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8.3.19

Las mejores pastillas para todo tipo de enfermedades sociales

Una gran parte de la defensa de las instituciones se logra sin que nadie se dé cuenta de ello. El poder lleva miles de años sembrando los mismos sistemas de miedo, de control del grupo, de religión culpabilizadora, de temores supremos, de educación modificada para controlar pensamientos críticos, de apaciguamiento social…, pues para qué.

No son sistemas nuevos, aunque ahora los vemos por pantallas planas que en la Edad Media o en época de los romanos nadie pudo nunca si sospechar que existirían, pero el objetivo es el mismo y los resultados finales idénticos.

—¡¡Tranquilos chatos, que no merece la pena estar cabreados!!

Incluso son idénticas las reacciones cuando locos como yo advertimos de que esto sucede con toda la naturalidad posible.  

Lo normal es creer que estos métodos no existen, que nuestra libertad individual es capaz de detectarlos e evitarlos siempre, etc. etc. 

Bien, efectivamente, ya te han dado la pastilla. A mí también. Es más pequeña, eso sí, pero sigue siendo pastilla y logra que me mantenga sentado al teclado en vez de cabrearme mucho más. 

¿Y los que nos tiran las pastillas no se dan cuenta? Pues hay de todo. Los obreros de tirar pastillas a puñados son los que menos se enteran de qué va esto. Pero los que las fabrican sí saben que con sus procedimientos logran controlar el Sistema, curiosamente siempre para su beneficio.

Pero tranquilos, no pasa nada, una vez que nos logran convencer de que hay que tomarse la pastilla, uno sale mas relajado, mas contento, convencido de que el mundo es una maravilla y que no merece ni el cambio ni seguir quejándose. Son pastillas de gran calidad. Invisibles o casi, pero de gran calidad.