2.11.26
El legado político de Xosé Manual Beiras (y de José Antonio Labordeta)
Ha muerto recientemente Beiras, líder galleguista que defendió hasta en tesis doctorales la colonización desde Roma de Galicia. Sonadas y delirantes para bien sus entrevistas, os animo a revisarlas. Especialmente un debate en que se ve todo el tiempo a Julio Anguita partiéndose de risa.
Restauración bubónica, elección de un post-falangista por el PSOE como primer presidente de Galicia, la diferencia entre política y electorado de izquierdas en tiempos de Felipe González, el recurso al endeudamiento gallego a través de bonos a pagarles a los países americanos receptores de emigración, fueron sus impagables perlas cultivadas.
Si Galicia se ha mantenido, excepto en lo que se entiende como sus siete ciudades, como territorio de parroquias subastadas al primer postor e interés para así retirarse del paisaje y ponerse un taxi en Lugo, como refleja tan bien la película “As Bestas”, qué no pensaría Beiras de la consunción del paisaje aragonés, del apoyo de los cuatro que quedan en el Maestrazgo a que se ocupe por el cluster para fotovoltaicas.
Venimos de la romanización, Galicia incluida, con todos sus defectos. La envidia, las infraestructuras como decorado de ingeniería que estrenar (es cierto que los ingenieros romanos fardaban de durabilidad pero la velocidad era otra), el nepotismo, la indecencia barnizada por retórica, el clientelismo, el gobierno de los idiotas, el pan y circo.
Beiras fue un obsesionado en que una buena política no debía perseguir conservar el poder sino perseguir en la práctica ser decente. Trucó una vez en el Parlamento de Galicia el escaño de Feijóo cuando se publicó la foto en el barco de su amigo, que no sabía que era narco.
Pero Núñez ha llegado, los gobiernos se han llenado de incapaces y las AMPAS –hablen o no en lenguaje inclusivo- no quieren frustrar a sus hijos suspendiendo las celebraciones del carnaval este americano de las calabazas.
Como persiguen el aprobado general porque hay descenso de niños en las vías, especialmente aplicable a los hijos de los prioritarios nacionales; demandan que en clase y horario lectivo se prepare el disfraz y los adornos aunque algunos profesores se opongan porque se compromete el avance del temario, y a vender bocadillos para sacar para el viaje de estudios, y que, por dios, no se suspendan la docena de salidas del colegio a ver monumentos y animales.
Lo que coincide en un presente que desagrada con que en los colegios públicos aragoneses se las dos terceras partes del alumnado, hijos de la emigración, como yo lo fui de la emigración a la ciudad, no se pueden pagar ni libros, ni viajes ni extraescolares. Pero, tranquilidad, que allí entrarán los ayuntamientos hasta que se publique justo en campaña que, dado que los trabajadores sociales solo parece que informen para subvenciones, una familia magrebí llega a 4.000 euros mensuales de ayudas cash. Ante lo que la izquierda de salón saldremos con el comodín buenista correspondiente, y ya la gestión si eso.
Que los servicios públicos sigan y que nada se pare, no nos vayamos a frustrar. Si se suspende antes una clase que un festejo, si no se cierra una carretera autonómica en obras y se incrementan riesgos porque las balsas de rafting y el turismo rural no se pueden vaciar, normal que no se cancele toda una línea de tren hecha unos zorros que habría que levantar entera.
Pero ya falla el sistema desde la base, compuestos los parlamentos autonómicos y nacional por políticos que si trepan es porque aprenden a borrarse desde abajo, desde los ayuntamientos. Y a no decirle que no a nadie como Feijóo.
Es imposible suponer que unos u otros no lleguen presuntamente controlados, como todo dios sabía en América –y se dice que la mafia tenía pruebas- que Clinton como gobernador ya apartaba becarias a su despacho.
Ayer me comentaron que las casas rurales del interior de Aragón no necesitan sino publicitarse en plataformas especializadas para estar llenas. El personal solo quiere juntarse para hacer barbacoas de “marlango” (como yo llamo al morlocho), marcarse botellón de luxe rural sin tener que conducir y los críos haciendo el craba. Y solo piden que haya cocina grande y para hacer fuego de leña, nada de esa oferta complementaria de teatro al que van una docena o de tirolina cuyos tornillos habrá que ajustar.
Y solamente con eso se llenan de año en año, se reservan y cuando vienen técnicos especializados de terceros países, especialmente de Europa del Este, a reparar lo que nosotros ya no sabemos, hay que decirles que no. Que están reservadas para grupos de esgarramantas a los que no es posible decir que no o te pelan en las redes.
Está la cosa como para mantener líneas de AVE o baches, una vez que una inversión pierde su casto nombre de “plan” y pasa a ser engorro para el político que entra.
30.10 Luis Iribarren
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
