10.6.22

Argelia, Marruecos, Europa. ¿Y España?


Equivocarse en la táctica política de gran nivel, en la macro política, es mucho más grave que hacerlo en la micro política. Pero en cambio la sociedad lo percibe de otra manera. El error de calculo con Argelia es de premio a Mejor Suspenso en Preescolar.

En su momento escribí que la decisión sobre el Sahara era arriesgada pero podía tener un sentido de base, pues hay que reconocer que los propios saharauis se quisieron independizar de España por las bravas y sin analizar sus opciones con inteligencia en el futuro.

Enseguida añadí que esa decisión —de dar la razón a Marruecos— solo se podría entender si antes se había hablado con Argelia y se había llegado a algún tipo de entente, de acuerdo táctico, estratégico o de intercambio, al menos de sensaciones.

Parece ser que no fue así, que simplemente España se dejó llevar por las órdenes que presumiblemente le llegaban desde EEUU y optamos por equivocarnos, como ahora nos quiere demostrar Argelia con una patada en la entrepierna de nuestros intereses económicos, que son también los de Europa.

La situación de España en el Sur de Europa, como dijo el Rey Felipe VI no hace mucho, necesita un cuidado especial desde Europa. 

Estamos inmersos en una moda violenta de llevar los conflictos fuera de las mesas de diálogo. Y eso es peligroso. Se intenta parar los problemas internos con nuevos problemas externos que siempre tienen una buena venta en casa. 

Hay que cuidar mucho las consecuencias a medio plazo, pues a veces intentar arreglar o resolver, nos lleva a empeorar. 



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