En estos días de dolor y miedo, de Coronavirus desmadrado, nunca sé si debo ser crítico si así lo siento, o simplemente suave y silencioso. Es verdad que ahora “no toca” hablar de algunos temas, o al menos de profundizar sobre ellos, pero lo de la Monarquía con sus 100 millones en cuentas “raras” mientras en España no tenemos ni mascarillas ni trajes o gafas de protección para los hospitales es de hacérselo mirar.
Ayer el Rey Felipe habló un poquito para todos los españoles. Para alentar para animar, para agradecer. Insuficiente. Sin duda el silencio es también hablar. Él sabe que está en un momento muy complejo, tiene a su alrededor a muy buenos asesores muy plurales y se lo habrán dicho. Y sin duda es verdad, los errores de su padre son enormes y se van sumando a Corinnas, elefantes, amigos raricos y dineros curioso.
Toca luchar contra la guerra del virus, y luego ya vendrán otros tiempos. La historia se escribe de errores, de batallas perdidas y ganadas, de situaciones como esta. Y la historia siempre se escribe, incluso con silencios.
19.3.20
Si estamos como todos… ya no estamos tan mal
Me quejaba amargamente por tener que hacer en casa mascarillas con tela de algodón, cosidas a mano. Cuando esta mañana me han solicitado mascarillas desde un Centro de Salud y al final han admitido las que estaban haciendo a mano una Asociación Cultural de mi barrio se me ha caído el alma al suelo.
¿No estábamos en el año 2020? Pero estamos en guerra y si lo miramos así se entiende mejor. No hay suficientes, se nos ha caído la previsión de lo que nos podría suceder por la alcantarilla de los imbéciles.
Pero hoy por la noche he escuchado a un actor español que está trabajando en Los Ángeles, en los todo poderosos EEUU, que ellos allí también se están fabricando sus propias mascarillas artesanales para salir a la calle. —¡Cuidado!— me he dicho, ya no somos tan pobres sociales, los EEUU están como nosotros, en lo mismo. En el voluntariado y en la voluntad de que lo que no hagas tú… no te lo hará nadie.
¿No estábamos en el año 2020? Pero estamos en guerra y si lo miramos así se entiende mejor. No hay suficientes, se nos ha caído la previsión de lo que nos podría suceder por la alcantarilla de los imbéciles.
Pero hoy por la noche he escuchado a un actor español que está trabajando en Los Ángeles, en los todo poderosos EEUU, que ellos allí también se están fabricando sus propias mascarillas artesanales para salir a la calle. —¡Cuidado!— me he dicho, ya no somos tan pobres sociales, los EEUU están como nosotros, en lo mismo. En el voluntariado y en la voluntad de que lo que no hagas tú… no te lo hará nadie.
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