1.2.15

Preguntar no siempre sirve para encontrar la respuesta

A veces querer encontrar las respuestas nos desespera, pues simplemente no sabemos encontrar con facilidad la pregunta adecuada. 

Ahora vemos aprendiendo a preguntar a través de San Google, pero no es suficiente. 

Él no nos responde con diferentes tonos de voz ni nos pone caras, solo nos entrega listas que muchas veces las encabezan anuncios clasificados.

Preguntar es arriesgarse a que te respondan. 

Quien pregunta quiere una respuesta que le sirva. 

Si no le gusta lo que encuentra, seguirá buscando hasta encontrarlo. 

Por eso las respuestas son solo una relatividad de la verdad, pues hasta que no nos gustan, no dejamos de buscarlas. 

Y cuando la encontramos nos quedamos con ella, aunque no sea la auténtica o no sea la que nos guste.

Todos tenemos algo de Forrester, pero no sabemos escondernos

-->
Efectivamente, tras ver la película Descubriendo a Forrester te quedan ganas de coger una máquina de escribir y empezar a martillearla, a teclear algo con una velocidad cadenciosa. Casi lo de menos es sobre qué. 

¿Para cuando pondrán sonido a las teclas del ordenador?

La vida está llena de proyectos fallidos, de inutilidades que no elijes, de errores y decisiones, de aciertos que se convierten en errores y de errores que tú mismo escondes. Pero eso es lo bonito de la vida, saber que te la estás jugando constantemente. Incluso en las leves acciones de la nada.

La historia del escritor que se esconde tras Forrester se asemeja a la real de J. D. Salinger, pero eso es lo de menos, pues la historia habla del trabajo duro del que simplemente ama una actividad por encima de todas las demás. En este caso escribir por encima del deporte que apasiona. 

Es como si escribir fuera un vicio oculto de todos nosotros, una necesidad vital para seguir vivos. Incluso a veces, casi físicamente vivos. Y habla del amor entre personas que se ayudan, de lo duro que es siempre triunfar incluso aunque la suerte te sople de cerca.

Ya se me ha pasado el mono. Por cierto, nunca se debe empezar un párrafo con un "efectivamente". O no.