Tras ver a Irene Montero y Gabriel Rufián en La Resistencia, uno debe dar las gracias de entrada, porque al menos alguien explique con claridad parte de su programa electoral. Uff, qué lujo.
Habitualmente muchos se van por las orillas, pero aquí Irene ha sido clara. Expropiar, nacionalizar, revertir. Esto no va de disimular, sino de detectar los problemas muy importantes e intentar resolverlos dentro de saber que son casi imposibles. Ceder lo justo y explicar los conceptos para volver a explicar las imposibilidades.
Han sido fuertes, Irene sabe que no lo conseguiría si pudiera gobernar, pero que no es imposible y en cambio es muy necesario.
Se puede lograr revertir a la mitad los precios efectivos del alquiler a base de impuestos que repercutan en los alquilados. Por poner un ejemplo. Y eso hay muy pocos partidos que se atreven a decirlo. Y renacionalizar es necesario si no se puede controlar los mercados de primera necesidad. En New York se están montando Supermercados públicos. Es una idea.
¿Ha servido electoralmente el programa La Resistencia de hoy? Muy posiblemente no. La división de la izquierda es muy dolorosa.
Pero al menos los electores saben que hay otras opciones, que cada uno podemos creerlas o no, y que seremos responsables de los resultados. El futuro es de todos nosotros.
Nuestra decisión es importante, y como siempre digo, que cada uno se haga responsable de su voto y decida lo que quiere. Tontos no deberíamos ser.
Ha sido un espacio suficientemente claro, admitiendo que es imposible lograr claridad y fondo, pues el formato es lo que es, y que a partir de estos bocetos, que cada uno tome nota de todo. No lo tiene fácil Ada Colau.
Julio Puente
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