11.5.15

El poder ayer lo tuvo quien cobra y no quien paga

Al comprobar ayer como se insultaba al que había sido un líder deportivo generoso, Iker Casillas, a uno le entran ganas de no querer pertenecer a ningún grupo humano. No sirve de nada ser un héroe o un simple trabajador social, auténtico o artificial, pues tu duración respetable depende de un viento. No fueron mayoría los que insultaron, pero la mayoría calló, empleó el silencio para asentir. 

Es habitual romper figuras de cera desde la posición ambigua de los sin sentido. Cualquiera se siente algo importante si además de pagar se escuda dentro de una masa. Esto es muy viejo. El dinero del pago te convierte en poderoso mientras lo usas para pagar comprando sensación artificial de poder. No se trata ni de tener razón ni de ser inteligente o generoso. Se trata solo de demostrar con unas pocas monedas que tienes el poder falso de dominar y actuar aunque estás completamente manipulado por todo lo que te controla. 

Mientras haya una figura a la que insultar libremente, queda la sensación de que tú nunca serás insultado pues tienes poder. Que en este caso dura 90 minutos solo. Se equivocan quienes piensan que el poder lo ostentaba quien insultaba al trabajador de la pelota. El poder real lo tiene quien se fue con su cochazo al chalet de alto nivel, riendo mientras contaba los fajos que tanto trabajo había costado lograr a los empleados que insultaban.

Sobre ETA todavía nos quedan muchas líneas por escribir

El programa de Salvados sobre ETA con la entrevista a Iñaki Rekarte representa sin duda un ejemplo de nuevo periodismo liderado por un Jordi Évole que junto a todo el equipo técnico supo construir un documento para la historia. Los silencios, el ambiente, la fotografía, el montaje, los planos, estaban construidos para decir lo que en realidad transmitieron, que una pandilla de tontos violentos, de asesinos por odio, estuvieron a punto de romper la historia de España desde la casualidad de la violencia gratuita de unos críos manipulados por unos simples soldados sin formación táctica.

No hay calidad dentro de ETA y aun así llevaron a España contra las cuerdas, lo que nos obliga a pensar si no hubo también un intento de propiciar la idiotez para así desde el poder escondido gobernar las libertades. Los comandos según Rekarte no operaban desde la formación militar, táctica, o incluso ni de la más básica para tener éxito. Aprendían a matar matando. A conducir vehículos conduciendo. A montar bombas con unos papeles mal escritos. A disparar desde la práctica callejera. 

Sabíamos que el terrorismo es una forma muy sencilla de crear terror, para desgracia de todos los que lo hemos vivido en nuestra historia, pero nunca pudimos imaginar que la preparación, cobertura o contactos entre ellos fuera tan baja como la de unos simples quinquis robagallinas. Todavía, estoy seguro, quedan muchas líneas por escribir sobre ETA.