13.6.08

CONTRA LA DEPRESIÓN, TRUCOS

Si, también nos podemos defender de la depresión con trucos, de esos días tontos y tristes, vacíos o duros, con armas sencillas. Más Platón y menos Prozac.

Haga una lista con 100 cosas que le gustan.
Una sinfonía de Dvorak, un vino que recuerda, una lugar especial, la lluvia de primavera, una flor roja, un sabor extraño, el olor a hierba, la cara de un niño, un personaje famoso, un libro, un deporte, una película, la compañía de un amigo, otra música, otro lugar al que hace mucho que no vuelve, unas patatas fritas, un bombón, pisar charcos…
Ya, le entiendo, sólo ha podido poner 64 acciones en la lista, pero ya son más que suficientes porque son las suyas.

Guarde la lista en la cartera, en el bolso, en un lugar escondido pero que siempre lleve consigo. Es “su pastilla” de urgencia.

Si le ataca la depresión, saque su lista secreta y la lea. ¿Algo de lo allí puesto lo puede alcanzar con sus dedos ahora? ¿puede imaginarse alguna maravilla de su lista? ¿puede huir mentalmente a algún lugar de los que ha escondido?
Tenga a mano siempre, “su pastilla”, le puede salvar de un día vacío, de un tiempo tonto que le ataca. Y no tienen efectos secundarios aunque puede crear adicción.

Consejos para hacer huelga con éxito

Hacer huelgas en el siglo XXI con la mentalidad del siglo XIX es complicado, y aspirar al éxito imposible.
Los modelos de producción y organización económica han cambiado mucho, el poder ya no está tanto en la mano de obra pura ni en el paro violento, y es imposible conseguir éxito en una huelga de muy pocos días de duración.
Pero plantear una huelga para un mes, esperando tener resultados a tan largo plazo, cuando los trabajadores no tienen un fondo para aguantar ni los sindicatos son aquellos modelos americanos o europeos, con economías propias que ayudaban a los huelguistas con problemas económicos serios, es imposible.
Por eso se crean los piquetes coercitivos, que aspiran a que en el menor tiempo posible se haga presión lo más alta posible.
Ante esto la única solución del gobierno es acudir a la fuerza pública, con resultados desalentadores para todos y que queman tanto a sindicatos como a los trabajadores.
Queda un modelo de huelga que no se emplea, y que pienso es el que hay que explorar con más profundidad, porque puede hacer a medio plazo resultados suficientes, sin coste alto para los trabajadores.
Es la huelga de celo.
En todas las variantes más extensas, con control y estudio muy exhaustivo por parte de los sindicatos convocantes, para no caer en faltas graves que lleven a despidos.
Aquí dejo la idea.