12.7.26
La moda de las uñas de colores nos invaden
Me resulta sumamente curioso que en mi barrio zaragozano hayan montado en los últimos meses varias oficinas de tatuajes en locales muy bien montados, varias peluquerías en la misma línea y algunas oficinas o locales de pintar uñas o de tratamientos de manos.
No es lo que en apariencia demanda el barrio, con un porcentaje muy alto de personas mayores viviendo entre sus calles, pero es lo que ha ido creándose en el último año. ¿Motivo? Yo no lo sabría explicar bien.
En algunos casos las distancias físicas de cada local igual al otro en actividad, son de menos de 100 metros. Algo que va en contra de todo análisis de inversión empresarial.
Nos movemos a golpe de modas. Pero incluso en las inversiones, es decir, en meter tu propio dinero o tus propios avales ante los préstamos, sin haber analizado antes su repercusión, su posible rentabilidad.
Hace cinco años surgieron un número de fruterías y verdulerías que parecían una broma en la misma calle. Hoy quedan menos de la mitad y a duras penas. Luego surgieron los despachos u hospitales de odontología bien repartidos por el barrio, que estos sí, sobreviven sin cerrar.
No hay dudas de que son servicios comerciales que tienen una alta rentabilidad si tienen clientes. Y si no los tienes intentan fidelizarlos por las buenas o por las regulares. Así que a las personas nos toca aprender a defendernos.
¿Por qué ahora está de moda pintarse las uñas, hacernos la manicura todos los meses, llenar el cuerpo que se ve y el que no se ve de dibujos en negro y de frases en chino, dedicar una parte de nuestro dinero, es decir de nuestras horas de trabajo, a tener las uñas con añadidos? Pues no se sabe bien, pero es la realidad.
Otro día hablaré de las peluquería que te depilan lo que a veces nunca te habías podido ver sin la ayuda de dos espejos.
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