No hace muchos días un teniente coronel alentaba y animaba a un Golpe de Estado desde un espacio público de Madrid, desde el Casino Militar ubicado en la Gran Vía. Insultaba a todos, incluida a la oposición conservadora, esos mismos que se sienten a salvo de estas barbaridades españolas y africanas, pensando que como son de derechas están vacunados.
Hoy mismo un trabajador del PP ha admitido que manipuló un bote de gas pimienta que una diputada del PP exhibió en el Congreso y que hizo una tontería española en los pasillos de las Cortes españolas. La Policía ha tenido que acordonar varias zonas de la Cámara Baja, donde 12 personas han sido atendidas por los servicios sanitarios. Ana Vázquez, la diputada, había asegurado que el espray estaba vacío.
Podemos seguir jugando a jodernos entre nosotros, convencidos de que esto, todo esto, no va con nosotros. Y cuando veamos que ya es tarde, efectivamente, será muy tarde y nos tendremos que tragar otra vez la sangre. Las imágenes de hoy con la actuación de la policía en el desalojo de una mujer de 87 años, han dado la vuelta por Europa.
¿Cuántos poderes del Estado han intervenido con su ejemplo de actuación, incluida la sanidad pública? ¿Nadie ha pensado que eso no era de recibo en la Europa del siglo XXI?
Seguimos sin saber resolver Ceuta, Melilla y las joyas que los reyes regalan a nuestros Presidentes del Gobierno, todo aderezado por notables mentiras para preescolares que las soltamos pensando que nos las tenemos que creer como mal menor. Estamos jugando con fuego. Se avisa.

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