3.1.20

Cosas de la vieja historia de España de la Transición

Vuelve a la vida del papel de los libros el General Armada que parece que nunca se quiere ir de la memoria de los que analizan el 23-F de un año 1981 ya muy viejo, pues de Alfonso Armada se ha escrito mucho pero no todo, dada su particular personalidad militar y escurridiza, lista e inteligente a la vez. Enredador y conocedor de los despachos del poder absoluto y real de aquellos años.

Aunque Armada murió en el año 2013 sigue gozando de un espacio en esa historia rara y sin escribir del todo de la Transición Española sobre todo por su famosa comida de octubre de 1980 con socialistas de nombre y poder reflexivo en Lérida, donde se habló de todo lo que no se sabe por mucho que se diga insistentemente. 


Siempre se ha dicho, desde aquel 1981 sin aclarar del todo, que en aquella larga comida se había hablado del Golpe de Estado, de un General “bueno” como posible Presidente del Gobierno con ministros incluso socialistas casi comunistas, del desempleo pertinaz por la crisis económica mundial o del drama de ETA planteando una lucha diferente contra ellos.

Sin duda y por mis referencias, aunque todos escucharan lo mismo en unos diálogos de sordos tras la comida, unos hablarían de una cosa y los otros de la otra, ninguno quería escuchar al otro y sin reconocer los socialistas que Armada era muy hábil para vender motos viejas haciendo creer que eran coches modernos. El cómo se vendió aquella comida rara llena de diálogos y de conspiradores de alcoba, da muestra lo que sucedió en los siguientes meses.

Aquella idea de Golpe de Estado blando era denominada “Solución Armada” era simple y tonta. Un General vendía ser él un nuevo Rey de los reyes aunque con la figura (de momento) de Presidente del Gobierno de Coalición, y unos socialistas buscaban derrocar a Adolfo Suárez pues parecía un político imposible de mover de forma democrática por el apoyo de una sociedad que buscaba la PAZ al precio de la LIBERTAD, sin importarle mucho si realmente era el timo del tocomocho vendido de modernidad.

Y hay que advertir también que meses antes todos estos planes de Armada ya se habían intentado vender al propio Rey Juan Carlos I sin mucho éxito. El general Alfonso Armada no lo sabía, pero ya estaba quemado para el Rey aunque nadie tuviera los arrestos de decírselo. 

Se intentaba una “Solución De Gaulle” pero el Rey prefirió seguir en línea recta, vete a saber bien por qué motivo todavía nunca explicado. ¿Quién influyó tan fuerte en el Rey para que no cayera ante los cantos de sirena de Armada?

A Armada creo que le falló el control del tiempo. Nunca debería haber ido al Congreso, sin haber sido llamado para esa labor por el Rey Juan Carlos. Pero creo que Juan Carlos I ya estaba al tanto de lo que preparaba Armada amparado en los tontos y jóvenes socialistas sin experiencia, y por eso ni nunca lo llamó ni quiso recibirlo en Zarzuela. Alguien se había ido del pico y advertido que Armada no era de fiar, y que sus movimientos eran muy peligrosos incluso entre otros militares.

Violencia de Género en aumento. ¿Qué podemos hacer mejor?

Hemos cerrado el año 2019 con 55 asesinatos de mujeres por violencia de género. Un muy mal número superior al del año anterior al que debemos agregar que solo el 20% de estas mujeres habían denunciado con anterioridad a sus asesinos. Tal vez deberíamos recapacitar sobre las medidas que parecemos tomar, sobre las acciones que la sociedad realiza para intentar evitar estos asesinatos.

Ni el aumento de penas de cárcel ni la enorme publicidad en los medios de estos asesinatos ni la contundencia de manifestaciones o declaraciones de todo tipo de líderes sociales sirven para hacer bajar estas cifras. A los asesinos esto les importa muy poco, pero a cambio se crea un espacio de inseguridad alrededor de muchas mujeres que no es positivo ni para su libertad ni para su felicidad.

Sin duda el camino es la educación, pero sabemos que es un camino muy lento. Incierto incluso. Otro camino es analizar muy bien todo este proceso social, determinar comportamientos, motivaciones bastardas de los asesinos, auditar todo tipo de violencia y analizarla hasta el mínimo detalle para conociendo más profundamente el tema intentar buscar comportamientos anómalos antes de producirse.

Y para finalizar seguir insistiendo en la autodefensa, en la responsabilidad complejísima de los más débiles, de algunas mujeres que deben ser mucho más exigentes con la elección de sus compañías temporales o no, para evitar con la prevención que los problemas sean mayores. Y ante cualquier duda consultar, a familiares, amigos o instituciones diversas, pues en todas ellas hay siempre caminos hacia los apoyos y a veces hacia las soluciones.

2.1.20

Las albóndigas en este restaurante estaban un poco voladoras

Está claro que en Casa Mariano no sirven las albóndigas como se debe, y es que las formas también importan a la hora de comer. Humor de los años 80 para empezar el año.  

Hace 100 años en Zaragoza se vendía bacalao del bueno en la calle Pignatelli

Este anuncio apareció en un diario de Zaragoza tal día como hoy hace 100 años. Ese 2 de enero de 1920 se anunciaba sidra achampanada de La Pola de Siero a 1,65 pesetas la botella, aunque si se devolvía el caso de la botella te abonaban 30 céntimos. En aquellos años las botellas de cristal, sobre todo las de sidra y champán si eras rico, se llevaban a los traperos quien te las compraba.

pero no solo de sidra achampanada se vivía en aquella tienda de la calle Pignatelli 54 de Zaragoza (quien la ha visto y quien la ve) pues también todavía se vendían turrones aunque ya la Navidad hubiera pasado y se advertía de una gran partida de bacalao del bueno, del de Escocia, que era un lujo para los salones de postín.

Mi tonto regalo inteligente de Papá Noël

Para Papa Noël me han regalado un reloj inteligente y moderno de esos que saben más que uno mismo. De entrada hay que conectarlo al ordenador para que sepa trabajar bien, o al teléfono móvil si al menos quieres saber todo lo que él llega a saber de ti. Está siempre apagado pero si haces como que te lo acercas a los ojos, él mismo ya sabe que quieres mirar la hora y se te enciende unos segundos. No falla, oye.

Es tan listo que de entrada esta noche se ha enterado y me lo ha marcado perfectamente que a las 5,32 me he levantado a mear y beber agua y he estado siete minutos dando la vara por el piso. Jodo. Perfecto y quedando ya para siempre en el teléfono móvil. Sabe a qué hora me voy a dormir, cuántas horas duermo profundamente y cuántas de sueño ligero que debe ser cuando sueño idioteces absurdas. Y me hace un gráfico para joderme. Ayer dormiste más y mejor que anteayer. ¿Y qué?

Si me hackean el teléfono sabrán a qué hora estoy durmiendo profundamente para poder entrar a joderme las cervezas de la nevera sin que yo me entere. Incluso sabrán a qué hora me suelo levantar a mear, por si quieren coincidir a darme palique.

Es capaz de avisarme que hoy a las 13,37 me han subido las pulsaciones a 137, aunque enseguida han bajado, eso sí, sin saber bien el motivo. Ya se lo digo yo, cacho mierda reloj. Me han advertido que se había jodido la caldera de la calefacción y eso siempre altera a cualquiera sobre todo si estás a dos grados con niebla. Si en ese mismo momento se me cae el disco duro al suelo y me suben otro pico las pulsaciones me caigo muerto sin ponerse a temblar el reloj.

Que esa es otra. Lo puedes programar para que te tiemble. Yo lo tengo a los 10.000 pasos que como son muchos no me temblará casi nunca. Si se pusiera temblón de los de verdad, de esos que da gustirrinín… lo programaría a los 500 pasos, para disfrutar, pero me han dicho que no es para tanto, que para eso ya está el chupador de chochos. Que por cierto algún día me lo tendría que comprar para poder hablar de él.

¿Ponemos música a este 2020 para darle marcha?

¿Dónde crees que quedará la música en este año 2020? Es complicado saberlo. Parecen volver lentamente los programas televisivos de música, incluso somos capaces de comprarnos algún disco loco como para disimular. 

Vuelve (quiere volver) el tocadiscos de verdad con calidad, e incluso hay algunos locos que seguimos diciendo que los cables de verdad son gruesos y con terminaciones de chapado en oro.

La vida sin música es menos vida, y lo saben los que nos quieren vender “cosas” poniendo músicas a gusto del producto. El día que los políticos entendamos que los productos se venden mejor con música igual ponemos sonido elegido a nuestras movidas. Música comunista, música bolivariana, música fascista o música neoliberal.

Nunca es demasiado tarde para poner música en la vida, en el año, en la memoria. Posiblemente porque la música también sea memoria, sea sensación de seguir vivos y coleando buscando que no se pierda la esencial. 


¿Ponemos música en este 2020? Cualquiera, con tal de que sea música. la tuya, la mía y la de todos. 

¿Y para que haya música es necesario que haya músicos? Pues sí. Y lo curioso es que tras grandes bacanales, ahora toca ayudarles en algunos casos a que puedan vivir de su trabajo. Curiosa cosa esta la de los años que pasan y mueven entrañas del sistema económico. 

Vuelve el General Armada para vender libros

Vuelve el General Armada a las estanterías de las librerías o a la memoria de los que analizar el 23-F del 1981 ya muy viejo, pues de Alfonso Armada se ha escrito mucho pero o todo, dada su particular personalidad militar y escurridiza, lista e inteligente a la vez.

Aunque murió en el año 2013 sigue gozando de un espacio en la historia rara de la Transición sobre todo por su famosa comida con socialistas en Lérida, donde se habló de todo lo que no se sabe por mucho que se diga insistentemente. Siempre se ha dicho, desde aquel 1981 sin aclarar del todo, que en aquella larga comida se había hablado del Golpe de Estado, de un General “bueno” como posible Presidente del Gobierno con ministros incluso comunistas.

Sin duda y por mis referencias, aunque todos escucharan lo mismo en unos diálogos de sordos, unos hablarían de una cosa y los otros de la otra, pues si de algo era muy hábil Armada era de vender motos viejas haciendo creer que eran coches modernos. El cómo se vendió aquella comida rara y de conspiradores de alcoba da muestra lo que sucedió en los siguientes meses.

Un General vendía ser él un nuevo Rey de los reyes, y unos socialistas buscaban derrocar a Adolfo Suárez pues parecía un político imposible de mover de forma democrática por el apoyo de una sociedad que buscaba la PAZ al precio de la LIBERTAD, sin importarle mucho si realmente era el timo del tocomocho vendido de modernidad.

A Armada creo que le falló el control del tiempo. Nunca debería haber ido al Congreso, sin haber sido llamado para esa labor por el Rey Juan Carlos. Pero creo que Juan Carlos I ya estaba al tanto de lo que preparaba Armada amparado en los tontos y jóvenes socialistas sin experiencia, y por eso ni nunca lo llamó ni quiso recibirlo en Zarzuela. Alguien se había ido del pico y advertido que Armada no era de fiar, y que sus movimientos eran muy peligrosos incluso entre otros militares.