28.4.15

¿Es posible un partido político que nunca quisiera presentarse a unas elecciones?

No es posible concebir en nuestro pensamiento un partido político que no quiera presentarse a las elecciones correspondientes. No nos entra en la cabeza, pero sería posible, nadie lo impide. O que se presentará solo a un tipo de elecciones como ya hacen algunos partidos políticos. Entendemos que un partido político nace y crece para gobernar, pero muchos de ellos saben que nunca gobernarán. Y en cambio sí se siguen presentando a todas las elecciones que surgen por el camino. ¿Por qué?

La meta de todo partido político es transformar la sociedad según su ideología y hasta ahora hemos pensado que la única manera posible era gobernando. Pero los sindicatos no gobiernan. Los Colegios Profesionales no gobiernan. Se presentan sólo a las elecciones internas que les afectan a sus círculos de intervención. Pero además existen los grupos de presión económica que siempre están escondidos, mandan mucho y nunca son elegidos democráticamente. Y existen los jueces, los militares, los sacerdotes, los intelectuales, etc.

Lo fácil es pensar que los partidos se presentan a todas las elecciones por ganar dinero, lo cual es falso en muchos casos. Quien no logra representación suele perder dinero. Es muy posible que lo hagan por ese punto de prestigio personal que se gana o se pierde a golpe de caminos abiertos. Pero en realidad no me estoy refiriendo a esos 500 partidos mínimos que nunca sabemos cómo se llaman. Me refiero a esa media docena que si pero no, que son ninguneados por los medios de comunicación, que aspiran a lograr alguna representación pero saben que es muy complicado lograr la mayoría suficiente para gobernar desde arriba. Que solo son sacados en los medios si tienen poder suficiente como para poner anuncios en esos medios, es decir para ser gerentes como clientes.

A veces deben ser las sociedades las que pidan a gritos los cambios, aunque esto parezca una ilusión imposible. Hemos convertido a las sociedades en algo amorfo en sus exigencias, moldeándolas en la comodidad. Es decir manipulándolas para que solo pidan aquello que es cómodo y controlable desde el poder real, de ese que no conocemos bien. ¿Pero sería posible tener poder desde una organización política sin presentarse a las elecciones? Una buena pregunta que se explicaría bien con la teoría de los juegos. A veces el miedo guarda la viña o dicho de otro modo, las perspectivas de algo conocido pero no tocado genera ansiedad por tenerlo.