25.4.26

Retos de la Sanidad Pública en España


Hablemos hoy (bueno, voy a hablar solo yo) de la privatización pasiva o sobrevenida de la Sanidad Pública en España, un proceso en el cual, se realiza bien una venta directa de los centros públicos, un realquiler (subarriendo) del sistema sanitario público que se deteriora o se descapitaliza progresivamente, provocando que la atención de los pacientes se derive (o los pacientes mismos, se deriven) a proveedores sanitarios privados.

La privatización pasiva o sobrevenida en la Sanidad española, que ya existe claramente con Salud Mental, y crece mucho en Fisioterapia, Odontología, Oftalmología, etc. es una enfermedad más del Sistema, que observamos callados, y que afecta claramente contra la Salud Pública, pues no se privatiza pasivamente más que lo que les resulta más rentable a los que manejan la Gobernanza del Sistema Privado, en donde intervienen muchos, y no siempre son enormes Corporaciones de Inversión.

Este fenómeno de gestión o gobernanza de privatización pasiva o sobrevenida se caracteriza por la externalización de servicios, el aumento de conciertos con clínicas privadas para reducir listas de espera con la excusa de cuidar la calidad asistencial, y el deterioro de la atención primaria, lo que empuja a los ciudadanos a contratar seguros privados o a pagar por servicios sanitarios que no te ofrece con calidad mínima y/o necesaria, la Sanidad Pública.

Características clave de la privatización pasiva (a fecha de 2026) son el deterioro de la atención por esperas en el tiempo que son inasumibles, lo que hace desaparecer (o cambiar de opinión) a muchos pacientes, y poco a poco se tienen que ir del Sistema de Salud, bien a través de Seguros Privados, bien al acudir a consultas privadas puras, para resolver sus problemas de salud.

La gestión privada, como es lógico por otra parte, busca maximizar beneficios, lo que a menudo resulta en una reducción propia de sus costes en personal y recursos, afectando a la calidad de la atención al paciente. 

Somos los pacientes los que tenemos que decidir, y el Sistema el que debería buscar los mecanismos de Participación en la TOMA DE DECISIONES. Fuimos en España pioneros en la Participación en Salud, incluso en la Dictadura, y ahora nos daría mucha envidia lo que se hace en otros países europeos.

En estos momentos en España, ya se han multiplicado los servicios concertados (como en Eudación) de limpieza en Sanidad, cocina, laboratorios o incluso especialidades médicas, que se contratan a empresas privadas. 

¿Se realizan todos los controles necesarios? 

¿Es lo mismo subcontratar estos servicios a Empresas con Ánimo de Lucro, que hacerlo con Empresas sin Ánimo de Lucro

Yo creo que en absoluto, y hay muchas empresas pequeñas y mediana que existen en España sin ánimo de lucro. Empresas que no siempre reconocemos como imprescindibles. Nombro dos por ser las más conocidas. Cáritas y Cruz Roja. En cada ciudad hay muchas más y poco conocidas.

La falta de inversión (o mal gestionada) en la Sanidad Pública genera largas esperas, justificando la derivación de pacientes a la privada, y a que sea el propio paciente el que busque su personal solución, empeorando el Sistema. 

Por otra parte se han denunciado casos donde empresas gestoras de hospitales públicos (concesiones) presionan para reducir la atención a pacientes complejos para aumentar su rentabilidad. A nadie le interesa tratar a los ancianos, a los crónicos y mucho menos a los policrónicos.

La privatización sanitaria está asociada a un aumento de la desigualdad y la mortalidad, según informes recientes de España o de Europa. Hablamos de menos años de vida ya detectados en estos estudios, y sobre todo de menos años con calidad de vida y de bienestar en la salud. Y se nos olvida siempre, que mayores seremos todos, y todos tendremos al final unas necesidades que serán mejor o peor tratadas, cubiertas.

Los últimos 10 años de vida del español es de PEOR CALIDAD que la media de Europa (UE). Por varios motivos. Ese es un dato que solo la AP podría resolver, no tanto la hospitalización. Pero estamos infradotados de presupuestos en AP. 

Incluso ya se pide que los presupuestos que se mandan desde el Estado a las Comunidades, sean en el tema de Sanidad, presupuestos finalistas. Hay tremendas diferencias entre Comunidades, en datos pequeños, en números que no se van, y que afectan y muchos a la salud y al bienestar.

20.4.26

El valor de la memoria en el futuro de mañana mismo


No va a ser sencillo entender hoy, en los todavía inicios del siglo XXI, de qué manera va a evolucionar nuestra memoria como personas y como sociedad. La IA pero además el resto de sistemas actuales de relacionarnos con todo, incluso con nosotros mismos, y eso hará que cambie nuestra relación con la memoria.

Ya existe una nueva relación con la memoria. En tiempos en los que todo queda registrado, nuestro paseos por la calle, nuestros gastos en los lugares más nimios, nuestras amistades y nuestras voces, a su vez, también, estamos dentro de una época en la que cada día vamos olvidando más cosas.

En mi caso por mi edad, esto es normal. Ya sé y asumo, que mi disco duro está lleno y además flojea de velocidad y capacidad. Pero el valor de la memoria ha cambiado.

Personalmente ya no tenemos tanta necesidad de recordar, pues lo llevamos todo apuntando sin querer en nuestros sistemas modernos de relaciones. No tenemos que saber en qué año se abrió el Mercado Central de Zaragoza tras las reformas, o con quien comimos hace un año en esa reunión de trabajo. Es posible que todo eso sea muy sencillo de volver a revisarlo.

Ya no tenemos que ser conscientes de utilizar nuestra memoria, pues existe y de forma muy potente, una memoria colectiva que está archivada para neustro uso en decenas de espacios. El valor de esa memoria que ya no es nuestra, es tremendo, y sin querer, vamos olvidando el utilizar la propia, la nuestra y personal, pues podemos recurrir a otras memorias.

En nuestros bolsillos llevamos una memoria añadida a la de siempre. Nuestros abuelos (los míos por mi edad) no se lo podrían ni imaginar. Los tuyos ya la utilizan. No necesitamos recordar con quien viajamos a Bilbao, qué comimos o qué ropa llevábamos. pero tampoco qué medicación tenemos que tomar o qué valores de glucosa nos sacaron en la última analítica, de la que no tenemos que recordar tampoco en qué fecha la hicimos.

La abundancia de archivos digitales en nuestro propio bolsillo hará que recordar sea una decisión activa, no una consecuencia automática. El valor estará en seleccionar, editar, contextualizar. Recordaremos o memorizaremos lo que decimos memorizar. No lo haremos de forma automática con todo lo que nos acontece. Eso no es ni bueno ni malo, pues será así nos guste o no.

La decisión de recordar será muy personal. Nuestra memoria tendrá un sentido nuevo, pues funcionará con lo que decidamos que funcione, ya que no tenemos que recordar todo. Ya, lo sé, eso tiene un doble sentido, y la capacidad de ser manipulados desde fuera es mayor. Pero es siempre nuestra decisión.