17.10.18

La televisión está cambiando de forma muy rápida

La televisión ha cambiado, los espectadores ya no estamos pendientes de que llegue una hora determinada, un día en concreto, para ver la continuidad de nuestra serie, el programa favorito o incluso el partido de fútbol de nuestro equipo. Podemos llegar a casa tarde y el programa nos está esperando para empezar cuando nosotros le digamos. Podemos ver los goles 10 minutos tarde, pero serán igual de emocionantes, si no sabemos el resultado ni las incidencias.

Esta nueva televisión es además un producto que lleva aparejado un gran problema sin solución. Podemos adelantar los anuncios y no verlos en los cortes publicitarios. ¿Y a partir de ese momento qué importancia tiene la publicidad carísima, si los espectadores con más poder adquisitivo los pueden obviar?
La publicidad ha sido la herramienta que lograba mantener la televisión privada en España y eso se está acabando. Por la bajada de ingresos publicitarios y por la enorme fragmentación del consumo televisivo, con la entrada de la televisión a la carta. Sin restar importancia a la nueva televisión por internet que podemos ver en los televisores con decenas de series o películas, que también han cambiado el panorama existente en el cine para salas de proyección, aupada la pelea también por la mayor calidad de los televisores de 60 pulgadas, y su precio en bajada. 

Consumimos menos, consumimos de forma totalmente distinta e intentamos consumir sin anuncios. Esto mismo lo llevan sufriendo los periódicos en papel con muy incierto futuro.

Los deberes escolares son una oportunidad para los niños

Los deberes escolares son un debate y un problema que no parecemos saber resolver bien en España. De entrada los deberes no pueden ser un castigo, una pena impuesta a los niños y mucho menos a las familias. Los deberes tienen que ser una oportunidad de pasarlo bien aprendiendo, de aprovechar algunas horas para reforzar lo aprendido o para aprender cosas nuevas, desde la calma, nunca desde los nervios, aprovechando el juego para aprender más y mejor, lo que se enseña en las horas lectivas de clase.

El colegio es obligatorio. En esto no hay ninguna duda. Pero los deberes tradicionales no lo deben ser. Aunque SÍ muy recomendables. Y al igual que las familias dedican unas horas cada día a la salud de su hijo, a su higiene o a la alimentación, deberían dedicar un tiempo a la formación. Y en ese tiempo tendrían la oportunidad de personalizar esa formación, de apoyar aquellas tareas que más le gustan al niño, para que saliera reforzado en sus prácticas con el trabajo escolar en casa.

Los profesores deberían revisar los deberes, pero no tanto y en exclusiva los que ellos ponen como todo tipo de deberes realizados en las horas de fin de semana o de tarde. Pero atendiendo a la voluntariedad y al juego, eso sí, dependiendo de las edades de cada niño, de cada curso sobre el que se trabaja.

Y los niños deben ser responsables de esas tareas, de los deberes que hacen en casa. Es el método más esencial de todo esto, que los niños sepan y admitan que su trabajo no termina en la escuela, sino que es positivo para ellos que continúe en casa, para ser cada vez mejores personas. Los deberes son importantes en la misma medida en que los niños deben responsabilizarse personalmente y poco a poco  de crecer y valorar en positivo lo que hacen.

Entrar en la dinámica de que los deberes escolares más parecen un castigo que hay que hacer por obligación negativa, es un gran error. Como lo es que sean los padres los que al final terminen o hagan en su totalidad los deberes de sus hijos, para bien quedar. Hay que advertir siempre que cada edad es un mundo en educación, y que cada curso escolar requiere un tipo de esfuerzo y de responsabilidad, de métodos también en los deberes escolares, y de exigencia.

En Infantil todos los deberes deben basarse en juegos, mientras que en los últimos Cursos de Primaria deben tener ya totalmente asentado los niños que también deben responsabilizarse de su educación, admitiendo que es positivo para ellos aprender cada vez más y de todo. Los niños no son seres pasivos que están esperando a ser llenados de conocimientos por acumulación. Son personas, entes activos que deben decidir y elegir, que deben disfrutar con lo que hacen, incluida la responsabilidad de tener que trabajar en casa. Y recordar que cada niño es un mundo diferente. Como los adultos.