3.6.08

El palomar abandonado de Castilla

Estaba abandonado de primaveras desde hacía casi una década. Ya los jóvenes no entraban a robar pichones ni a joder a la dueña con sustos, ya no se escuchaba el revoloteo molesto de los cortejos, ya no.

Cuando todavía algunos viejos miraban el palomar abandonado, siempre veían a cientos de blancas tórtolas batiendo alerones. Estaba abandonado pero lleno de recuerdos.

Nadie veía el ahora, solo existía el ayer.

2.6.08

La pared envuelta que rompió el peto

Envolvía los sentimientos de cristal duro, transparente pero inflexible, que ofrecía a los que vagaban junto a él, una visión mentirosa porque dentro se escondía una piedra áspera y ruda. 

Cuando quiso cambiar la coraza por papel de regalo, se le rasgó el gesto y ya no pudo envolverse en la recogida. 

Se quedó sin peto y descubrió la felicidad. Quedó a la intemperie pero libre.