Me despierta el olor a rosas.

Me despierta el olor a rosas, y eso que subo al ascensor casi media hora después de sonar mi despertador.
Pero tengo una hermosa vecina, suave y justamente guapa para atraerme sin dar miedo, que una semana al mes deja un olor a rosas justo unos minutos antes de montar yo en el sube y baja, que me embriaga a la vez que me despierta de verdad.
La conozco, y ella no sabe que estoy hablando aquí de su olor mañanero y de mi peculiar manera de contar las semanas. Ella no sabrá nunca que yo se porque sólo una semana al mes huele a rosas el ascensor.
Me estoy planteando apuntarme en un calendario los días de olor a rosas para esperarlos con ansiedad, pero me imagino que ya lo hace ella.
No cambies de perfume porfa.
Y no te quedes embarazada que me quitarías la sensación de que te he vuelto a adivinar.
NOTA: Si me lee el marido, posibilidad bastante remota, que piense que las rosas tienen la culpa.