28.8.26

Tibet, Nepal y España. Curiosidad

Seguramente parezca imposible buscar una similitud entre lo que ha sucedido en la frontera del Tibet y Nepal, esa riada tremenda producida posiblemente por un glaciar, y la actual situación de España. ¿Estoy tonto?

Todos hemos visto suficientes vídeos, y en muchos de ellos vemos a personas que desde una cierta altura, no sé, de unos 10 a 20 metros, observan la llegada de las aguas encauzadas por un río casi vacío, y que rompen el paisaje con un ruido ensordecedor, con una brutalidad tremenda, mientras los espectadores están asombrados, no se lo creen, lo graban por ser algo inusual. 

Algunos sonríen, otros se mueven lentamente como si el tiempo fuera infinito. Muchos de ellos son además extranjeros, turistas, observadores con criterio y formación, pues si eres de occidente y estás allí, ya demuestras una economía propia que es suficiente y posiblemente tengas un trabajo de un nivel alto. 

Esto mismo nos está sucediendo ahora en España, en Europa y casi diría que en todo el mundo. Lo de la riada de barro, pero no en forma de líquido de aguas sucias… o sí. 

Observamos como van llegando los desastres, los miramos desde nuestra posición, pero con cierta distancia, escuchamos los ruidos, nos asombramos o incluso nos alegramos de tener la suerte de vivir ese espectáculo… hasta que nos llega el agua al cuello y nos engulle. 

Y a los que nos dice que tengamos mucho cuidado los llamamos agoreros, y gafes. 

Es verdad, nos decimos, podría venir algo gordo, pero eso les afectará "a los otros" pues nosotros estamos seguros a 10 metros sobre el suelo. 

Curiosamente el barro cubre todo en segundos, en semanas o meses si quieres hablar de España, y si es cierto que estamos en cierta altura, pero el barro ha jodido de suciedad y de destrucción todos los cimientos de nuestra casa común, y salir a la calle es complicado y ya no será igual que antes. 

Lo que nos encontraremos abajo será mierda, dolor, pobreza. Y eso sí, tendremos un hermoso vídeo, un buen recuerdo de cuando lo veíamos venir y nos creíamos que no era para tanto.

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