23.6.26

España. País de chivotas


Sentir que vivo en el país de los chivotas no es nada sencillo, pero hay que admitirlo. Chivarse tiene premio en España. porque hay que decirlo claro. Se paga por chivarnos. Una cosa es la "omertá" y otra vender los chivatazos.

Una cosa es colaborar con la Justicia para aclarar tus propios delitos, para que la Justicia no tenga que ir desentrañando todo y poco a poco mientras les pones palos en la rueda. Y otra es chivarse de otras personas, tan delincuentes como tú, para obtener beneficios en el juicio, a costa de joder a los que eran tus compinches, tus amigotes.

Debe ser legal, no lo dudo, pero no es ético, no es humano. Y un país serio no debería consentir esos juegos de manos o de boca, para obtener beneficios excesivamente magros.

El que la hace la paga, y aunque se le deban dar algunas cosillas, darles el Premio Gordo de olvidarse de lo que han podido hacer, aunque suponga cuatro millones que no es tanto, suena a un tejemaneje de barra de bar, en un país poco serio. Solo suena, no me vayan a pillar desprevenido.

España lo consiente, e incluso y lo más triste, lo alienta y sabemos que lo aplauden la mayoría de los españoles que no valoran su país como un espacio serio y democrático.

Ya sabemos qué hacer. Chivarnos en España tiene premio. Aunque le hayas robado las entretelas. Somos católicos, y aquí si te chivas al cura, Dios te perdona todo.

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