17.3.20

Hay que prepararse para estas semanas con inteligencia social

No va a ser fácil aguantar bien los posiblemente 40 días de una cuarentena real que vamos a tener que padecer todos los españoles en casa. Será peor según vayan cayendo los días y estemos pendientes de que nos abran la calle. Prohibido caer en ansiedades, depresiones leves, miedos o temores de que esto se está alargando más de lo debido.

Así que debemos prepararnos para estas semanas con esa normalidad impuesta de forma voluntaria. Hay que gastar menos y de hecho vamos a gastar menos, debemos intentar mantener algunas normas básicas como antes, entre ellas las de mantener horarios habituales, llevar ropa en casa similar a la de estar en la calle y no caer en el error de ir en pijama siempre como si estuviéramos enfermos.

Mas y diferente higiene, algo de ejercicio en casa y actividades variadas y organizadas a lo largo del día. E incluso mantener un diario personal de cada día. Saber y apuntar qué vamos a realizar, qué opinión tenemos de cada momento, qué es lo que nos está sucediendo a nosotros, a nuestra familia, lo que nos dicen y lo que opinamos.

Hay que mantener contactos no presenciales con más personas que antes: hablar, escribir, preguntar, pasarnos datos cómodos y en positivo, no consentir el negativismo pues eso no nos ayuda a nadie. 


Y olvidarnos de los números que nos ofrecen pues son falsos y además no sirven para nada. Hay que entender que lo importante es dominar la situación y en eso intervienen muchos datos ajenos a unos números sin explicación.

Hoy toca mandar mensajes a los conocidos, interesarnos por ellos

Hoy es un buen día, el tercero del Estado de Alarma, para mandar mensajes a los conocidos, para preguntarnos todos a todos qué tal estamos, para contactar por redes con esas personas que felicitamos la Navidad y poco más. El Tercer Círculo de amistades pues los otros ya saben de nosotros y nosotros de ellos.

Todos tenemos que ser más sociables en estos días de ausencia de contactos personales, todos tenemos que saber que alguien se acuerda de nosotros, que somos capaces desde la soledad del hogar, desde el aislamiento, de interesarnos por los conocidos, por los demás. Que seguimos siendo animales sociables.

Una pregunta, un mensaje de ánimo, un: ¿Qué tal estás?