle sin zonas verdes ni naranjas, intoxicado de cultura francesa por mi profesor de instituto Antonio Muñoz, pensaba pasar una semana y matarme a ver museos, la escultura de Calder del Pompidou, tomar cafés, absentas y vinos alrededor de la Sorbona y demás planes entonces obligatorios, dos vocablos que siempre salen mal juntos.

Además de subir a Montmartre, a la torre esa de acero y visitar los Inválidos pues… Zaragoza nunca se rinde…

En vez de eso y dado que tanto Juan como yo viajábamos con la sobrevalorada “Rayuela” de Cortázar, mi encuentro fue con la cultura y actualidad mexicanas, con la poesía de Paz, y contra nulo pronóstico, visitamos la judería rica de las calles del Parc Monceau y gritamos contra los ejecutivos de las empresas trasladadas a los rascacielos promovidos por Mitterand, de centro centro con guiños y el último emperador socialista, en el barrio de Suresnes de “La Defense”. Por coadyuvantes en cuanto a la responsabilidad en alícuota parte de la deuda mexicana, el país iniciando su deriva a narco estado con la firma del PRI, siquiera en aquel entonces exportando simple marihuana y música de Santana.

Mi hilatura de ganchillo con México fue desde allí permanente e imperecedera. Reforzado porque mi escritor predilecto en lengua castellana es Juan Rulfo y que parte del cine que más me ha emocionado es de factura mexicana. Además de que me pegaron en Monzón la epidemia de adorar el rockabilly de “Los Lobos”.

En el país he visitado sus restos, gozado de la gastronomía del sur, me he entusiasmado ante su barroco no colonial sino testimonio cultural de sincretismo. Sigo manteniendo amigos en la UNAM, la Universidad sí nacional y también autónoma de México –las siglas del PSOE en revisión-, que están colaborando con el gabinete Sheimbaun en llevar a debido efecto un proyecto hermano de la UNED española que permita el acceso gratuito a la enseñanza universitaria en los Estados Unidos mexicanos y así se supere el insoportable clasismo que hasta en Cuba existe.

“Por mi raza hablará el espíritu” es el lema de este centro universitario que es un crisol de la sociedad mexicana mestiza. Pues al mismo asistieron y asisten rubios güeros, descendientes de criollos, hijos indios de Villa y Zapata, costeños afromexicanos y fue el foco que iluminó la decisión que tomaron los emigrados universitarios republicanos españoles, García Márquez, el Che, o el chileno Roberto Bolaño, de pasar una serie, la mejor, de los años de su vida en México DF. Cuestión compartida por Buñuel, Bunbury e incluso Bosé, algo tendrá la laguna cuando su corrompida agua la bendicen.

A tus brazos otra vez, llegaré hasta dónde estés…

Como autor de un recetario aragonés tradicional, mi única obra grande publicada, debo más de la mitad de la receta a los productos que se encontró en el mercado de Tenochtitlán, quedando deslumbrado, Bernal Díaz del Castillo. Militar que fue conquistado y a quien tantos términos debe el castellano. Castellano viejo de Medina del Campo, murió como alcalde de Antigua Guatemala, la incomparable ciudad que fundó en los reinados de los mayas del sur.

Toda su vida mantuvo una permanente curiosidad hija del humanismo de la Universidad de Salamanca, que dio como resultado las aportaciones de un excelente filólogo por interminable gastrónomo.

El maíz combinado en milpa con las alubias fertilizadoras y la calabaza que da sombra y vitaminas; el aguardiente de agave del lugar del Tequila como digestivo; pero fundamentalmente la adaptación del jitomate y los chiles dulces y picantes en la húmeda, por semejante en clima, costa atlántica peninsular; las papas adaptadas en ecosistemas fríos como Burgos o altiplanos de Navarra que reproducen las condiciones climáticas andinas; las sandías y mangos verdes que en América se consumen con lima, sal y polvo de chile picante; las papayas que en México se sirven partidas en zigzag; las apreciadas piñas reproducidas por los bonetes ceremoniales de los mayas; los moles de chiles asados y espesados con chocolate; el cilantro que se adquiere en un puesto de bello nombre, tanto como menúceles, como son las recauderías.

Este castellano detenido en el tiempo del que participan vocablos como guajolote por pavo, pozole por cocido de maíz, el fruto del aguacatero que contiene suficientes aceites como para no añadirle a su pasta guacamole, el chile chipotle contra el poblano; el pulque de las pulquerías, un zumo especial que no quiero descubrir y, especialmente, el cucuruchito de maní con sacramentos y el mamey, que se describe como una frutilla con color de piedras de tenzontli, y su riqueza en beta carotenos.

Todos me suliveyan. Y es que me suliveyan sus perjúmenes.

Os dejo esta gloriosa alineación del Instituto Mexicano del Sonido de los alimentos, a los platos siempre el cacique Camilo Lara. Poeta con el que me despido y al que tenéis que revisar cada domingo por la mañana en Radio 3, introduciendo cumbias y sonidos tan nuestros pero extraños, tan nutritivos y ya tradicionales, como los compartidos. Forma parte de un canción que huele a palo de lima mezclado con aires de buganvilla, llevada a DF por los exiliados amigos de los Kahlo-Rivera para tomarse unos caballitos de reposado en esas traseras con jardín y cochera de Mixcoac o la Colonia Roma, inmortales como parte principal de la cinta “Roma” de Alfonso Cuairón.

Arboles de la abarranca, Por quá no han verdesido
Es que no los han regado, Con agua del rio florido

Buñuel se levanta y se va a fumar al fondo del patio, pensando en la siguiente escena de Nazarín.

Recomiendo que os hagáis para acompañar al artículo y oírlo con música de Zoe o Camilo, un cuenco cerámico de chocolate ceremonial menos espeso que el que trasegamos, casi puro y con clavo, comino y un poco de picante; que lo paséis con un tequila dorado con sal y limón o, si todo os falla, una Modelo con gajo de lima dentro.

20.01 Luis Iribarren

18.1.26

¿Qué le sucede a la izquierda en España?


Cuando leía el otro día que IU quiere acabar educadamente con Sumar, pues ya no sirve, y que hay que inventarse algo diferente, me entraron temblores. Tienen razón, pero no siempre con la razón se puede funcionar, se encuentra una salida válida.

El gran problema de la actual situación de la izquierda en España es su credibilidad. Lo digo desde la izquierda. No hablamos lo suficiente de los problemas que afectan a la sociedad, posiblemente porque de algunos de ellos no queramos plantear soluciones.

Hemos balanceado excesivas veces, hemos propuesto muchas ideas que luego no hemos sabido llevar a buena solución, no desde un Gobierno Estatal que nunca hemos tenido, sino desde ayuntamientos o gobiernos autonómicos como en Aragón.

Hemos tenido ocasiones, todos desde la izquierda, y las hemos desaprovechado, creyendo que la gestión es lo mismo que la identidad, la ideología, la capacidad de pensar en el futuro.

Nos enzarzamos en peleas dialécticas, en estar siempre divididos y en vender esa división. 

No he observado capacidad de entendernos, de que hay que demostrar a la sociedad que también somos capaces de reunirnos para hablar, aunque seamos de diferentes izquierdas.

Esta misma semana lo decía en una reunión política, y se me quedaron mirando como si estuviera loco. Hay que reunirse solo un poquito más, dando la cara a la sociedad para que al menos sepan que somos capaces de reflexionar alrededor de una mesa.

Sí, es cierto, que lo sé, nos reunimos y no se dice, nos da miedo decir que hemos hablado con fuerzas de izquierdas distintas, pues creemos que de saberse, perdemos la identidad. ¡Uff! Hablamos las personas, pero no las organizaciones, y creo que esto se entiende.

Tenemos algunos problemas básicos sobre los que no sabemos explicarnos bien las distintas izquierdas. Incluso pensamos de diferente manera lo que es lógico, y explicamos más veces esas diferencias que lo que nos acerca.

Uno de ellos es la Vivienda asequible en todas sus modalidades. Otro problema es la Sanidad y la Educación Pública. Y en Aragón la Vertebración de un espacio tremendo pero mal comunicado incluso en lo mental.

Otro y esta sí es de sentido común pero obligado por las circunstancia, es la Seguridad y el Modelo de Europa que queremos.

Ya termino. Hay un problema muy serio con/entre Podemos y el resto de partidos de la izquierda. Si no somos capaces de resolver esto (y parece que no lo somos) olvidémonos de seguir debilitando posturas, formaciones e ideas. Lo básico viene antes de lo magro. 

Hay que demostrar a la sociedad que esto no va de líderes de cartel electoral y despacho —que por cierto vamos muy escasos de calidad ideológica para el siglo XXI— sino que va de enlazar las ideas con la sociedad que vota en un sistema democrático.

Si tenemos razón en todo, pero no somos capaces de convencer a la sociedad de la calle, podemos estar satisfechos de nosotros mismos, pero nuestras ideas no servirán para nada, aunque sean las mejores.

17.1.26

Yo nací en esta plaza - Apuntes desde el Borde 005


Yo nací en esta plaza que vemos en la imagen, bueno en una pequeña casa de esta plaza, San Nicolás de Bari en Zaragoza, en el centro del muy histórico barrio del Boterón.

El nombre de la calle es Sepulcro que aunque suene a curioso era algo que no teníamos en cuenta los vecinos, y en aquellos tiempos era una zona bastante degradada por serios problemas económicos de sus familias, pero sin casi problemas de convivencia entre gitanos de toda la vida y payos que veíamos crecer Zaragoza, pero que siempre se la veían mejorar de lejos aunque estuviéramos en el meollo.

Entonces se nacía en las casas. Cuando venían los dolores del parto se buscaba a la comadrona que estaba en su casa, y que debemos pensar tenía que estar todas las horas del mundo localizable en su hogar, y además eran tiempos en los que no existían ni teléfonos fijos; y te venía a casa a las atenciones propias del parto.

Mi nacimiento fue muy complicado. Mi madre, primeriza, en el dormitorio pequeño tuvo hemorragias y como yo no era capaz de llorar, la pobre comadrona tuvo que elegir entre atender al imbécil recién nacido o a la santa madre que no entendía nada pues seguramente se pensaba que un parto era algo muy sencillo pues lo saben hacer todos los animales.

Y como yo no reaccionaba, me abandonaron sobre los pies de la cama, dándome por imposible tras intentar con golpes en el culo que les llorara un poco.

Mi madre se salvó con transfusiones de sangre de mi padre, que era el único que podía dar sangre, aunque ahora sospecho que no era posible saber si su sangre era compatible, por falta de medios.

Me han repetido muchas veces a lo largo de mi vida, las voces de la hermana de mi madre, mi tía Carmen, que asustados todos por la situación, ella se salió a un ventanuco que había en la cocina a decirle al Santo Nicolas que ya le valía, ¡jodido!, que bien podía hacer algo por el hijo casi muerto, y por la madre ensangrentada y muy llorosa, en una imagen que nos recuerda al de una cochina por San Martín. Otro santo más.

El caso es que todo funcionó bien, la comadrona hizo lo suyo y no consta que los santos hicieran algo especial, pero la madre se salvó, y el niño abandonado a su suerte, observó que si nadie le hacía caso, debía llorar por sus propios medios o aquello se iba a acabar allí mismo, sin haber empezado.


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En aquella plaza y pequeño barrio todos nos conocíamos, era como vivir en un pueblo dentro de una ciudad de algo menos de 300.000 habitantes que quería crecer.

Vivía la monjera; también una viuda delgadita y de muy mal carácter, que criaba conejos en el sótano —vemos las ventanas de ese sótano a la izquierda de la imagen— y de la que nadie se atrevía a explicar por qué era viuda y agria, aunque yo ahora creo entenderlo.

Vivían en la mejor vivienda de la plaza una familia de transportistas que era un matrimonio con un hermano soltero que utilizaban, como garaje del camión, el local que vemos debajo y junto a la casa de la monjera.

Vivían también los novios, que aunque los llamábamos así, estaban recién casados, pues en aquellos años no se podía vivir sin estar ungidos por el sacramento religioso, ya que lo contrario era pecado mortal. Eran llamados los novios y además los recuerdo siempre como acaramelados.

Creo recordar que vivía un tal Don Pío al que no coloco bien, pero todavía me falta una vivienda sin tener en el recuerdo mejores referencias concretas. Era todo como la casa de 13 Rue del Percebe, pero en real.

Don Pío era silencioso, solitario y algo triste, vete a saber por qué motivos. En aquellos años y en estas calles, lo habitual era estar tristes, pero eso lo he notado ya con los años. Incluso el carbonero de la esquina, al que no vemos su local en la imagen, era triste y de mala baba, un señor siempre de negro desde el pelo y la cara hasta sus sandalias.

También vivían dos pilinguis, que era como las llamaban mi madre, sin yo saber bien qué quería decir aquello. Debía ser una profesión moderna, pensaba. Eran jóvenes y elegantes, y se movían mucho, siempre sonrientes. Pero no hacían mucha vida de calle, quiero decir de barrio.

Eran amigas, o con los años tal vez he entendido que serían socias. Personalmente y más que en su forma de vestir, me sorprendía —con menos de 10 años de edad— su forma de peinarse, su pelo tremendamente alto y en redondo, rubio y equilibrado incluso ante los vaivenes del cierzo.



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Mi hermano más pequeño que yo y este servidor de ustedes, jugábamos a la pelota en la plaza, y claro, utilizábamos de portería las puertas de la iglesia de San Nicolás de Bari.

Eso sí, no podíamos tirar muy fuerte a portería, pues si hacíamos ruido enseguida desde la ventana nos lanzaba improperios la monjera. Una muy buena mujer y amiga de mi madre, que nunca pasó de gritos elegantes.

Como la congregación era de clausura, la monjera era la persona que les compraba y limpiaba el convento, pero sobre todo el lazo de unión entre las necesidades de la calle y la vida interior. Alguna vez venía un médico al convento si se necesitaba mucho, y poco más.

Recuerdo que una vez tuvieron que salir las monjas a Votar —con mayúsculas pues era un acto especial— creo que en 1966 para el Referéndum sobre la Ley Orgánica del Estado, y aunque votar era una cosa casi imposible en aquellos años de Dictadura, como se trataba de perpetuar el franquismo, se buscó a las monjas con taxi, para que fueran al voto en apoyo presumiblemente, del dictador.

Aquella plaza hoy en el siglo XXI es ya anodina. En aquellos años era un lugar de peregrinación todos los lunes del año, con decenas y decenas de personas que acudían a rezar a San Nicolás y a pedirle novio si eras mujer.

Hay que tener en cuenta que en aquellos años había muchos menos hombres que mujeres, pues la guerra civil había acabado solo 17 años antes, y se había cargado a muchos hombres en el frente, mientras a su vez, seguía teniendo la dictadura a otros muchos sufriendo, metidos en las cárceles por sus ideas.

Según los censos, había más de un millón de mujeres que de hombres sin contar los encarcelados, y eso obligada a tener que buscar marido con denuedo. Y unas 20 veces más de hombres encarcelados que de mujeres.

Vamos, que como faltaban hombres para casarse, había que recurrir a San Nicolás que era el Tinder de aquellos años viejos. Y los lunes era el momento de acudir a la plaza a pedir ayuda.

A los lunes se sumaban otras fiestas anuales, que lograban hacernos creer a los vecinos que vivíamos en una zona privilegiada. Aunque fueran calles llenas de gentes pobres de economía y trabajo.