No quiero entrar en los muchos asuntos magros en los que nos hemos ido equivocando un día tras otro, desde el Gobierno, desde la oposición y desde los habitantes de Ceuta. Suman tantos, que me asombro. El único que acierta, desgraciadamente, es VOX con sus silencios programados. Van de listos. O de listillos.
El caso es que lo grave no son los errores, sino los tempos, los tiempos, aunque todos admitamos que el gran error es creer que no hacer nada de nada servía para que se cansaran los que habían entrado. No tienen, los que gestionan, ni puta idea de sociología. ¿Irse es de verdad una opción esperada?
Viene el invierno, otro tipo de gestión será necesario. O no. Pero cuidado, pues el precio de tantos despropósitos todavía no lo sabemos, pues nadie ha presentado factura. Ojo con que alguien o algo presente una querella contra la incapacidad. Por mucho menos hay juicios abiertos.
Y por otra parte, admitiendo el gran drama social que supone para los habitantes habituales de Ceuta la actual situación, sus comportamientos no están a la altura de lo necesario. Para ellos, dentro de su tremendo dolor de ver una ciudad casi sitiada y abandonada, primero cometen la tontería de expulsar con miedos a los periodistas, algo que es un gran error, aunque no se lo parezca a los ceutíes.
Y segundo acudir a la violencia contra todos, sean comerciantes, ONG o policías, vecinos buenistas…, como otro error de bulto que les saldrá muy caro. Entre ellos mismos van a empezar a tomar medidas lógicas de miedo, de abandono, de rendición, por culpa de las incapacidades de casi todos. Y Marruecos, atento a todo, toma nota.
Admitimos (admitamos) que no se les puede devolver si ellos no quieren. O nos arriesgamos a querellas complejas de poderlas defender.
Así que mantenerlos en Ceuta sin estructuras es tanto como pensar que se van a rendir los menores por agotamiento. ¿Y si se rinden antes los ceutíes… que tienen opciones de cambiar y de irse a la península?
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