22.2.26

Ya conocemos a la nueva izquierda vieja ¿Y ahora…?


Tras el acto de este sábado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, en donde se ha representado (volver a presentar) el Movimiento Sumar, IU, Comuns y Más Madrid, ya tenemos sobre la mesa todo el concierto de la nueva izquierda vieja… de momento troceada. ¿Y ahora?

El problema o el tema de la izquierda a la izquierda ya lo tenemos enmarcado, lo cual no es mucho pero es algo. Tenemos al menos tres izquierdas a la izquierda del PSOE, con algunos añadidos territoriales que todavía no sabemos en dónde se posicionarán.

Está la izquierda del miércoles, la del sábado y la de Podemos que de momento no está para dar reflexiones delante del público. 

Tres son excesivas, pero lograr que sean una… parece imposible. Es decir, de momento aceptemos que de poco ha servido lo de esta semana, excepto para teatralizar esa división.

En total podríamos señalar a más de una veintena de posibles líderes entre todas estas izquierdas, con capacidad para liderar un solo movimiento. Incluso están lxs tapados. Vuelven a ser excesivas personas. Muy pocas han indicado que no quieren estar.

¿Ideas? Novedosas… muy pocas siendo generosos. Es verdad que este sábado Lara Hernandez apuntó la necesidad de cambiar el marco mental de que no es necesario que seamos todos iguales en la izquierda (obvio) sino que trabajemos juntos. No es una gran idea nueva.

Y dijo algo que vemos todos en los barrios, y es que cada espacio que la izquierda pierde, en las AMPAS, AFAS, Asociaciones de todo tipo en los barrios, las ocupa enseguida la extrema derecha, señalando que es necesario tener un nuevo modelo político para la nueva democracia que ha venido.

No las veo yo ideas muy nuevas como necesidad, pero sí necesarias en estos momentos mundiales con la democracia peligrosamente herida, atacada en casi silencio —no siempre percibimos que la democracia está en juego— y por ello con la necesidad de que sea defendida de otra manera. 

No creo que haya que estar más en la calle, sino más dentro de las reuniones de barrios y de la sociedad. Dentro de las mesas de reuniones.

Pero vuelvo a esta semana de representaciones de la izquierda. Es decir, vuelta a presentar una izquierda que no es nueva.

Se necesitan ideas, no señalar los problemas pues estos ya los conocemos todos. Necesitamos casi con urgencia nuevas ideas de y para la izquierda de las personas, pues la sangría de votos es importante. 

No se trata solo de convencer a los militantes —que también— pues se están quedando en casa. Sino de convencer a los Medios de Comunicación, al resto de fuerzas políticas y sobre todo a los votantes, de que esa izquierda existe unida, y es capaz de ser novedosa ante los problemas. 

No con promesas e ideas que solo se soportan sobre el papel. Sino con análisis rigurosos de lo que se puede y debe hacer, cambiando tendencias y decisiones que vienen desde los "escondidos" poderes reales. 

A partir de ahora, es decir, a partir del inicio de la representación, toca cambiar cosas. Todos y todas.

Las organizaciones políticas no existen, son solo la suma de personas. Y si estas personas no cambiamos, nada cambiará. 

Esto va de personas, de inteligencia política, de entender los momentos y las necesidades. 

Y de generosidad y saber que los tiempos solo suceden una vez, y que es muy complicado intentar volver cuando se ha perdido el rumbo logrado. Los errores sirven para reflexionar sobre ellos, para no volverlos a cometer.




20.2.26

Tras Galileo… ¿y ahora qué sigue? El sábado lo seguiremos viendo


Ni 24 horas habían transcurrido del acto de Galileo Galilei en Madrid, auspiciada por el portavoz de Esquerra en el Congreso, Gabriel Rufián, y el diputado de Más Madrid, Emilio Delgado, para que saltaran los agoreros incluso desde la izquierda sobre lo que no fue más que unos brochazos en brutos de la constatación de una enfermedad.

Se planteó en forma de boceto, una enfermedad en la izquierda. Solo eso. Y se hablaron de algunas pinceladas de tratamiento. Sí, duro. Incluso en algunas provincias tremendamente duro. Pero era un bosquejo de todo. El problema es tan complejo que requería muchas sesiones de los terapeutas.

Algunos desde todos los espacios identitarios de la sociedad con posibilidad de hablar, buscaron enseguida en qué provincias eso era imposible. je je je. Imposible no, simplemente MUY complicado.

Se dijo que la generosidad era el mejor tratamiento, y eso no hay que obviarlo. Claro que hay provincias complejas de encajar en este boceto de tratamiento. Pero por poner un ejemplo sencillo de entender. Lo del Senado es de primero de preescolar. Y aquí hablo de TODA la izquierda.

¿Quien dijo que si se presenta una lista con sus logos en una provincia, no puede añadir en sus listas de candidatos a independientes, a miembros de otras formaciones políticas en puestos de sumar y no dividir?

Pero vayamos a lo magro. Las sumas electorales nunca son perfectas, pero a veces junto a los que se niegan a votar a unos, acuden los que no saben a quien votar y prefieren no hacerlo. 

Hay comparaciones históricas que no sirven de casi nada, pues dependen del momento, de los candidatos y del clima social. Pero sirven para aprender.

Yo apuesto por dejar hacer, por la reflexión, por estar todos, por ser generosos, por dejar hablar y escuchar mucho, por leer libros y por analizar el momento. 

Y a partir de todo eso, respetar lo que se decida y asumir que las historias, se construyen también, sobre las equivocaciones.