5.7.07

"Socio-político-económico-mediática"

Mire Sr. Iglesias, yo había oído bastantes cosas a los gobernantes de derechas, será por los años que tengo que son más que los suyos, pero a los que dicen ser de izquierdas no les había oído de todo. De ser cierta la frase que acompaño en negrita, en respuesta a la opinión del Sr. Bernal de CHA, de que el 40% de los aragoneses no llegan a final de mes, me parecen de premio sus palabras.

"a lo que Iglesias replicó, que puede deberse no sólo a los bajos salarios, sino también a que gastan muchos recursos"

Es cierto, cuando alguien tiene razón en sus palabras, hay que dársela. Usted tiene razón. Los pobres son pobres no porque tiene poco sino porque se empeñan además en gastar y en comer, los jodidos.
Ya dijo usted antes que era socialdemócrata. Bueno lo de demócrata sin duda lo es, pero reconocerá conmigo que el gusto en las respuestas lo tiene muy atrás y que para ser social hay que ponerse en el lugar de los otros.
Llamar a los de CHUNTA deprimidos entre otros adjetivos (sin ser doctor en psiquiatría poítica) está mal, aunque se lo imagine; es como nombrar la soga en casa del ahorcado. Mire los políticos que llegan a pasar a la historia o lo son por su crueldad o por su benevolencia a la hora de mandar y conseguir objetivos. Los que en vez de callar meten el dedo en el ojo del herido, se les llama de otra forma. Y los que año tras año prometen lo mismo de una forma vaga (no de vago) e imprecisa, en mi pueblo se les llama "listos".
No estamos deprimidos, estamos cabreados que es otro verbo bastante distinto, y si no lo sabe pregunte a un médico.

Tengo a una lectora herida

Hoy a venido a vernos una lectora herida. Está más fuerte, con más brillo en la cara, con la sonrisa que ya había perdido colocada otra vez en su sitio, con las ganas de volverse otra vez a comer el mundo pero siempre a bocaditos pequeños.
Tiene nombre de estornudo, pero porque queremos los amigos, que se lo acortaron en tiempos antiguos.
Hemos hablado de Vargas Llosa y de enfermedades del comer y del descomer, de sus paseos, de sus temores y de su esbelta figura.
Pero todavía no hemos hablado de chocolate ni de lo bien que diseña o del sentido común que tiene para poner a los destalentados en su sitio cuando es necesario.
Todos sabemos que lo ha pasado mal, pero todos sabíamos (menos ella) que era fuerte para vender sus miedos y que esta nueva experiencia le serviría para salir todavía más fuerte.
Te esperamos no en el blog, que también, sino en la silla de tortura con tus diseños.