Ayuso ha dicho —pues lo ha descubierto ella—, que hay fábricas de jóvenes de izquierdas en España. Los fabricamos en serie, con la IA, por eso debe ser que la IA nos va a matar a todos. Lo curioso es que no habla Ayudo de las fábricas de jóvenes de derechas.
Igual es que de derechas se nace, y depende del tamaño del campo de golf en donde juega papá, y en cambio a los de izquierdas hay que fabricarlos, pues ser trabajador para dejar las plusvalías de tus horas por cuenta ajena, no es suficiente para darte cuenta de dónde estás.
Es tan torpe la aseveración que nos lanzan desde Madrid, que deja a los jóvenes a los caballos de su incapacidad para pensar por sí mismos, y eso debería ser negativo para su propia ideología inteligente.
Pero lo de tener fábricas de jóvenes de izquierda es mucho más que una ocurrencia, tiene recorrido.
De entrada, ya hay fabricantes de ropa que están facilitando jerséis para este otoño que sean para llevar en los hombros, o en cambio atados a la cintura, como en los años 70. Jersey de derechas y de izquierdas.
Ya el color no importa tanto, pues el verde ya puede ser de izquierdas o de extrema derecha, el naranja no se sabe si existe, el rojo ha quedado muy deslavazado y el azul celeste a veces se convierte en azul marino.
Los torpes de variado signo van creciendo. Por ejemplo, voy encontrando por las tertulias a los antiguos socialistas que se han olvidado de qué es ser de izquierdas. Se puede estar en contra del PSOE y no por ello ser de derechas, conservador o mediopensionista mental. No deben tener biblioteca para seguir leyendo sus libros de juventud.
A esos, la fábrica de izquierdas les funciono poco y mal. Les lavaron el cerebro, pero les duró poco. En cuanto se quedaron sin despacho, se volvieron conservadores y críticos con todo lo que se menea.
Pero insisto, lo de la fábrica de jóvenes de izquierdas me ha gustado incluso como metáfora. ¿En dónde está? ¿Hay mini bar? ¿Se cobra o se paga por entrar en esas fábricas?
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