15.3.24

Sobre qué escribiría hoy mi maestro Joseph Roth

Creadores de controversia y opinión, de juicios por aproximación, los periodistas están en crisis profesional. Lo denunciaba Trasobares en sus columnas desde los 80, se certificaba en cada ejercicio en el congreso de Periodismo Digital de Walqa que coordinaba. Algo se percibía, o todo, de lo que la libertad de expresión tenía que defenderse…

Como no periodista pero persona que en su juventud, moi, se planteó cursar un master en El País de periodismo para los que no lo somos, y así hacer con un papel las críticas de arte de la iniciativa montisonense de precioso nombre y magacín “El Oriental”, poder suplir los embarazos de mi admirada corresponsal Concha Silván en Binéfar o narrar el robo del bar de San Esteban de Litera de forma precisa y pulcra, lo que es difícilisimo siendo yo y las subordinadas, así como para informar o hacer reportajes, he querido participar de opinar, negar semejante aviso a no navegantes.

Porque siento que soy periodista o simplemente cronista de alma y por eso os doy la brasa, lo que acabado haciendo pese a mis limitaciones. Que fueron que en los 80 no se podía cursar mi carrera vocacional en Aragón y por ideología, quizás erré pero siento que hubiera afectado a mis principios e independencia aun teniendo la posibilidad familiar de molestar e imponerme a mis tíos, me negué a licenciarme en la privada Universidad de Navarra. Si solo fuera privada… perdonad el eufemismo nada republicano…

Cuando me planteo temas para colaborar o entro en barrena de falta de pasión, no de crisis, ante el documento Word en blanco, vuelvo a mis fuentes, que son jurídicas y literarias. A la pulcritud y la excelencia como jurista de Cesare Beccaria, al vuelo poético de Leopardi, a la capacidad narrativa sin tasa de Galdós o de Tolstoi.

Dejándoos a autores más psicológicos o introspectivos como Dostoiewski, Nabokov o Le Clézio, antes metía también a Javier Marías, para vosotros, tiendo a otros que me hablen desde lo autobiográfico.

Como en el caso de la denuncia de los colaboracionistas en cada sociedad existentes de Modiano (cada negociación de convenio o baja médica mal concedida lo hará un autor cada vez más abismal), el dolor por perder la autoridad moral con la repoblación judía de Palestina a cargo de Amos Oz y Grossman, siempre he optado porque me susurren la crisis de los Balcanes como víctimas falsos periodistas o reales como Pamuk, Ivo Andric o Kadaré; o busquen mi lamento en poesía por los paraísos griegos perdidos Kavafis o Séferis.

El aire narrador de huidas y epopeyas individuales de los seguidores de Cervantes en nuestro idioma, renovada su profundidad crítica gracias a las miradas de Delibes, Juan Marsé, Rafael Chirbes y tantos otros, nos han ayudado a completar la percepción de España como lugar en reconstrucción moral permanente.

Esa visión que nos legó por certificarla la siempre y aún molesta “Regenta” del periodista tirití Clarín. Respecto de abordar temas de interés o practicar la sutura o el trasplante en la vida política, social e incluso familiar poco hemos salido de “Vetusta”.

Lo que al exagerado falangista Mishima, enorme escritor, le encantaría; pero le molestaría a su impecable maestro Kawabata. Porque la vida sigue sutil… Kawabata pervive en el cine de Ozu, correa de transmisión hacia Kitano y Kore-Eda, quedándose Kurosawa en la épica imperial de la falta de sentido del humor.

Añadiéndole John Ford capacidad de denuncia irlandesa, profundidad de diálogos, horizontes nunca en medio, caravanas que desgarran la pantalla en diagonal.

En fin, extrañeza artística.

Como me gustaría viajar y degustar como el maestro Josep Pla, salir a cazar y aspirar el páramo como el director de jornal Delibes, traficar y exponer encontrando financiación mis sueños y aberraciones desérticas como Buñuel, o recorrer la noche al modo alcohólico de mi padre espiritual en narración, el enorme Joseph Roth, voy a combatir por la presente a tanto periodismo apesebrado, condicionado por la publicidad institucional en su libertad de expresión.

Para eso nacieron Aragón Digital y el Diario de Huesca, y no somos nunca del todo conscientes.

Para compartiros que el comodín ERTE de Andalucía que desactivó a Susana Díaz servía de coraza sistemática para que olvidáramos el presente de la nunca depuración socialista; para revelar la sospecha que salvo que nos haya salido Felipe VI presidente de la República por Grecia-Hannover, siempre se habla de las infidelidades del último Borbón y nunca del vigente; para exponeros que el profeta Roth estaría, con distanciamiento y precisión en sus momentos de escasa lucidez no alcohólica, lo mismo que el emigrado voluntario James Joyce, hablándoos no desde los felpudos del poder.

Sino haciéndoos comprender escribiendo en la noche de Delicias y como judío errante pero nunca errado, por sensible y poderoso, las vicisitudes de la emigración de un senegalés del pueblo no elegido; haciéndoos reflexionar sobre que no es lo mismo islamista, integrista, musulmán pero que a todos les perseguiremos como no propios, españoles administrativos de paso hacia Francia, porque los consideramos como al pueblo judío sometidos a una falsa epopeya de hombres religión.

Mi querido Joseph hubiera cerrado los prostíbulos, como únicos bares abiertos, en la Zaragoza de la Expo y medido con cinta de sastre a sus hipócritas usuarios –retratándolos con nombre de otro-, narrado irónicamente el hundimiento por proyecto deficiente del puente del Gladiolo, metiéndose en la trastienda de la pescadería para calibrar la influencia de poseídos y dependientes en la motivación de las decisiones de todo un sistema.

Estaría desesperándose de aburrimiento, inútil, desencantado de todas las tierras prometidas y viendo a la fundación Herzl como promotora inmobiliaria expropiante de beduinos sin escrituras, adelantando que el sionismo no dejaba sino de provocar asentamientos de efecto nunca humanista, narrando el abandono de los abuelos vecinos de cada núcleo aragonés y el bienestar animal que se les va a imponer, dedicando su sonrisa irónica a los manifestantes gremiales.

Vivió la noche de los cristales rotos, anticipo de las almas zombies con rayas arregladas por Joseba el de Carglass.

Mi maestro y vuestro maestro liberal e independiente Joseph. Que dejó tan tocado a Berlanga que Azcona le satisfacía en cada guion metiendo una frase de humor del absurdo en que se citaba al imperio austro-húngaro.

Mi húsar judío de cabecera, el más europeo de los europeos con Zweig y así le fue, hoy que Macron vuelve al proteccionismo y Andalucía a educar a los niños en música con saetas.

1924. Joseph Roth. Escribiste “Fuga sin fin”, revelador título que me representa.

2024. Tu siempre humilde y agradecido continuador. Luis Iribarren.

Porque en mi hambre mando yo.