20.2.26

Tras Galileo… ¿y ahora qué sigue? El sábado lo seguiremos viendo


Ni 24 horas habían transcurrido del acto de Galileo Galilei en Madrid, auspiciada por el portavoz de Esquerra en el Congreso, Gabriel Rufián, y el diputado de Más Madrid, Emilio Delgado, para que saltaran los agoreros incluso desde la izquierda sobre lo que no fue más que unos brochazos en brutos de la constatación de una enfermedad.

Se planteó en forma de boceto, una enfermedad en la izquierda. Solo eso. Y se hablaron de algunas pinceladas de tratamiento. Sí, duro. Incluso en algunas provincias tremendamente duro. Pero era un bosquejo de todo. El problema es tan complejo que requería muchas sesiones de los terapeutas.

Algunos desde todos los espacios identitarios de la sociedad con posibilidad de hablar, buscaron enseguida en qué provincias eso era imposible. je je je. Imposible no, simplemente MUY complicado.

Se dijo que la generosidad era el mejor tratamiento, y eso no hay que obviarlo. Claro que hay provincias complejas de encajar en este boceto de tratamiento. Pero por poner un ejemplo sencillo de entender. Lo del Senado es de primero de preescolar. Y aquí hablo de TODA la izquierda.

¿Quien dijo que si se presenta una lista con sus logos en una provincia, no puede añadir en sus listas de candidatos a independientes, a miembros de otras formaciones políticas en puestos de sumar y no dividir?

Pero vayamos a lo magro. Las sumas electorales nunca son perfectas, pero a veces junto a los que se niegan a votar a unos, acuden los que no saben a quien votar y prefieren no hacerlo. 

Hay comparaciones históricas que no sirven de casi nada, pues dependen del momento, de los candidatos y del clima social. Pero sirven para aprender.

Yo apuesto por dejar hacer, por la reflexión, por estar todos, por ser generosos, por dejar hablar y escuchar mucho, por leer libros y por analizar el momento. 

Y a partir de todo eso, respetar lo que se decida y asumir que las historias, se construyen también, sobre las equivocaciones.

19.2.26

En el Congreso nunca se debe insultar


La imagen podría mostrarnos a cualquiera de nosotros. Es la cara de imbéciles que se nos queda ante los espectáculos de la política insultadora, practicada en el máximo lugar de la democracia en España. El Congreso de los Diputados.

Es brutal asistir desde la televisión a lo que parece una obra de teatro de humor y guerra, mientras nadie sabe pararlo, y todos se entretienen entrenándola para hacerla más viral.  

Hay millones de ciudadanos que la aplauden, pero el sentido común nos dicta que es un error alimentar a estas bichas de actitudes peligrosas. Que sean muchos los que les gusta, no quiere decir que tengan razón, ni en un democracia cambian los factores.

Lleva muchos meses sin entender por qué el propio PSOE no sabe frenar este atado de cuerdas rotas. 

Creo —y desconozco en fino el Reglamento—, que bastaría con no responder en los mismos tonos, o incluso negarse a responder a las preguntas, si estas vuelan acompañadas de insultos.

No se trata de pedir silencio, no digo que deban permanecer callados los interlocutores que reciben los insultos, sino de responder con otros tonos, con otro tipo de respuestas, de asuntos, de realidades.

Contra el que grita, lo mejor es bajar el tono, cambiar el marco mental, y llevar a tu terreno todo el contenido de lo que se grita vomitando.

¿Eso sería saltarse los Controles al Ejecutivo? No, sería no responder a los insultos, a los tonos absurdos. Y en eso la Presidencia de la Cámara también tienen una labor que hacer, y que debería ser analizada con reflexión. 

¿Qué será lo siguiente? ¿Alguien está seguro de que ya no habrá "siguiente", contra unos o contra otros, gobiernen unos u otros?

¿Alguien duda de que si se hace lo mismo que ahora, pero al revés, cuando ellos gobiernen, los conservadores SÍ SABRÁN resolver estas aptitudes?

Julio Puente


17.2.26

El burka o el niqab es una barbaridad en el siglo XXI


Sobre la prohibición o no, del burka o el niqab en espacios públicos, es decir en la calle, yo, a diferencia de una gran parte de la izquierda lo tengo claro y a favor de su prohibición. Los socialistas de todo el espectro ideológico alegan que la propuesta presentada ahora en España por la derecha, choca con la libertad religiosa consagrada en la Constitución. Eso ya es un rizo tremendo y absurdo, por no decir falso.

Con los problemas que tiene España, hablar del burka o el niqab en España parece una pérdida de tiempo, y sobre, si es o no libertad el prohibirlo, y hay que recordar que eso no se sostiene por esas motivaciones. 

Llevar y usar burka o el niqab, es literalmente una falta de respeto a la mujer, aunque a ella le parezca bien, y hay muchas otras leyes en España que impiden que esa falta de dignidad se consienta.

¿Cuántos hombres has visto tú con burka o con el niqab en España? Ninguno. 

La ablación también se podría considerar por el mismo principio legal que es libertad religiosa, o el tener un harén. Hay muchos más ejemplos que no soportan una análisis de que prohibirlo atenta con la Constitución española. ¿Tenemos libertad garantizada? También la vivienda, el trabajo, y ya me callo.

Y no, en España no todo está permitido, ni tampoco muchas otras normas que se han ido perdiendo y eran ancestrales. A nadie se le exige venir a España, para obligar a tus mujeres a taparse las caras. Es de lógica que cuando una persona se cambia de país se tiene que acoger con las leyes del lugar de recepción. También si nosotros nos fuéramos a vivir a Afganistán tendríamos que cumplir una seria de normas, aunque no las entendiéramos o dijéramos que en nuestra cultura las normas son otras.

A la mujer, en ciertas culturas, la hemos ido llevando hacia espacios de culto religioso (para disimular) que amparan la desigualdad del hombre con respecto a la mujer, y a eso lo podemos llamar como nos apetezca, pero es de una tremenda desigualdad social que siempre marca a las mujeres. 

Rezan en otros espacios, tienen que vestir de otra manera, y no pueden hablar con ciertas personas. No hay que moverse mucho para detectarlo.

Y curiosamente nos vamos convenciendo todos de que eso es y tiene que ser así, protegido por la libertad de cada mujer. Mentira. Y si hay duda, un paseo por ciertos países que no quiero nombrar, nos sirve de ejemplo. 

La mujer se va liberalizando de ciertas ataduras, de forma lenta, y todos nosotros tenemos también que ayudar a esas lógicas sociales.

Es verdad además, que prohibir el burka o el niqab en la calle tiene otras connotaciones curiosas. ¿Se prohibirá la Semana Santa en España por los capirotes? 

¿Qué haremos con los motoristas y repartidores de moto que llevan unos cascos que les tapan la cabeza? 

¿No deberíamos prohibir también que la mujer vaya a uno o dos metros de su pareja masculina, cuando van en familia por la calle? 

¿O tal vez deberíamos obligar a las parejas de las mujeres que llevan burka o niqab, a que también ellos lo llevaran, para evitar la discriminación por sexo?

¿Todos los derechos (todos) que tenemos los ciudadanos españoles, en España…, se les permiten a las mujeres que llevan burka o niqab en España?

El acceso a la vivienda, como problema en España, muy importante


Una vez más el CIS de este inicio de 2026 afianza la percepción en todos los españoles, de que la vivienda es el primer problema en nuestro país. Lo que perciben, y lo que sufren, pues ambas percepciones son muy altas, y en claro aumento.

Pocos ciudadanos en España saben que la vivienda depende por Ley, por Constitución, y por Sentencias del Tribunal Supremo…, de las Comunidades Autónomas

En esta realidad no somos capaces de valorar que cuando votamos o no votamos en las Elecciones Autonómicas, estamos votando también, para bien o para mal, sobre el problema de la vivienda y de sus posibles soluciones con Leyes y ayudas.

La Constitución de 1978 lo dejó muy claro y establece un reparto competencial entre el Estado y las Comunidades Autónomas. En materia de vivienda ocurre algo clave. La vivienda no aparece como competencia exclusiva del Estado. En cambio, sí aparece expresamente atribuida a las Comunidades Autónomas.

Esto significa que desde el diseño constitucional, la vivienda se concibe como competencia autonómica, no estatal. Y admitir este paso, es el primero.

En los últimos años, el Gobierno central ha aprobado leyes como la Ley por el Derecho a la Vivienda (2023). Pero aquí está el punto clave.  El Estado no legisla la vivienda “en sí”, sino pone las Condiciones básicas, el Marco general, los Aspectos económicos o civiles (alquileres, índices, fiscalidad). 

¿Y eso es suficiente? Pues no. Es labor de las Comunidades y depende de lo que estas legislen y hagan.

La aplicación real depende de si la Comunidad Autónoma decide aplicarla y sobre todo cómo la adapta o qué instrumentos crea. 

Por eso hay tremendas diferencias legales entre lo que hacen Comunidades como País Vasco y Navarra, o Aragón y Madrid, por poner algunos ejemplos divergentes.

En unas comunidades se aplica lo que se dicta desde el Estado y en otras no, y por ello los resultados son desiguales. No es casualidad ni depende directamente de sus economías, es consecuencia directa del reparto constitucional que viene desde 1978 y del uso que se haga de los Presupuestos que se reciben, pues no son finalistas.

Hay dos modelos de políticas de vivienda que están enfrentados en España por sus distintas formas entre territorios. 

Tenemos el modelos de Vivienda como derecho social con un parque público estable, un buen número de viviendas en alquiler social, intervención del mercado y limitaciones a la especulación. No se trata de decisiones de territorios ricos, pues en gran medida son decisiones políticas que llevan décadas funcionando.

El otro modelo entiende la Vivienda como bien de mercado, y se aplican incentivos al promotor privado, ayudas a la compra, un escasa intervención en precios, y en convencimiento y confianza en que será la oferta privada la que regule los precios y las opciones de acceso.

En ambos modelos se pueden destinar 10 euros o millones de euros para que funcionen de una manera de de otra. El problema no es la cantidad de economía pública de los territorios, sino la decisión política de cómo trabajar.

Cada Comunidad elige uno u otro modelo, o mezclas desiguales entre ellos, y los efectos se acumulan durante años. Y eso lo decidimos a la hora de elegir a nuestros representantes. Y normalmente (no siempre) lo dicen en sus Programas Electorales, esos que nunca los leemos, pues tampoco les interesa mandárnoslos.

Con el Primer Modelo tenemos a Comunidades como  Cataluña (no está funcionando bien en la ciudad de Barcelona, por otros motivos como la masificación del turismo), País Vasco, Navarra; y con menos fuerza se trabaja en este modelos en ciertas zonas de Andalucía e incluso de la Comunidad Valenciana y La Rioja.

Pero en el lado opuesto tenemos ejemplos claros como Madrid, Aragón o Murcia.

Hay diversos modelos de controlar los precios de la vivienda, en España y en Europa. 

El factor de saber trabajar bien el mercado público, sobre todo en zonas que debemos decidir si ya están o no tensionadas por precio o por cantidad (yo creo que en todas) y el de trabajar mucho más en los mercados de alquiler público, en la rehabilitación de vivienda que sea pública, y en legislar qué se puede hacer sobre suelos públicos para levantar viviendas públicas con determinadas cargas legales para no poderlas llevar al mercado libre. 

El problema de la vivienda en España es urgente, necesita soluciones a corto plazo y a medio plazo. Y ambas posibles soluciones son bien distintas. A medio plazo las dictadas por el Gobierno actual de Pedro Sánchez son buenas, pero llegan muy tarde. 

En el corto plazo se deberían convertir en Zonas Tensionadas al menos todas las grandes ciudades de más de 100.000 habitantes, y aplicar con otro rigor las medidas que para ellas existen en estos momentos. No son una panacea, pero ayudan a dar un toque de advertencia.

Hay que cambiar el modelo de construcción de vivienda. Crear muchas más Cooperativas (hay varios modelos legales) desde Asociaciones, o desde Comunidades de Vecinos. 

Deben los Ayuntamientos entrar en el mercado de la vivienda de forma directa, construyendo en sus propios suelos, para viviendas destinadas al alquiler. 

No es posible legalmente controlar los precios, por lo que se deben buscar otras alternativas. Veamos algunas ciudades europeas.

El modelo de Viena es sencillo y claro. El ayuntamiento es propietario y promotor masivo de vivienda. Más del 60 % del parque de vivienda en la ciudad es social o regulado. Se hacen vivienda para clases populares y medias, no solo para familias vulnerables. Hay una política mantenida desde hace más de 100 años (no depende del color político). En Viena la vivienda es infraestructura social, como el transporte o el agua.

En Berlín el freno al precio del alquiler es débil, con algunos intentos de hacerlo pero frenado y anulado por el Tribunal Constitucional alemán. Hay poco parque público tras privatizaciones de los años 90 y una Alta dependencia del mercado libre. Por lo que Berlín demuestra que regular precios sin parque público suficiente no basta. Es un modelo muy similar al de España.

En los Países Bajos el Estado Central es quien regula los alquileres y los numerosas cooperativas de viviendas. Y los Municipios controlan la gestión directa y el suelo que ponen a disposición de esos bloques de viviendas. Amplio sector de vivienda social está gestionada por “housing associations”. Y tienen un sistema de alquiler regulado por puntos (según el tamaño de la vivienda, su calidad, o su ubicación en el barrio de la ciudad). El mercado libre existe, pero no domina el sistema. El Estado marca unas reglas duras, y es el municipio con su ayuntamiento quien las ejecuta.

Las diferencias de estos modelos (también en Francia hay similares) es que por una parte son los Ayuntamientos los que deciden y realizan políticas de vivienda. Que se trabaja mucho el tema de Cooperativas con diversas variables. Y que son política de muy largo alcance con décadas de funcionamientos. 

El control de los precios en un mercado libre no es posible… excepto que dentro de ese mercado libre estén con una gran representación de viviendas los propios Ayuntamientos, Gobiernos y Cooperativas de Asociaciones muy diversas.

El alquiler asequible para las Clases Medias de cada sociedad, no se decreta. Se construye más de forma pública, se mantienen esas políticas de apoyo y se protegen los precios de alquiler y venta durante décadas.

Y se debe estudiar el servicio público de vivienda en alquiler con o sin derecho a compra, desde diferentes ópticas de calidad, de tamaño, de diseño. No debe ser solo una idea de vivienda para toda la vida, sino un inicio de la emancipación, de la que puedes y debes ir cambiándote a lo largo de tu vida varias veces, por necesidad.

Julio Puente

15.2.26

¿La unión de las izquierdas es la solución?


Yo sé que en algún momento alguien me va a llamar la atención or hacer esto, que no sé si es ilegal o no, pero que debería hacerlo de forma más ética, pidiendo permiso a los que escriben en internet estas reflexiones que voy dejando. 

En algunos casos lo hago y siempre me dicen que SI, pero en otros casos esto es mucho más complejo. Lo siento. SI CREÉIS QUE NO DEBE ESTAR AQUÍ, avisarme y lo retiro. Pero observo textos que se escapan enseguida, que vuelan rápido, y que me gustaría retener y republicar.

Este que os dejo a continuación es de Eloy Cuadra, un escritor canario que es muy activo en Redes. Es una reflexión suya que os dejo a continuación. La podéis encontrar en Facebook

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Voy con una reflexión que va a escocer mucho a una parte importante de las izquierdas políticamente correctas, pero había que decirlo -y llevo años avisándolo-, porque nos jugamos demasiado.

NO, LA UNIÓN DE LAS IZQUIERDAS NO ES LA SOLUCIÓN, ES EL PROBLEMA

Vuelve el mantra mil veces abanderado tras cada derrota electoral: que el gran problema de la izquierda española es su fragmentación. Que si se uniera, que si dejara a un lado egos, siglas y diferencias, podría frenar a la derecha y a la ultraderecha. Puedo imaginarme a Abascal, Alvise, Feijoó, Ayuso, Sánchez y compañía partidos de la risa, encantados de la vida con este diagnóstico facilón, impulsado desde Izquierda Unida, Podemos, Sumar, Compromís, Rufián y otros tantos intelectuales y tertulianos mediáticos. 

Años llevo diciendo que ese no es el camino, que Podemos hace mucho que ya no puede, que Sumar nunca sumó, Izquierda Unida nunca estuvo unida y en Compromís compromiso real hay muy poco. No me hicieron caso, y esta martingala de la unión de las izquierdas ya no se la creen ni ellos mismos, con los tozudos resultados electorales dándome la razón una y otra vez. Y créanme, mucho me habría gustado no tenerla.

La llamada “unidad de la izquierda” estatal ha tenido tiempo, poder institucional y oportunidad histórica. Han gobernado, han gestionado ministerios, consejerías y concejalías, han tenido capacidad legislativa y presencia mediática constante. Y, sin embargo, el balance es claro: desmovilización social, pérdida de base electoral, retrocesos territoriales evidentes e incapacidad manifiesta para resolver los problemas básicos de los españoles (vivienda, sanidad, trabajo precario, carestía de la vida, cuidados). 

Un ejemplo más de estrategia fallida lo tienen en Extremadura y Aragón: no son anomalías, son síntomas. Allí donde se ha insistido en fórmulas de coalición forzadas, construidas desde arriba, el resultado ha sido el fracaso. Tan fracaso que hasta Alvise ha sacado más votos que Podemos en Aragón, y a Sumar e Izquierda Unida casi ni les llega para un diputado, con todo su aparato ministerial y toda su historia.

La pregunta, por muy incómoda que sea se hace inevitable: ¿por qué siguen insistiendo en una receta que ya no funciona?, ¿no entienden que ya se les acabó su tiempo, que solo restan, que harían mejor si se disolvieran y se dedicaran a otra cosa? Porque el problema no es solo electoral, es político, es cultural y es territorial. La izquierda estatal que propone estas uniones se ha convertido en una izquierda elitista, excesivamente intelectualizada, desconectada de la vida material de la gente común, y también del territorio, de lo local, de lo que ocurre en cada comunidad ¿O son acaso parecidas las realidades locales de Canarias y las del País Vasco?

Ya no sirven estas estructuras verticales con sede en Madrid, sin bases, sin suelo de pueblo, construidas sobre figuras que han salido en la tele un tiempo, con discursos universales, de consignas bien formuladas y debates identitarios casi siempre importados, cada vez menos arraigadas en los conflictos reales de los barrios, los pueblos y las comunidades. 

Son partidos que hablan en nombre de “la gente” mientras deciden lejos de ella, que reclaman pluralidad pero funcionan como aparatos cerrados, que se presentan como nuevos aunque repiten los vicios clásicos de la política estatal. Todo esto que les cuento, yo lo estoy analizando y argumentando con razones, y la mayoría del electorado español lo siente y lo percibe aún sin verbalizarlo, y sale huyendo cuando oye hablar de la unidad de las izquierdas, porque les suena a estafa.

Por suerte, frente a este modelo agotado, hay otra vía posible, que además está demostrando ser eficaz. Me refiero a la construcción de movimientos progresistas de ámbito autonómico, soberanistas, independentistas o regionalistas de izquierdas. Espacios políticos con raíces en su territorio, sin obediencia estatal, con agenda propia y con una relación directa con su comunidad. Los ejemplos están ahí y son incontestables. 

En el País Vasco, EH Bildu no solo resiste: crece y disputa hegemonía. En Cataluña, ERC y la CUP, con todas sus diferencias, han construido una izquierda vinculada a la soberanía y al conflicto real con el Estado. En Galicia, el BNG se ha consolidado como fuerza central del espacio progresista. En Aragón, la Chunta Aragonesista demuestra que el arraigo territorial puede ser también allí fortaleza. 

¿Qué tienen en común estos proyectos? No nacen de despachos madrileños. No se construyen como sumas de siglas fracasadas o figurines mediáticos ya gastados. No dependen de cuanto salga uno en la tele ni de modas ideológicas. Se apoyan en una identidad política ligada al territorio, en conflictos concretos y en una militancia que no vive la política como una carrera profesional en la que hay que perpetuarse como una casta, la sienten como herramienta de defensa colectiva.

Lo puedo decir más alto pero no más claro: la lucha contra la ultraderecha y el neofascismo no se gana con grandes alianzas abstractas ni con frentes amplios diseñados desde arriba. Se gana desde lo local, desde la cercanía, desde proyectos que la gente sienta como propios, la trinchera del barrio, el desahucio que se para, el abuelo al que se acompaña, la cultura que se defiende o el macropelotazo urbanístico que se frena. Solo donde haya comunidad política real, se podrá frenar a la ultraderecha. 

¿Cuántos de Vox hay en el Parlamento Vasco o en el Navarro? ¿Qué les pasó a Vito Quiles o a Dani Desokupa cuando quisieron aparecer por allÍ? Y puestos a ver quién piensa más en España, se da la paradoja de que partidos como Bildu o Esquerra Republicana, con toda la matraquilla de terroristas o independentistas han sido los que más propuestas han sacado adelante en Madrid en favor de la justicia social de todos los españoles.

Conformar poder local, es casi el único camino. Lo cual no significa renunciar a alianzas estatales y luchas más globales. Significa replantearlas. Primero hay que construir fuerza real en cada territorio. Después, desde esa pluralidad soberana, ya se articularán acuerdos para gobernar en Madrid si hace falta. Pero no al revés: empezando por la unidad estatal esperando que luego baje al territorio. Ese es justo el camino que nos ha traído hasta aquí. 

Por cierto, ¿se han fijado que ni Bildu ni ERC están por la labor de sumarse a esta historia? Porque saben que perderán apoyos electorales, y muchos. ¿Quiénes son los que plantean esta solución simplista?: los que llevan años perdiendo y menguando. ¿Por qué insisten?: porque saben que si les compran el tinglado podrán seguir con su puestito cobrando de aquí o de allá otros cuatro años. Es así. Solo tratan de salvar su culo.

Conviene aclarar en todo caso, que no es tan sencillo como armar batiburrillos locales con los mismos cabecillas de siempre, aceptando a los mismos líderes que llevan toda la vida intentándolo y fracasando, sin un trabajo real de base, de calle, de compromiso. Si no hay base ni trabajo previo, como puede ocurrir en lugares como Canarias, Andalucía y otros territorios de poca lucha auténtica, pues habrá que trabajar duro para construir esa base sólida. Créanme, no hay más fórmula. La gente no es tonta, ya no engañan a nadie.

En conclusión, más allá de lo que estamos pagando todos por la locura mesiánica de Sánchez, la solución para movilizar a esa otra España que existe a la izquierda del PSOE, no es la unión de las izquierdas tal y como se plantea, es romper con el centralismo, abandonar las élites ilustradas y volver a pisar tierra, desde abajo, sin tutelas, comunidad a comunidad, conflicto a conflicto, una batalla tras otra.

Eloy Cuadra , escritor y activista social.

¿Hacia dónde nos lleva la IA en este 2026?


Hace 70.000 años el ser humano
, un animal que iba evolucionando lentamente, decidió ponerse a pensar y a construir con sus pensamientos acciones que le facilitaran el aprendizaje. Crearon la cultura y la historia, sin darse cuenta.

En el año 2026 hemos detectado lo que desde hace dos años antes ya íbamos previendo con calma suave. La IA además de peligrosa, hemos logrado que ya piense y tome decisiones por nosotros. Empieza a mandarnos, a crear sus propias historias, a interferir en la nuestra con sus propios controles y no con los nuestros.

Esto es un nuevo paradigma, pues hemos abierto según dicen algunos expertos —de los que precisamente hemos puesto a trabajar para desarrollar esa nueva IA— la opción de que la propia Inteligencia Artificial tome decisiones sin consultarnos.

Hemos pasado de tener una herramienta que piensa por nosotros, que recoge múltiple información y nos la muestre en segundos para evitarnos horas o días de trabajo, a convertirla en un agente nuestro al que le podemos decir que termine el trabajo, que tome decisiones por nosotros. Ya no solo es capaz de informarnos, también lo es para decidir. 

Puede darle al interruptor, al botón, o puede evitar que se lo demos nosotros para apagarla.

El paso es tremendo, pues aunque estemos convencidos de que podemos seguir dominándola —pues ella depende de que le quitemos el enchufe— en realidad y en algunos casos, esto es falso. Si puede tomar decisiones, ya puede ser autónoma, aprender a defenderse, saber buscar las salidas ante posibles peligros que le puedan afectar a ella.

¿Crees que saben hablarse entre ellas, comunicarse entre ellas además de hacerlo con nosotros? ¿Crees que siguen siendo —en todos los casos— objetos pasivos artificiales, o que van evolucionando por nuestras órdenes, a ser sujetos activos de la información que manejan?

No es una distopía. Todo esto ya se puede hacer, ordenar que lo hagan en determinados casos y grupos de máquinas. Tu tablet nunca la hará, el ordenador de tu oficina estará siempre atado al cable de la energía para funcionar. Pero ya hay máquinas que saben defenderse y comunicarse con otras máquinas.

Y a esos modelos tenemos que añadirles un detalle que parece absurdo. Los humanos pueden ser buenas personas y no dejar que este peligro aumente, o al contrario, pueden utilizar esas nuevas capacidades para jorobar el mundo. 

¿De verdad podemos pensar que los que lanzan miles de máquinas voladoras para matar niños, no serán capaces de pensar modelos que decidan según el momento de cada tensión?

¿Acaso estamos convencidos de que todo el mundo mundial, todos los animales llamados humanos son buenas personas, capaces de controlar el bien o el mal, creyendo que siempre son capaces de dominar lo que crean?

Pensemos en algo sencillo. Hoy le puede preguntar a la IA por los modelos de explosivos caseros que se pueden fabricar en mi domicilio. O por los tipos de virus o bacterias que se pueden propagar de forma incontrolada. Con sus datos, capados y controlados por modelos de una defensa de momento eficaz, es cierto, puedo ir construyendo un dietario en sucesivas preguntas y recurriendo a diversos modelos de IA para complementar las respuestas.

Ese sería el camino de las personas Buenas. Y varios países —sus sistemas de control policial— ya sabrían, que desde un salón, alguien en la dirección X ya estaba mirando estos temas. Lo curioso es que las personas Malas hacen lo mismo pero desde otros apartados para no dejar pistas.

A mi no me leen los Malos, les aburro. Ellos buscan la información con otros modelos de consulta, pero utilizando la IA. Y pueden no parar. Y si están dentro de organizaciones dedicadas a la investigación legal, pueden ir tirando del hilo de forma más sencilla. Yo no, tú tampoco. Ni podemos, y si lo intentamos nos detectan. ¿Y las organizaciones creadas para la defensa y el ataque?

El investigador contra enfermedades letales tiene unas herramientas que puede dedicar a investigar para Guerras Bacteriológicas o Víricas. 

En estos momentos se calcula que por bacterias fallecen en el mundo más de seis millones de personas al año. Por virus unos tres millones. Pero seamos sinceros, son los Virus los que resultan más sencillos de manipular y de propagar. Las Bacterias —más peligrosas— no son tan fáciles de que produzcan contagios tremendos.

¿Suena a distopía? Hasta aquí nada ha cambiado. Estaríamos igual a como estábamos hace unos pocos años. Con máquinas capaces de investigar desde la globalización y de repartir los conocimientos incluso peligrosos, según en qué manos puedan caer.

La diferencia en este 2026 es que ahora ya le podemos decir a los modelos de IA que creen otros modelos más personales, mínimos pero “míos”, para mi y solo con la capacidad de trabajo que yo quiera, solo para mi trabajo y mis necesidades, a los que podemos llamar Agentes por disimular, y dedicarlos a que trabajen en la dirección que yo les indico. Y a que tomen decisiones según vayan avanzando. Y a que se comuniquen o no, con quien yo les haya ordenado.

Estos nuevos Agentes no van a parar, no están programados para frenarse, pues no tienen un animal humano dándoles órdenes. Ya se las dimos en su inicio. Buscan, analizan, toman decisiones según vayan avanzando, y finalmente dan el resultado final, sea este el que sea, lo vaya a utilizar yo para lo que me de la real gana o un grupo de presión para amenazar.

No hay animales humanos dándoles órdenes de buscar y reflexionar, pero tampoco obedecerán órdenes de otras máquinas que los intentarán engañar o frenar. Ya cuentan con mecanismos para saltarse complejos modelos de puertas cerradas.

Como es lógico, todos estos modelos ya están capados por las autoridades correspondientes en todos los países que se dedican a controlar estos desenfrenos tan peligrosos. Pero a su vez, estos mismos modelos, una vez que los hemos puesto en circulación, tienden a seguir aprendiendo sin freno. Ellos pueden tener una sola orden. Y pueden estar ordenados para no pararse ante nada y para sortear las indicaciones de freno. Y reprogramados para obedecer de nuevo.

Os pongo otro ejemplo muy sencillo y cercano. El de una empresa de nuestra competencia a la que queramos vencer. Ya es posible saber su facturación y contabilidad anual y con detalle de una manera sencilla. 

La competencia se basaba en otros criterios, hoy tenemos muchas más información de la que podíamos tener hace pocos años. Datos sensibles de su facturación, pago de impuestos o incluso pago de impuestos de sus trabajadores, son posibles de obtener. Posiblemente sin detalles personales, pero a poco que sigas tirando del hilo puedes configurar una fotografía muy real. Podemos saber sus puntos frágiles, sus fortalezas y la dependencia de proveedores o de ciertos clientes.

Esto que comento anteriormente no es grave para la seguridad de la humanidad. Es un ejemplo de la capacidad de la IA para hacer análisis de cualquier tema, o de ofrecer conclusiones y alternativas para defendernos ante un contrario. Y de plantear modelos de ataque para ganar.

Hoy las guerras de matar son muy diferentes. Y se mantienen vivas ciertas guerras para poder seguir probando nuevos modelos de ataque y defensa. Dentro de unos procesos controlados, es cierto, aunque nos suene esto a barbaridad. Se mata de forma estudiada. Tremendo. Y para aprender. Más tremendo todavía.

Pero lo más grave en la sociedad mundial occidental, es que se van destruyendo profesiones enteras y no existen recambios para esos profesionales. 

Un escriba dejó de producir libros a mano y aprendió el arte de la impresión como recambio a su trabajo. Hoy un asesor fiscal, financiero o de inversión (por poner otro ejemplo fácil) no puede encontrar un trabajo nuevo y diferente si la IA le usurpa el suyo, pues se lo vamos destrozando.

¿Sucederá algo similar con decenas de profesiones de gestión personal, entre personas, en donde no interviene el trabajo manual de una manera imprescindible?

Es posible que los fontaneros no noten en absoluto la entrada de la IA, pero los psicólogos ya la están observando de forma muy temerosa. No se cerrarán oficios específicos, sino una forma de entender el trabajo y por ello la formación. Los trabajos de bata y corbata desaparecerán, los de mono se transformarán brutalmente también. 

El ser humano necesita trabajar para sentirse válido y para lograr que las economías funcionen. Esos modelos económicos y de valoración vital del ser humano, están en profundo cambio.

La seguridad de una nación ya no depende de sus ejércitos de tanques o infantería, sino de los millones de ordenadores sin pantalla que le dediquen otros países a destrozar sus sistemas. Y por ello sus modelos de defensa también son ya construidos desde esa realidad.

Posiblemente una Guerra Atómica sea hoy menos preocupante —por sus posibilidades reales de que se produzca— que otros modelos de ataques, que llevados desde otras perspectivas, logran dejar los territorios indefensos pero válidos para ser ocupados y aprovechados. Un país, medio continente destrozado por una concatenación de ataques atómicos o nucleares, no sirve durante muchas décadas para nada.

Empecé el texto hablando de la nueva IA y lo termino con guerras brutales, admitiendo que los ataques bélicos ya no tendrán el modelos del siglo XX, excepto que así se quieran tener, por muy diversos motivos. En las próximas décadas la IA que estamos diseñando ahora mismo será la gran materia bélica que hará cambiar la humanidad.

Nunca antes, ni con la imprenta, ni con la llegada de la informática o internet, ni con el descubrimiento del fuego, asistimos a un invento que podría apoderarse de nosotros. Siempre los hemos dominado y su evolución ha sido relativamente lenta y por ello hemos dispuesto como humanidad de procesos de adaptación. 

Con la IA, posiblemente seamos más lentos que ella misma en ir evolucionando, aunque siempre lo hace…, a costa de nuestras propias ordenes… de momento.

14.2.26

Envejecimiento de la sociedad occidental


En las dos próximas décadas asistiremos en el mundo occidental, por entonces muy ampliado ya, a un envejecimiento acelerado e inevitable de las sociedades desarrolladas — hablo principalmente de Europa, Japón, Corea del Sur, China urbana y gran parte de América Latina— que transformará radicalmente sus estructuras demográficas y económicas.

La edad media pasará de los 43 años (datos del año 2024 en la UE) a los más de 48 años en 2045, con más del 25% de la población mayores de 65 años (ONU 2050). Esto no es curioso, es matemático, resultado de tasas de natalidad por debajo del reemplazo (1,3 España, 0,7 Corea) y una esperanza de vida en aumento, de más de 85 años en ese horizonte del año 2050.

El 'edadismo' ya no será una ‘sensación', es ya estadística dura. El 71% de los mayores de 55 años en España, advierte de alguna discriminación por edad (Barómetro Edadismo 2025), y ya hay un tercio de los europeos afectados por el edadismo en diversos grados, según las encuestas de Eurostat.

Lo curioso es que ya hemos entrado directamente en el edadismo, en una parte creciente de la sociedad, se entiende ya, que sobran los mayores, que sus derechos son excesivos, y se critican sin conocimiento suficiente del modelo, el coste de las pensiones en los países occidentales.

¿De verdad es inasumible soportar las pensiones, o es que simplemente queremos repartir de otra manera los beneficios públicos y sus servicios? El coste de las pensiones no es más que una forma de hacer contabilidad de Estado y eso nos lo callamos. 

¿Es inasumible haber dedicado durante 80 años gastos en Defensa, si no hemos tenido ninguna guerra? 

¿Cuantos gastos son atribuidos a la Seguridad Social, que deberían estar incluidos en otros apartados de los Presupuestos Generales del Estado?

La Caja Única de la Seguridad social ha sido un elemento que ha servido como Cajón de Sastre para incluirle gastos, y a su vez para servir de financiación al propio Estado, cuando había superávit, y era muy barato coger prestado de esta Caja Común Estatal, o bien invertir mal lo que sobraba entre ingresos y gastos.

No hay duda de que gastos de la Seguridad Social, que representan miles de millones, y que son Gastos Impropios, deberían salir para explicar mejor la rentabilidad de las pensiones. Por ejemplo los complementos mínimos a la pensiones, o la universalización de la Sanidad, o las Rentas Mínimas de Inserción, o las prestaciones y subsidios del desempleo, o la formación de los desempleados, o las pensiones de viudedad no contributiva, los gastos en Dependencia.

Las críticas a las pensiones desde el punto de vista actual no son hechas sin conocimiento o sin base contable. España gastará el 17,3% de su PIB en pensiones en el año 2050 con una media del 9,9% en la OCDE. No parece 'inasumible' técnicamente, pero parece políticamente my complejo de asumir sin aplicar recortes. 

Pero eso no quiere decir que no sea lógico y posible reordenar en los propios Presupuestos del Estado, las partidas que le son propias y las que le son impropias.

Las cotizaciones actuales (28,3%) no cubren todos los gastos atribuidos, con un déficit de la Seguridad Social en España del 2,5% PIB anual de forma creciente. Dicen los técnicos que repartir 'de otra manera' implica elevar edad jubilación a más de 70 años o pensiones medias que no superen el 60% del salario (hoy estamos en el 80% de media). 

Pero en este tema hay mucho que se puede hacer, antes de plantear otro modelo, que le beneficia sobre todo a los Seguros Privados, que año tras año han demostrado ser un gran negocio para unos y un fracaso en su rentabilidad para la mayoría.

Hay otras formas de controlar los gastos de esa Seguridad Social que durante décadas ha sido el capazo en donde entraba todo tipo de gastos. No todas las pensiones deberían ser asumidas por la Seguridad Social, como decíamos, pero a su vez, tal vez haya que añadirle el ingreso de algunos impuestos especiales. 

Si tenemos que soportar los gastos en Sanidad de las enfermedades que vienen del tabaco y el alcohol, tal vez sería lógico añadirle a la Seguridad social los ingresos extraordinarios de esos apartados del consumo.

Los políticos prometen pensiones sin modificaciones de ningún tipo que no sean recortar derechos y hay muchas posibles, mientras la demografía colapsa. 

Envejeceremos todos culpando a la 'falta de solidaridad’ cuando posiblemente nos esté faltando arrestos para tomar decisiones que no siempre pasan por recortar, sino por asumir realidades con algunos cambios contables. 

¿Qué parte de las pensiones sirven para pagar impuestos al consumo, o para ayudar a los hijos cn bajos ingresos y sin posibilidades de tener vivienda soportable? 

¿Qué gasto están soportando las familias de pensionistas, por no poder emanciparse los hijos cuando les toca por edad, ante un coste de la vivienda inasumible?

El Pacto de Toledo 2020 (ratificado Congreso en noviembre de 2020) reconoce explícitamente la existencia de gastos impropios en la SS y recomienda su transferencia inmediata a los Presupuestos Generales del Estado (PGE). No cuestiona su cuantía, sino urge una separación de las fuentes de financiación. No cubriría el déficit en su totalidad, pero serviría al menos para tener unas cifras más reales. Y a partir de ellas, buscar otros ingresos y revisar los gastos.

Es cierto, no hay duda, de que en las próximas décadas, en una gran parte del planeta habrá más personas mayores que jóvenes. Y en la misma medida, en otra parte de los países, existirá un componente generacional totalmente diferente. Más jovenes que mayores. Y que esa crisis de generaciones entre culturas y países, creará o alimentará otras crisis, otro tipo de crisis y tensiones.

Hay una crisis generacional real a nivel global, mundial. Mientras África o India son territorios jóvenes (mediana de 19 años para 2040), estos migran por obligación de subsistencia, a la Europa 'vieja' (con una mediana de edad de 48 años). Y Europa tiene que asumir por humanismo pero a su vez por puro egoísmo, estas llegadas.

Ya no serán “nuestros” propios jóvenes los que criticarán a sus mayores, podría darse el caso de que serán los jovenes venidos de fuera, lo que no querrán alimentar los derechos de los mayores que hemos nacido en esta sociedad, y que vivirán mientras ellos son jóvenes. No es racismo, es sociología básica, es comportamiento animal. Y eso hay que educarlo ahora para entenderlo mañana.

No es solo 'sociología básica animal', sino es un conflicto estructural cuando los inmigrantes jóvenes (ratio 4 trabajadores/jubilado) tendrán que financiar pensiones de ancianos nativos, y entonces el resentimiento mutuo crecerá (tendremos un 70% de españoles mayores de 55, dependiendo de las cotizaciones de los jóvenes que vienen de fuera).

La Sanidad colapsa ya en el presente con listas de espera de más de 200 días en Cirugía o Especialidades médicas, y con una Dependencia sin cubrir en el 30% de los casos.

Es previsible que para el año 2045 en España dispongamos de un un cuidador para cada tres dependientes. Y que el modelo de Sanidad y Dependencia privado para ricos funcione, mientras que el Sistema de Sanidad público residual y con menos recursos, esté orientado para las clases más pobres.

Y eso nos llevará a una brecha de clase extrema. Ya no será una brecha en la forma de vivir en los periodos vitales de edad adulta, sino sobre todo en la edad de Personas Mayores. 

La élite de esas Clases Altas vivirán más de 90 años y con calidad vida suficiente, mientras las llamadas Clases Medias y Clases Bajas dentro de su soledad institucionalizada vivirán en Residencias Saturadas o en sus domicilios, sin la correcta atención por falta de recursos para pagarse los servicios.

La realidad es cruda. Sin estas inmigraciones masivas de dos millones de nuevas personas hacia los países con menos habitantes y más envejecidos, las sociedades colapsarán en sus servicios públicos. 

Pero a su vez es cierto que se prevén crisis culturales, alguna forma de explosión social y cultural, que las pensiones públicas actuales sean complejas de sostener, y que no hayamos sido capaces de crear los mecanismo válidos para una solidaridad intergeneracional, pues no la hemos tenido antes para una solidaridad con la pobreza y la llegada de la inmigración.

El comportamiento que hoy en 2025 tenemos con la inmigración, podría ser la que estos jóvenes cuando sean adultos (2045), tengan con los mayores que dependerán de ellos a efectos de solidaridad institucionalizada. Es muy posible que yo no lo vea.

Vamos a observar también, en las próximas décadas, un cambio notable en el mundo del consumo personal, motivado también por el cambio de la edad media de los consumidores, y del que ya se están ocupando muy atentamente las oficinas de marketing de las grandes marcas de consumo, pues hablamos de modelos para “vender” y sacar rentabilidad a las economías personales.

Esos cambios a la hora del consumo no serán solo en Alimentación, sino también en Sanidad y similares, en Cultura y Ocio, en Atención personal para evitar la soledad, etc. Eso nos llevará a que la juventud de dentro de dos décadas, posiblemente ya no marque tanto los ritmos del cambio, si no representan un buen núcleo de consumo por rentabilidad.


Julio Puente

13.2.26

Motivar a los afiliados de los partidos políticos


Comentaba ayer la realidad de la afiliación en España y Aragón a los partidos políticos, muy baja y en descenso. Hoy quiero señalar algunos problemas que posiblemente nos llevan a esa cruda realidad.

Todos los partidos políticos en España priman mucho más la Comunicación Exterior, que la Comunicación Interior, que son dos apartados o aspectos de la Organización muy diferentes, que a veces se agrupan en los mismos equipos de personas del Partido, pero ordenando más la Exterior y muy poco la Comunicación Interior.

Existen casos o ejemplos de Comunicación aceptable, con Listas de Simpatizantes que son muy correctas para enviarles notas por email, mucho mejores y eficaces de las que se utilizan para los propios Militantes, muchos partidos políticos.

Al militante del partido hay que ofrecerle mucho más que propaganda, sobre todo hay que entregarle INFORMACIÓN REAL de lo que acontece en el partido. Sin reparos aunque con la mesura que marca la responsabilidad. 

Es decir, tiene que percibir un Valor Añadido por pertenecer a un Partido Político. Valor añadido en referencia a la propia organización, pero también en relación a los problemas de la sociedad, a la postura de la organización, disponiendo de información real y válida.

No es de recibo nunca, que los militantes reciban más información sobre el partido político del que es militantes, a través de los medios de comunicación que desde su propia organización. 

Pero a los dirigentes de los partidos les viene muy bien esa alta rotación de militantes entre sus bases, en un entrar y salir que les viene perfecta para poder controlar el aparato, y tener garantizado su espacio de gerencia y poder. 

¿Y la motivación no sirve para repensar que una sociedad con partidos débiles, es una sociedad democrática muy débil?

Al militante hay que ofrecerle además, Boletines informativos de calidad, que pueden ser mucho más amplios de lo que se supone hoy, abiertos a explicar, dar formación política, y que deberían servir para tener motivado al que ha decidido pagar una cuota mensual.

Muchos afiliados nunca quieren participar en Reuniones de Trabajo, por varios motivos —es verdad, y eso lo dejo para otro día—, pero tener contacto con el partido de forma digital, es hoy en día muy sencillo, barato y útil. Y algunos ya lo hacen.

Es importante cuidar las Agrupaciones Locales, las reuniones de cercanía, para mantener el concepto de compañía, de igualdad, de cercanía con los dirigentes. El intercambio de información y formación. Esto, que es muy habitual en la zonas rurales, es menos habitual en las grandes ciudades y en algunos partidos.

La Comunicación Interior tiene que ser bidireccional. Y ese es otro apartado que se olvida, o mejor dicho, se orilla para no recibir molestias o quejas. Como si estas no tuvieran que formar parte de la mejora continua.

Es cierto, que muchas direcciones de partidos, cuando están gobernando o en curva ascendente, creen que todo es eterno, y que la militancia no es —en realidad democrática que a veces molesta a los dirigentes—, la que mantienen vivo el proceso vital del partido. A veces cuando se dan cuenta del error, es demasiado tarde.


Julio Puente

12.2.26

Consumiendo el 2026 como si fuera nuestro


No hay que estar asustado, estamos navegando por el año 2026 y todavía no ha venido el Fin del Mundo.

En realidad este 2026 empezó muy mal, con malos augurios, pero de momento seguimos pudiendo respirar, viendo las puestas de sol, escuchando a los pájaros gritar.

Eso si, seguimos estando rodeados de incapaces, de flojos, de engañabobos, de silenciosos traidores a sus programas. De maliciosos violentos que no saben leer libros de historia.

Algunos han aprendido a jodernos sonriendo y otros están desaparecidos y llenos de tiritas. ¿Habéis visto reírse a los Donald de cada país? ¡¡Uff!!

Eso si, este 2026 es NUESTRO, será lo que cada uno de nosotros quiera que sea, lo que entre todos logremos que sea. Para bien o para regular.

Nació vacío, limpio, como un disco duro SSD (es lo lógico) y sin nada dentro. En los próximos 10 meses rellenaremos el año y miraremos con qué lo hemos ido construyendo y haremos cuentas. 

Si salimos perdiendo otra vez, será nuestra responsabilidad, no habremos sido capaces de hacerlo mejor. Pero es nuestro disco duro —perdón—, nuestra historia; y debemos pensar un momento si tenemos fuerzas en intentarlo al menos. 

Los que en algún momento me habéis leído, sabéis que tengo reparos, que sé que los tiempos que vienen no son buenos, pero son los que nosotros mismos en España hemos decidido darnos. 

Sí. Seguiré estando para insistir. Aunque siempre tengo serias dudas de no tirar la toalla.

Tiempo ¿Tiempo? ¡¡¡Tiempo!!! Necesitamos tiempo muerto

Tiempo ¿Tiempo? ¡¡¡Tiempo!!!

Me ha venido a la mente la palabra “tiempo” en su significado tal vez menos utilizado. La de petición, la de súplica incluso por el bien de todos aunque no lo creamos así, la que demuestra la necesidad de parar, de calmar el momento para estudiarlo y analizar las consecuencias.

El clásico “¡tiempo muerto!” del baloncesto es el que mejor nos indica lo que quiero decir.

Todos necesitamos muchas veces parar de andar por la vida, tomar aire para recoger nuevos impulsos, respirar sin sobrealiento, para darnos cuenta de donde estamos y hacia donde queremos ir.

Nos pedimos tiempo, nos lo concedemos muchas menos veces de las necesarias, pero no siempre lo aprovechamos. 

Si, además es eso, es casi nunca lo aprovechamos. 

¡¡¡Tiempo!!! ¿Para qué?, tal vez para simplemente descansar de la batalla, para vernos reflejados en el agua, para buscar la salida, para mirar a los demás e intentar adivinar en su mirada, qué estamos haciendo entre todos.

Es una nueva oportunidad, es buscar otro lugar, otro espacio, otro momento, otras circunstancias. Es una división para buscar otros motivos. Para recordar lo aprendido.

Muchas veces lo único que necesitamos es tiempo.

Afiliación a Partidos Políticos. España y Aragón


Todos sabemos mucho de política, todos hablamos de las tripas de la política hasta detalles increíbles. España es el país de las tertulias políticas, de las opiniones en/de bar o en Redes Sociales, y el (creer) saber de política es algo muy habitual entre todos nosotros.

Pero en España solo el 0,6% de los ciudadanos están afiliados a algún partido político, pagando cuotas según Hacienda.

Menos de 300.000 ciudadanos españoles están afiliados a todos los partidos políticos en España, que para algunos os parecerán mucho, pero que es irrisorio, pues la política aunque nos guste o no el reconocerlo, es la que mueve la gestión de la sociedad, aquí y en cualquier país del mundo mundial, sea del tipo que sea su gobierno y su sociedad.

España está en la media baja de Europa. Pero está por encima de Italia, Reino Unido o Francia. Y bastante por debajo de Alemania o los países del Norte de Europa.

Hay incluso en España algún datos que sorprende. Por ejemplo el de un partido político en concreto del que no voy a dar el nombre (os lo podéis imaginar) con casi la mitad de los afiliados en toda España, unos 150.000 personas pagando cuota, pero que dice en sus comunicaciones externas que tiene un millón de afiliados. Tres veces más que el total de afiliados en toda España. 

Incluso existe un trasvase de militancia entre partidos bastante alta y no siempre bien conocida. No hablo de votantes, sino de afiliados.

¿Y Aragón?

Pues Aragón está muy bien, con datos similares a Alemania, con cerca de 20.000 afiliados a partidos políticos pagando cuota, muy similar sus datos a La Rioja y Asturias, y porcentualmente muy por encima de Cataluña o Andalucía.

¿A dónde quiero llegar?

La conclusión es sencilla. Pues los números nos indican además una tendencia a la baja, en algunos territorios muy acentuada incluso con la llegada de nuevas formaciones políticas.

A los Partidos Políticos les importa muy poco mantener su afiliación. Ya no digo que sean o no proclives a abrir sus puertas a nuevos militantes, que eso sí se da por la fuerte movilidad del militantes, sino que no parece enterarse en las direcciones de los Partidos Políticos, que la militancia fiel es una base imprescindible como altavoz.

Pero el dato que os dejo a continuación marca todavía más la situación.

Hay una MUY alta movilidad y rotación constante en la afiliación a partidos políticos en España: sobre el 25 al 35% de los afiliados cambian de partido, se dan de baja o de alta cada año, según datos del Tribunal de Cuentas y Hacienda con datos de los últimos seis años.

Pero los datos son peores entre los jóvenes. Hay muy poca fidelidad histórica: Solo entre el 40 y 50% de los militantes en España militantes permanecen más de 5 años, con una rotación muy alta entre jóvenes (los menores de 30 años en un 60%, se dan de baja antes de los cinco años). Insisto, son datos de Hacienda, pues la cuota de militante que se paga, desgrava automáticamente en la Declaración de la Renta.

La conclusión es que hay una alta rotación (25-40% cada año), poca fidelidad y muchos "afiliados fantasma" (que no pagan cuota). Con una base estable entre los 150.000 a 200.000, con unos restos en flujo constante, pero con aproximadamente cerca de unos 20.000 militantes netos que se van perdiendo cada año.

Por cierto, en cuanto a la rotación, en aquellas comunidades con partidos pequeños o medianos de índole más nacionalistas, sean de derechas o de izquierdas, esas bajas y altas se han dado en mayor número. Existe un cambio mayor de militantes.

En otras entradas seguiré hablado de esto, pero sobre todo os daré mi particular punto de vista sobre las motivaciones.

11.2.26

VOX sabe jugar al ajedrez


Ayer en una Serie de Televisión de las serias, incluso diría de las muy serias: Salvador”, emitida en Netflix, un personaje decía que a los jóvenes les han enseñado a tener que elegir entre Democracia y Vivienda, entre Democracia y Trabajo, y claro… han elegido. No pueden quedarse con las dos opciones, y eso es un Marco Mental impuesto con trampa.

Es brutal la frase pero indica claramente el marco mental actual, los errores de muchos y el acierto en Comunicación de Marcos Mentales, el éxito asqueroso de quien sin decirlo ni dar la cara de frente, alienta este tipo de frases.

Funciona bien si no se dicen abiertamente, pero se hacen sentir. Son los votantes los que tienen que saberlo sin que nadie se lo diga. Así es como mejor funciona.

La serie de televisión os la recomiendo, pero para verla con calma, y a ser posible con ganas de reflexionar.

En el ya viejo libro deNo pienses en un elefante escrito por George Lakoff, se advierte que estas técnicas (tácticas) funcionan. El libro se centra en explicar que si se utilizan bien estos marcos conceptuales, se pueden conseguir grandes cosas en política, para y por (o contra) la sociedad.

A veces hay personas que piensan equivocadamente que la derecha extrema está practicando un juego al azar, sin preparación suficiente. Un gran error. Antes han aprendido muy bien a jugar al ajedrez social y no se están saliendo un ápice de su propio tablero.

En VOX, quien osa salirse de la línea marcada, lo dejan en el camino. No voy a citar ejemplos. Y no es un tema de España, ni de Europa, es un tema global. Se busca como en tiempos viejos, una modificación de los marcos mentales globales.

Hay miles y miles de votantes que sin darse cuenta votan en contra de sus propios intereses. Aunque esto mismo nos dirán de todos. Entra dentro de las lógicas en la defensa de cada postura. Pero votan creyendo que joder a los demás, les beneficia, aunque pierdan algo de vista.

Los peones son ocho (muchos), pues se sabe que hay que ir sacrificándolos. Están dando la cara hasta que mueren o son comidos, es su papel y durante un tiempo se saben importantes. Pero a su vez siempre hay muchos de ellos que enseguida son apartados, poco utilizados, y se quedan en el limbo del espacio ocupado.

Los peones se utilizan para marcar espacios, tácticas, engaños incluso, para defender a las piezas importantes, para conquistar casillas y territorio, o para que no entren otros en esas casillas, y de entre ellos en alguna ocasión, uno y en muy pocas ocasiones, llegan a ser importantes y se convierten en Torre, Alfil, Caballo ó Dama. Nunca en Rey. Y no hablo de género, sino de cargo.