Incluso los más apegados a la Polis, dudan ya de su utilidad. Voy a simplificar esto. La polis griega era la comunidad de ciudadanos que vivían, se gobernaban y se identificaban juntos en un mismo territorio. De aquello, de hace miles de años, surge lo que hoy llamamos política.
Creer que la política es aberrante, es tanto como pensar que no nos debemos gobernar, ni identificar como sociedad excepto si llevas bandericas en la muñeca, o que ya no es necesario gestionar nuestro alrededor, pues eso es caer en la trampa.
Curiosamente eso podría parece anarquismo, pero es todo lo contrario, aunque sonando o pareciendo lo mismo.
El anarquismo no predica el caos, la anarquía sí. El anarquismo es una forma de entender la política. El anarquismo quiere que desaparezca la política. Esto dicho así, como simplificandolo mucho.
Ahora está de moda darle leña a la política. Ya llevamos muchos años con esto, y efectivamente, va dejando sus frutos. Ahora en cuando un tonto manipular dice que en el coche hay etarras aunque sea 2026, jodemos al coche y a los que hay dentro.
Sin pensar, solo ante un grito del torpe imbécil, todos admiten que hay que quemar aquello. Llevamos unos años escuchando que la Cruz Roja es una mierda, algo similar se escucha de Cáritas. Los mediadores sociales somos buenistas que es tanto como decir cómplices de lo malo.
O estás conmigo para quemar coches, o estás contra mí, por decirnos que no es eso. Tener sentido común no solo ya no se lleva, sino que es un peligro para los que quieren dominar la Polis.
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