14.6.22

Yo soy responsable. ¿Y tú…? Lo que hemos perdido


El domingo 15 de mayo de 2011, miles de personas salimos a la calle en 50 ciudades españolas convocadas a través de las redes sociales por la plataforma ciudadana Democracia Real Ya! Estábamos a mitad de la campaña de las elecciones municipales y autonómicas (en 13 de las 17 comunidades, toda España menos Andalucía, Cataluña, Galicia y País Vasco) del domingo 22 de mayo. 

Aquel día yo mismo estaba en una Mesa Electoral en la propia Plaza del Pilar cuando pasó la manifestación en Zaragoza.

En Madrid, esa mañana, los candidatos de las elecciones autonómicas y municipales desfilaron por la Pradera de San Isidro. Por la tarde, unas 20.000 personas participaronn en la manifestación que partió de Cibeles llegando a la Puerta del Sol, donde tiene lugar la lectura de un manifiesto. 

“Unos nos consideramos más progresistas, otros más conservadores. Unos creyentes, otros no. Unos tenemos ideologías bien definidas, otros nos consideramos apolíticos. Pero todos estamos preocupados e indignados por el panorama político, económico y social que vemos a nuestro alrededor. Por la corrupción de los políticos, empresarios, banqueros...”.

¿Qué sucedió después, para que sin resolver ningún problema, diez años después no solo no queda nada de aquello sino lo peor de todo es que queda el desencanto, el crecimiento de la extrema derecha, y la apolítica como herramienta de moda?

Todo este proceso lo seguí muy de cerca, en Zaragoza y en Madrid (con alguna incursión personal a Barcelona), hasta que el domingo 22 de mayo, en las elecciones autonómicas y municipales el PP barría al PSOE en Madrid que era el epicentro de las protestas, con más de dos millones de votos de diferencia. 


¿Qué estaba sucediendo? 
¿Eran los jóvenes en la calle contra los adultos en las urnas?


El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero descarta un adelanto de las elecciones generales (sí que lo habrá, se celebran cuatro meses antes de lo previsto y gana Mariano Rajoy, con 186 diputados). 

Si vemos la imagen con los años pasados, podemos detectar un primer error de diseño. Un error o torpeza que lastra todo el proceso, aunque no lo parezca. 


Hay un exceso de lemas, de gritos, diferentes todos, políticos y apolíticos, salvajes o suaves, contra todo pero no a favor de nada.


No surge ningún líder en aquellos meses, y el posible partido político Podemos se presenta en enero del 2014, casi tres años después.  

Y desde el primer momento quieren huir de la política tradicional, incluso en muchos casos no les duelen prendas en reconocer que no quieren ni ser políticos. Malos comienzos para intentar cambiar la política.

Y ahora estamos en el 2022 llenos de incertidumbres, dudas, nuevos actores políticos en toda la política de derecha e izquierda, y sin vislumbrar nuevas ideas, nuevos caminos, novedosas soluciones a los mismos problemas pero asentados y recrudecidos. 


Por no tener, no tenemos ya ni ganas de reflexionar. 


Recuerdo que los meses posteriores a esos tiempos, hasta el nacimiento de Podemos, se iban formando poco a poco lo que llamaron "Círculos" para que fueran emanando ideas nuevas. Y recuerdo con mi presencia en algunos de ellos aunque yo formo parte de otro partido político, mi asombro. 

Sabía lo que cuesta reunir a 20 personas de un Distrito Municipal zaragozano en otro tipo de círculos que nosotros llamábamos "Bicos" desde hace una década para reflexionar sobre un problema. Y yo veía allí reunidos más de 300 personas que no cabían en la sala, junto  casi pared con pared a donde yo reunía a entre 12 y 20 personas.

Aquello me pareció el éxito político de las ideas nuevas. Pero el tiempo ha dejado pasar a las tormentas, a las torpezas, y hoy, una década o menos después, todo aquello ha desaparecido. Y nadie somos responsables. ¿O sí?

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