Reyes Magos en familia. Yo fui Rey Mago

Yo fui Rey Mago. Si, dos veces. Es algo maravilloso que no se puede pagar con nada. La primera vez fui Gaspar y lo pasé mal porque era primerizo y pensaba que me iban a descubrir los niños, que en realidad era un simple padre del colegio el resto de los días normales, pero no fue así, e incluso mi hijo pequeño no detectó mis orejas.

Porque los Reyes Magos también tenemos hijos pequeños en algún momento.

El segundo año fue fabuloso porque entonces ya tenía experiencia como Rey Mago y gocé como un enano, lo juro. Sabía que era el último año en que lo podría ser y así fue. Me hice Melchor porque como nosotros somos magos podemos si queremos intercambiar la personalidad.

Recuerdo que por aquel entonces teníamos los tres Reyes Magos un contencioso con un Supermercado Alcampo que estaban haciendo junto al colegio en donde iban los niños a los que visitamos, y me dio la feliz idea de ir a saludar a los trabajadores de la obra del Alcampo como muestra de reconciliación, y aprovechar de esta manera tan tonta el visitar el centro comercial por dentro antes de que lo inauguraran.

Lo pasé pipa hasta que vino el jefe de los guardianes, que os lo juro, puso mala cara y nos mandó salir con cajas destempladas. Debió pensar que nuestro poder como Reyes y como Magos, no era muy solvente.

Fui eso si el primer Rey Mago del Alcampo de Utrillas, que se sepa para la posteridad aunque en la historia del centro comercial no figure nunca este dato.

Ahora añoro aquellos días de Rey Mago, cuando era más niño que los niños. Ahora ya no me quieren por viejo, precisamente ahora que si lo deseo tengo la barba blanca de verdad. Cachisla.