31.3.26

Viajar como obligación impuesta. De viajados a viajeros


Hay un sector que representa el diez por ciento o más de la economía española y en ciertas áreas es un monocultivo: en vez de inventar, recibir.

Los bares y restaurantes como punta de lanza se quejan estos días de que los efectos en precios y psicológicos de la guerra de Irán se están notando, entre eso y la bajada de temperatura están vacíos. Y la primera opción de escapada de Semana Santa en Zaragoza es ir a los pueblos como en los años ochenta, porque la mayor parte de nuestros padres no tenían la necesidad de viajar sino de cargarse de más obligaciones manteniendo el patrimonio de los abuelos que cobraban la perra gorda, muchos ni cotizaron. Cuando la vida les tocó, por trabajo o por su destino, por el contrario fueron personas viajadas.

Qué lejos nos quedan los viajes iniciáticos de los románticos, como el deliciosamente escrito de Goethe por Italia y el de los románticos franceses a España y la actual Marruecos. Cuando cruzaban los Pirineos, como los germanos y anglos los Alpes, pasaban al mundo de opereta de Carmen, a las tartanas por caminos de baches y las fondas o posadas de limpieza cuestionable. A los caprichos de Goya como poco, si no lo de más allá. Hoy al contrario, el norte de África y Península Ibérica dan lecciones de gastronomía popular y estado suficiente por el precio de los alojamientos, ser hospitalario es “su primera industria limpia” (a costa de su territorio).

Nuestros padres y abuelos vivieron en la hermosísima Calabuch de Berlanga y viajaron a la guerra como a un marine le encargan estos días no coger vacaciones y controlar, sin mirar una sola mezquita selyúcida, el Estrecho de Ormuz. Con que no les caigan drones ya cumplen como galeotes.

Mi abuelo materno vivió un tiempo en Tetuán y nunca me transmitió ni que hubiese un zoco especial y perfumado, una comunidad sefardí como nuestro origen descollante ni mezquitas o monumentos, ni siquiera artesanía, relevantes. Fue a lo que fue y yo fui a visitarla, no llevaba una guía de trenes ni de hoteles para atravesar la Península hasta Algeciras, comió y durmió lo que pudo y donde fuese, y me transmitió descripciones de cuarteles, barranqueras y rifeños. Y poco más haría Franco aparte de alguna recepción con vino fino con las autoridades locales que lo dirigió en su destacamento, como tampoco nos imaginamos al asesino serbio Gabrilo Princip dando una vuelta por Sarajevo antes de disparar contra Francisco Fernando.

La sensibilidad artística de Franco la entiendo limitada a salvar el Pazo de Meirás y ordenar la reconstrucción racionalista mudéjar de Toledo, el arco del Deán y la calle San Vicente de Paúl de Zaragoza llevándose por delante veinte palacios, que era lo que se llevaba entonces aunque Dominguín y Ava Gardner vivieran en su paraíso libertario.

Así nuestros antepasados fueron al frente y antes y después se turnaron los pastos sin fronteras de los puertos del Pirineo, bajaban a Pamplona a pasar un día y ver el ambiente para que Hemingway les robara el alma en una novela o se embarcaron a California y Argentina para no volver. Y un vez establecidos no les preguntes por si han ido a Yosemite ni el Perito Moreno, sino que sus pocas vacaciones las pasaban viendo Hollywood o chapoteando, no sabía nadar ninguno, en Mar del Plata con miedo montañés. O sea, yendo a Salou o Peñíscola al 90%.

Los viajes culturales iniciáticos, para recorrer catedrales o parques nacionales, los hacían Byron y cuatro más porque en España los de la Generación del 27 solo subieron a Guadarrama. Los anglos en su año sabático a la salida de Eton y antes de Oxford, muchos con lacayos y preceptores que pasaban los Pirineos y Alpes por sendas de pastor en macho y con las calesas desmontadas. Una vez en Bielsa o Aosta las recomponían para visitar.

Otros no viajeros, militares aparte, se desplazaron porque tenían un concepto del viaje como rogativa, como peregrinos poseídos por una fe o promesa dada. Vestían capas con el emblema del destino (la concha jacobea no se pesca en Jacetania) o, si iban de Aragón a Roma y Jerusalén –del mismo modo que hasta en Bosnia se pone el apellido Hadji, el que ha ido y vuelto a La Meca- recibieron el apelativo de romeros. Entonces el que doblaba a Eastwood, el gran Constantino Romero, es que descendía de uno de su pueblo especialmente inquieto.

En Japón sucedía lo mismo: alcanzar el santuario de Ise desde Nara entre cerezos en flor y cataratas o hacer la ruta de los templos de Shikoku implicaba tomar hábitos blancos. Era para iluminati, no necesariamente para “pijos” de la aristocracia y alta burguesía.

Quien más quien menos de la tribu que fuera conocía los relatos orales pasados de generación en generación de sus respectivos Odiseo, se les transmitía la obligación de la hospitalidad ante el extraño “de buena voluntad”. Tantos noviazgos y relaciones interrumpidos por el golpe de timón de la inconformidad hubo que se hacían rogativas y encargaban misas antes de empezar los viajes para preservar a los aventureros, se ponían efigies pequeñas a San Cristóbal en cada curva.

Hoy los accidentes son especial caldo de cultivo para conocimientos accidentales que dan lugar a relaciones cruzadas como en los viajes se conoce a almas gemelas y se discute con el amigo con quien compartes habitación, que pasa a presunto.

Ni Napoleón cruzo y conquistó el mediterráneo gracias a compañías de cruceros, ni según la mentalidad de Pizarro éste visitó Cuzco como Cortés no lo hizo con Tenochtitlán, y solo inquietos gourmands como Erasmo de Rotterdam al que le iba el buen morapio, dicen, fueron precursores de la actual sociedad de culos de mal asiento por querer recorrer Europa de universidad en universidad como catedrático. Precursor de Montaigne, los pintores y literatos del Barroco aragonés y español no tuvieron esa mentalidad cuando daban el salto de Nápoles a Roma para educarse artísticamente, sino que residían en colegios para estudiar los restos romanos sin pasar por los filtros de Mantegna o se tiraban como Cervantes, varios años de imaginarias.

Hoy cada crío de familia no hace falta que de clase alta es Erasmo haciendo ídem, es difícil distinguir a los romeros y resto de visitantes de Jerusalén, todos haciendo idéntico ruido pero con tres misas diferenciales, y se cuentan por millones los conquistadores anuales de Cuzco.

Pionero en los viajes introspectivos desde Humboldt, el turismo alemán nos redescubre permanentemente Aragón: en los 90 fue el Matarraña, hoy como destino de floración único en Europa.

El resto, viajamos como los antiguos comerciales, sin guías y con el libro de contabilidad de pérdidas y ganancias, vendiendo nuestra mercancía: contarlo luego. Ni peregrinos ni gentleman travellers, con la vista en el libro de cuentas y no en el de oraciones y paradas obligatorias, estaciones, de cada Rocío.

Midiendo el tiempo, con el guía pautando, bajo el cálculo porque todos somos del signo de Mercurio, hemos perdido la relación no productiva con el tiempo, la que trajo el románico lombardo, que tuvieron los romeros. En eso nos hemos convertido, en aprovechateguis del tiempo de ocio.

Todo este texto lo resumió mucho mejor un aragonés, el siciliano Battiato. Por no salir de Franco.

Nomadi che cercano gli angoli della tranquillità
nelle nebbie del nord e nei tumulti delle civiltà. 
La troverai, fuori città alla fine della strada.

31.03 Luis Iribarren

30.3.26

Tras el Primer Mes de Guerra ¿qué sucederá en Irán?


Transcurrido un mes del inicio del ataque de Israel y los EEUU contra Irán, ya podemos decir sin equivocarnos, que además de ilegal es un gran error sin consecuencias positivas para nadie, y que no será sencillo salir de esta debacle, de esta torpeza, ni sencillo ni rápido, aunque en algún momento de esta primavera de 2026 se logran una paz teórica. 

Nunca desde 1945 hemos estado tan cerca de la III Guerra Mundial o de algo similar que puede suponer un cambio de civilización en todo el mundo, o al menos de reparto de los papeles de todas las zonas de influencia en este siglo XXI.

Y aunque indirectamente todo el mundo está ya involucrado por una crisis energética y de precios de incierto futuro, los países ya directamente involucrados y afectados por bombardeos, misiles o drones son: Irán, Israel, Irak, Jordania, Líbano, Siria, Kuwait, Qatar, Bahréin, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Omán, Azerbaiyán y Chipre. Más los EEUU que han visto algunos buques bombardeados.

A partir de estos datos del primer mes, y admitiendo que ya Yemen ha decidido en la última semana entrar directamente en la guerra, y se lo están pensando en estos días, tanto tanto Arabia Saudí como otros países menores de la zona, solo cabe pensar que las incipientes conversaciones entre Irán y los EEUU sirvan para algo, complejo de comprender ahora. O que la guerra se extienda a otros países cercanos o lejanos, complicando su final rápido. 

El contagio puede ser peligroso por lo incontrolable, al empezar a utilizar ejércitos de tierra o armas de destrucción diferente.

Todo alimentado además por el ya doloroso cierre del Estrecho de Ormuz que se puede contagiar al Estrecho del Mar Rojo. Hoy el presidente de EE UU, Donald Trump, ha declarado que EE UU podría “coger el petróleo de Irán” y, mediante una operación militar, tomar la isla de Jarg, la mayor terminal petrolera iraní, vital para sus exportaciones. 

Es decir, en realidad, esta guerra es una pelea entre “Grandes” por la energía, el petróleo y el gas, por frenar el crecimiento de China, por posicionar a Israel como país “Líder” en la zona, y por acabar con el chiísmo (son entre el 10 y el 15% de los musulmanes). Y a partir de asumirlo, entenderemos de otra manera esos silencios curiosos pero peligrosos, tanto de China como Rusia, de Europa o de Turquía. Son silencios estratégicos, en algunos casos desde la incapacidad como en Europa, y en otros como en China, esperando que sus enemigos se desgasten.

Podrían algunos de estos silencios, obligar a los EEUU a una provocación mayor, pues hay zonas del planeta a los que les interesa que esto puede explotar para mejorar sus posiciones. Recuerdo que en este silencio están también Corea del Norte o India. Y a su vez ya entramos en una crisis económica que está afectando primero a los países más pobres, para irse contagiando gravemente a todo el mundo en cuanto superemos el segundo mes de guerra. ¿Y si no existieran soluciones fáciles?

Debemos entender que todos los organismos internacionales que teníamos hace un año han saltado por los aires. Ni tiene la misma validad la OTAN o la ONU, no tienen sentido los Organismos Internacionales de Tribunales que hagan cumplir acuerdos, y la Unión Europea está tambaleada y muy dividida. 

Por otro lado es muy complejo negociar con Irán al estar asesinados todos sus líderes respetados, lo que en el caso de una victoria militar de los EEUU o Israel, llevaría al país a una posible guerra civil si se enfrentan religiosos chiitas y sus poderes civiles, con los militares de la Guardia Revolucionaria ante la falta de poder claro.

Las posibilidades de que la guerra se complique en las próximas semanas son altas (entre un 70 a -80% según analistas), con un riesgo creciente de escalada regional y multifrentista entre países vecinos. 

No hay indicios claros de desescalada aunque se habla de negociaciones no reconocidas promovidas por Pakistán, y tanto Irán como sus aliados están dando muestras de ir racionando misiles para una guerra prolongada. No se observa un uso discriminado de armas de alta potencia.

Irán ya ha disparado cientos de misiles y drones; si no puede sostener el ritmo, podría recurrir a ejércitos proxies (Hezbolá, hutíes, kurdos, etc.) o a ciberataques más intensos, prolongando el conflicto. 

Tras la muerte de Jamenei y los bombardeos masivos sobre Irán, hay riesgo de fractura interna o cambio de régimen, lo que podría alargar la inestabilidad en toda la zona. EE. UU. y aliados europeos están desplegando más tropas terrestres y nuevos sistemas antimisiles; y Turquía y la OTAN están en alerta por si el conflicto se extendiera. 

Hay que tener en cuenta que el futuro de Iran como país o incluso como civilización y religión chiíta, está en juego en estos momentos. cuando alguien no tiene nada más que perder, su resistencia es muy dura.

Como han dejado notar claramente tanto China como Rusia mantienen posiciones de apoyo diplomático y tecnológico selectivo a Irán, pero evitan intervención militar directa. 

 ¿Qué es intervención directa? 

Ambas condenan los ataques de EE.UU. e Israel como "agresión", piden negociaciones y refuerzan la cooperación previa (satélites, drones, inteligencia militar), sin cruzar la línea roja de un compromiso bélico abierto.

Posición de Rusia. Apoyo táctico: Proporciona inteligencia satelital, guerra electrónica y tecnología defensiva, pero no sistemas avanzados como S-400 por temor a escalada con Israel/Golfo. Usa una retórica fuerte, acción limitada y expresa su "profunda decepción" y solidaridad, pero está limitada por la actual Guerra de Ucrania. Ve el conflicto como una oportunidad estratégica por el desvío de recursos occidentales hacia la zona y no hacia Ucrania. Tiene un beneficio indirecto pues Irán le suministró drones Shahed para Ucrania; y ahora Rusia no puede respaldarlo plenamente, lo que le podría llevar a una implicación mayor en el conflicto.

Posición de China. Tiene este gran país un pragmatismo económico muy claro. Condena los ataques pero prioriza la estabilidad en Ormuz (45% de su petróleo pasa ahí) mientras negocia con Irán el paso seguro de sus propios petroleros. Comparte con Irán el BeiDou (GPS rival), materiales para misiles y datos satelitales. Se presenta como mediador diplomático a través de terceros países, hoy liderado por Pakistán. 

Y sobre China todo observa la forma de resolver los problemas militares de una guerra de sus posibles futuros enemigos, para aprender las capacidades de EE.UU. Y se beneficia de los precios altos de la energía global sin comprometer el comercio con los países del Golfo. Su posición ambigua está perfectamente calculada, incuso en las declaraciones públicas, lo que supone que las puede ejercer en cualquier momento, para asustar o para cambiar el tercio de la guerra.

Julio Puente

27.3.26

Escribir diarios es una medicación sin efectos secundarios


Leo que cada vez somos más los que intentamos escribir diarios personales, desde diferentes modelos. También los hay artísticos, como esos Libros de Artista que son expresiones en grafismo personal.

Pero algo me martillea los sesos. No tengo claro si el final de un diario es que no se lea nunca o al contrario hay que escribirlo pulido y abrillantado por si alguien te lo lee.

En este segundo caso la censura personal se impone y eso jode. Pero el final de todo escrito es ser leído, al menos por el escritor. Y a la vez, un Diario del tipo que sea, no soporta nada bien la auto censura.

Esta ventana la leéis pocas personas, incluso dudo que todos los que lo leen sean personas de verdad, pero tal vez lo correcto sería seguir escribiendo sin publicitarlo en las redes para que se lea poco.

Yo ganaría en libertad y perdería en lecturas. Que la verdad, creo que es igual tener diez que una. Con perdón si tú eres de los diez. O lo que parece lo mismo. Es mejor una visita de verdad que 1.000 de mentira.

Así también quien caiga de la locura y se ponga a leerme tendrá la garantía de que su lujo enfermo es mayor, pues es menos consumido.

Los diarios en realidad no siempre son diarios, muchas veces son semanales o ratos de ausencia mental que empleamos en interiorizarnos en busca de nuestra basura para limpiarla hacia fuera.

Publicarlo es como la acción de vaciar la papelera del ordenador. Te quedas como muy a gusto. Aunque a veces los Diarios sean bellos.

La pobreza social de calle nos afecta y mucho


Se calcula que unas 40.000 personas viven en España sin techo, en la calle, sin vivienda. Y casi todos en las grandes ciudades. Según Cáritas que trabaja bien los datos de calle, son entre 37.000 - 42.000 personas en España en 2025.

El 25% de las personas sin hogar tiene ahora entre 18 y 29 años. En la última década se ha rejuvenecido este perfil de la sociedad.

Se calcula que algo más de 1.000.000 de personas malviven en infraviviendas estrictas (chabolas, cuevas, edificios en ruina o locales comerciales sin cédula). Y cerca de 3,5 millones de personas viven en condiciones de hacinamiento moderado o severo (varias familias en un solo piso o habitaciones alquiladas con derecho a cocina).

Aunque la cifra de gente durmiendo literalmente en la calle se ha mantenido en rangos similares en la última década, el problema de la vivienda inadecuada o insegura ha crecido exponencialmente.

Hoy el "sinhogarismo" es más invisible. Hoy son familias que viven en habitaciones o personas con trabajo que no pueden pagar un techo digno.

Son invisibles, no los queremos ver, ellos no quieren tampoco que se les vea mucho, una parte de ellos llevan años en su misma situación, moviéndose entre comedores sociales, cartones y mantas que les otorgan asociaciones de ayuda.

Estos sin techo son de variada procedencia. Casi todos europeos, muy pocos son alcohólicos o drogadictos al contrario de lo que se piensa la sociedad, pues no llegan al 10%. Muchas veces con problemas de familia pero otros casos rodeados de sus parejas o incluso de sus hijos.

Este submundo es brutal, vergonzoso, violento, sin sentido social y humano. Lleno de personas que han huido o que se han quedado sin presente.

Personas que con edades entre los 30 y los 50 años ya no saben qué hacer con sus cuerpos, con sus posibilidades vitales actuales, y que cualquier otra posibilidad es todavía peor.

Muchos de ellos se dedican a la chatarra, a lograr algo de dinero en la calle, a recoger comida o tabaco de las aceras, a vivir de las ayudas sociales, pero sin que puedan ver otro futuro que so sea el mañana y a veces ni eso.

¿Se nos ha olvidado lo que es el humanismo, sea cristiano o secular?

24.3.26

Economías entre Corea del Norte y Corea del Sur


En esa economía social o sociología histórica que podemos analizar sin profundizar mucho, para intentar respondernos sobre los motivos por los que unas sociedades triunfan y otras se empobrecen, una de las primeras dudas que nos surgen es adivinar por qué algunos países fracasan a lo largo de la historia, otros se hacen con un nivel de vida aceptable, o incluso otros alcanzan el poder más elevado y luego lo pierden, por lo que debemos admitir ya de entrada, que ser una gran potencia es temporal, o que no se sabe bien todos los motivos que nos llevan a ver, ante la historia, porqué unas sociedades fracasan y otras triunfan.

Esto sirve para países, sociedades o empresas. Equipos deportivos, familias o grupos, salvando las enormes distancias que hacen funcionar los diferentes tipos de grupos de personas.

Es verdad que habitualmente nos respondemos con lo que nos parece más obvio visto de forma simple, pero no es sencilla la respuesta, pues siempre la sucesión de errores es más importante que cualquier otro concepto que nos pueda parecer real. Y aquí es donde entran las instituciones, las formas de gobernar, de gestionar o de entrenar.

Si suprimimos las condiciones extremas de habitabilidad en algunos territorios, todo lo demás son consecuencias humanas, decisiones humanas. 

Hoy, por poner un ejemplo, vemos a un Irán empobrecido en su PIB por habitantes, pero fue en esa misma zona la inmensamente importante ante la historia de la humanidad civilización persa, fue Persia. Fue líder mundial y hoy es pobre, aunque posea mucha energía del petróleo y gas para vender.

España o Reino Unido dominaron el mundo. Italia creó el Imperio Romano. Ni sus ascensos tuvieron nada que ver con sus condiciones como territorio, ni tampoco la tuvieron para su fracaso como líderes mundiales.

Son las instituciones de cada momento de la historia, —es decir, lo que nos damos como sociedad para estar funcionando—, los que logran los éxitos o fracasos. Mucho más incluso, que los sistemas políticos o económicos que nos damos para funcionar. China sin dejar de ser comunista y una dictadura, pasó en pocos años de ser un país tremendamente pobre en el siglo XX a un país pionero en tecnología y cabeza de una economía y un crecimiento casi brutal. Hay varios ejemplos más.

¿Cuál es el motivo real de que Norteamérica sea muy rica y potente, y en cambio no lo sea Argentina, Chile o México? Incluso hay ciudades entre los EEUU y México, que están divididas por una frontera, y son totalmente distintas en su grado de confort, de economía, de sociedad. Por ejemplo, Nogales Norte (Arizona) y Nogales Sur (Sonora).

Dos ciudades con diferentes instituciones y con resultados muy diferentes, aunque hayan partido del mismo origen y sus condiciones geográficas, estratégicas, sean iguales.

Otro ejemplo muy sencillo de explicar es Corea. En él, vemos lo que puede suceder por no tener unas instituciones capaces, actualizadas, y cerrarse internamente a base de ir sumando errores de planificación social. 

Si analizamos la situación inicial de Corea, en los años 50 del siglo XX, vemos que el PIB per cápita era muy similar entre las zonas del Note y del Sur o incluso algo mayor en el Norte. En aquellos años Corea del Norteestaba más industrializada (herencia japonesa) y tenía más recursos minerales En cambio Corea del Sur era un territorio más agrario, con más dependiente de ayuda exterior y hasta finales de los años 60, Corea del Norte iba por delante en las cifras económicas.

Tras la división en dos países al finalizar la II Guerra Mundial empezaron las divisiones de las instituciones coreanas. Una mitad, la norte, dependía de la URSS y China. Y la otra mitad, la del Sur dependía de los EEUU. Antes todo el territorio era una colonia de Japón. Por eso se dividió, como sucedió en Alemania.

Tras la finalización de la Guerra entre las dos Coreas con diversos apoyos de otros países, Corea continuo desde 1953, dividida. Hasta la fecha de hoy. Son ya claramente dos países diferente que tras 70 años divididos, han evolucionado de muy diferente manera. Pero parten de la misma civilización, cultura, historia y territorio o condiciones naturales de vida para poder crecer o no. Solo las diferencia las instituciones creadas en estas décadas. 

Y esto lo señalo sobre todo para esos miles y miles de ciudadanos de todo el mundo, que dicen y repiten que la política es una mierda, que sobran los políticos, que estaríamos mejor funcionando sin una clase política. 

Corea del Norte se encerró, se aisló del mundo. Y Corea del Sur se abrió con sistemas educativos abiertos y plurales hacia un capitalismo dirigido a la exportación. Corea del Sur empezó a recibir ayudas masivas desde los EEUU, mientras que Corea del Norte con ayudas puntuales de la URSS o China creyó que era capaz ella sola de asentarse en su libertad. La diferencia no era solo de modelo entre comunismo y capitalismo, sino de decisiones sociales como la educación, la industria, las relaciones con otros países.

La productividad era tremendamente distinta entre modelos industriales motivadores o rígidos, tanto en cantidad como sobre todo en calidad e innovación tecnológica según las décadas. Corea del Norte siguió intentando dominar mercados de industria pesada, armamento o maquinaria, una agricultura colectiva y utilizando el carbón como energía basa. En cambio, Corea del sur sin dejar la agricultura abierta como elemento importante en las primeras décadas, se inició en unas industrias textiles que exportaba. Eran los años 60 y 70. Todavía no había explotado las diferencias.

Ya entrando en los años 80 a 90, Corea del Norte siguió mejorando su industria, pero con un ritmo modernizador lento y una clara dependencia ya, de una URSS todavía más lenta. Empiezan a diferenciarse los datos económicos, con una Corea del Sur que da cambios hacia industrias químicas, astilleros, electrónica y servicios. 

En los años 90 vino una crisis de sequías, el colapso de la URSS, la agricultura planificada en Corea del Norte no supo dar respuesta a los nuevos retos, y la economía se convierte casi en una locura sin reglas. Su industria se volvió obsoleta mientras que Corea del Sur abrazó la tecnología de los semicondutores, la electrónica de consumo para la exportación, la industria naval y una clara apuesta por la I+D.

Hoy Corea del Norte se basa en sistemas industriales militares, la minería y una agricultura muy planificada para su propio consumo. Y a su vez Corea del Sur ha girado hacia una industria de exportación con un alto valor añadido. Entre exportar coches o software y exportar misiles o carbón, los valores añadidos son tremendamente distintos. Las diferencias de PIB entre ciudadanos son brutales. Podríamos hablar de un PIB por habitante en Corea del Norte de unos 1.500 dólares año, mientras que en el caso de Corea del Sur hablamos de unos 45.000 dólares año. 

Julio Puente

23.3.26

Reconfiguración del Poder Global en 20250


Nos lo imaginábamos desde la última década con los cambios ideológicos del mundo actual de este siglo XXI, es decir, lo veíamos venir. Pero tras el estallido de la guerra en Irán, antes en Ucrania y luego en Gaza, sabemos ya sin duda que existe en este siglo XXI una clara reconfiguración del Poder Global.

Han saltado por los aires todos los organismos internacionales que nos habíamos dado a partir de 1945 en el mundo, para intentar evitar una nueva Guerra Mundial. En estos momentos de principios de 2026, ya sabemos que nada está funcionando, que las normas internacionales, las Leyes de Guerra internacional, no sirven de nada pues no se cumplen por parte de ninguno de los que incitan los conflictos y los que lo sufren se ven obligados a utilizar el “Ojo por ojo, diente por diente”.

Sin organizaciones mundiales capaces de hacer cumplir las Leyes, todo es un mundo selvático, en donde el más fuerte militarmente o por sus condiciones estratégicas, es el que impone sus condiciones aunque sean inhumanas, fuera de todo tipo de control humano, aunque sean humanos los que deciden utilizar las máquinas de guerra.

En estas tres semanas de guerra en Irán han sucedido tantos conflictos gravísimos por su importancia y por la zona en donde se producen, que resulta complejo imaginar meses de guerra y las formas en que esto afectará a todo el mundo durante meses y años. Hablamos de energía, de infraestructuras, de invasión de Líbano, destrucción de Gaza, de Irán o de cambio de paradigma de todos los países del Golfo Pérsico o de Oriente Medio.

No es una guerra de religiones, tampoco es solo una guerra energética, ni tan siquiera una guerra de autodefensa o de genocidio para lograr más territorio. Es todo eso, más una clara reordenación del poder mundial, de que de esta guerra salgan grandes países ganadores y grandes países perdedores.

Hay un solo gran país involucrado directamente. Los EEUU, impulsados por un Israel que juega por otros motivos. Y aunque los EEUU están desde el principio intentando que entran tanto Europa como China, Arabia Saudí o Turquía en el conflicto, saben ya todos estos actores, que de momento lo más lógico para ellos y para el mundo, es mantenerse al margen.

Y llegando a este punto tan conflictivo por lo que ya afecta y afectará a todo el mundo la guerra en Irán y Líbano de momento, y ante la imposibilidad real de poder negociar con nadie tras matar a todos los líderes de Irán, solo cabe preguntarse quien podría ganar esta guerra. Y el único que aparece es EEUU como ganador o como perdedor. O lo que puede parecer un contrasentido, ganar esta guerra puede ser perderla.

Ganar y que esa victoria tenga sentido positivo en el medio plazo supone derrocar todo el sistema de gobierno de Irán, entrar en una democracia tipo occidental pero a su vez reconstruir el país para que no caiga esa democracia en pocos meses al tener que vivir sobre las miserias, y eso supone un tremendo esfuerzo económico que si lo soporta solo los EEUU les afectará muy negativamente, mientras otros actores mundiales observan desde la ventanilla y se frotan las manos.

En el caso de una rendición de Irán, de su sistema político, el trabajo de los EEUU y de sus vecinos tendría que ser tremendo, aunque no tuvieran que pagar con la ayuda de Europa y ciertos países de la zona. Volveríamos a asistir a un crecimiento lógico de China que simplemente observaría como invitado estratégico.

Hoy los conflictos bélicos no son solo militares. Son sobre todo económicos y tecnológicos, y es aquí en donde los posicionamientos y los silencios logran hacer ganar a quien simplemente no interviene. Y en este siglo XXI es posible que vayamos a un escenario de posicionamientos con una inestabilidad casi crónica de grandes grupos, pero con un cambio claro de los liderazgos económicos, estratégicos y tecnológicos.

Asia saldrá reforzada, no solo China sino también India e incluso Turquía y algunos países menores de la zona del sur. Los EEUU pagarán muy caro el declive reforzado por un Donald Trump rodeado de incapaces de entender la historia, y que puede ver peligrar el valor del Dólar como moneda de referencia. Y Europa está en esa incertidumbre ya acostumbrada, sin definir si quiere estar o simplemente prefiera no estar, con todas las consecuencias que tienen cualquiera de las dos posturas.

Nos queda Rusia, y sus decisiones hoy estancadas en el frente de Ucrania, otro gran error de este inicio del siglo XXI, del que son responsables Europa y Rusia. Nunca debería haber estallado esta guerra que no es regional, aunque lo parezca.

Todos estos hechos ya reales nos llevan inevitablemente a pensar que en la mitad del siglo XXI el llamado Poder Global será muy diferente al del inicio de este mismo siglo. Y a la vez podemos afirmar que en la mitad de este periodo de 50 años, ahora mismo, no estamos en condiciones de poder adivinar quien saldrá ganando de estos conflictos bélicos y de reconfiguración mundial.

Podemos intuir un sistema global de poder más fragmentado, más regionalizado y más policéntrico, con varios centros de poder que competirán y cooperarán a la vez. Y se temerán entre ellos. Los conflictos bélicos actuales no están creando un solo frente global, sino varios teatros simultáneos. Ucrania y la seguridad europea; Oriente Medio y la guerra regional ampliada en torno a Israel, Palestina, Líbano, Irán y países del Golfo aliados o no; además de guerras persistentes en Sudán, Myanmar, el Sahel o Haití.

Los conflictos de 2026 están acelerando los movimientos estratégicos y económicos sobre los ejes tecnológicos, de materias primas, de cambio energético. Las guerras actuales no solo destruyen; también están redistribuyendo inversión, alianzas, industria militar y cadenas de suministro. Los actores serán los EEUU, China, India, Rusia, Oriente Medio, Europa y “los Sur” de América, África y Asia. No he nombrado a Turquía no por no ser importante sino por no sabe a fecha de hoy si colocarla hacia Europa o hacia Oriente.

Ese Nuevo Mundo de mitad del siglo XXI será más duro y complejo, porque la competencia incluirá menos universalismo y globalización y más coerción entre los diversos bloques. Más sanciones, tecnología, chips, energía, rutas marítimas, minerales, ciberataques, inteligencia artificial y nuevo armamento de precisión. No veo un “Gobierno del Mundo”, sino una mezcla de bloques flexibles, rivalidades persistentes y pactos tácticos. Y una reconfiguración de los modelos de Control Mundial, tipo ONU, Tribunales, OTAN, Comercios internacionales, etc.

Países como India, Turquía, Brasil o Sudáfrica y sus posicionamientos en uno u otro Grupo de Poder, pueden inclinar la balanza de quien gobernará el mundo con más capacidad, a partir del año 2050.


Julio Puente

22.3.26

Irán y su guerra de desgaste


Las claves de la guerra en Irán son las torpezas de un dirigente infantil y un violento de libro. Dos personas que pueden convertir al mundo en un polvorín con múltiples frentes. Ya sabemos que Oriente incluso tardará años en recuperarse si la guerra se acabara hoy mismo, sin llegar al mes de conflicto.

Pero a su vez sabemos que es muy posible que este problema en el que hoy están involucrados directamente una decena de países se contagie a más zona, o incluso que salga de su zona directa de influencia, por la suma de errores de unos torpes históricos.

Irán ya no tiene nada que perder. Y eso la convierte en más peligrosa que hace tres semanas. Nunca se percataron los torpes occidentales que descabeza un régimen dictatorial no supone acabar con la dictadura ni destrozar un régimen como el de Irán. 

La crisis económica en el mundo nos afecta a todos, pagar la guerra tecnológica es sumamente caro, sobre todo si se produce en un punto crítico del funcionamiento económico del mundo. Pero amenazar con destruir complejos eléctricos, energéticos o de supervivencia para que se abra el estrecho de Ormuz puede provocar la entrada de nuevos países en el conflicto.

De momento hay varios países atacados que no han querido declarar la guerra a Irán. Por ejemplo, Arabia Saudí. Su tratado de Defesa Mutua con Pakistán podría convertir en un polvorón toda esta zona pues en ese caso podría entrar en escena Afganistán. No de forma directa pero sí con peleas en sus fronteras.

Pero el problema más sencillo de entender es que si el conflicto se alarga es inevitable una guerra económica dura, y sobre todo un cambio de marco de todos estos países pequeños del Golfo que de forma casi artificial han visto aumentar brutalmente su nivel de vida por el petróleo y por su particular forma de visa.

Y a continuación, la lógica nos dice dos cosas. Que los EEUU van a verse comprometidos temporalmente durante muchos meses o años, con un coste muy alto, y que Europa debe intentar entender que todas las reglas en Defensa Mutua con OTAN y los EEUU, han cambiado para siempre.

¿Y China y Rusia? Sabemos que, de forma directa o indirecta, Corea del Norte suministra tecnología y armamento a Irán. También Rusia y posiblemente China, incluso en ese mercado gris oscuro, algunos países de Europa pueden suministrar elementos. Pero de manera directa, todos estos países no van a entrar en la guerra en el corto plazo. Lo cual no quiere decir mucho, pues la crisis es sobre todo económica mundial, y de desgaste contra la población civil de la zona. De momento.