¿Es importante la educación para nuestros hijos? ¿Más que la salud?


Estamos a finales de agosto 2020 y escuchando las posible medidas escolares que se van a tomar para garantizar la escolarización, para abrir los colegios una vez que por fin han entendido desde donde se toman las decisiones que los colegios tienen que estar abiertos antes que las discotecas o los bares. 

Al final la sociedad asume que la educación presencial es imprescindible. 

No es posible entender un país, una sociedad con los colegios cerrados, aunque hayan sido seis largos meses que no todo el mundo sabe medir igual. Eso es un precio que hoy nadie quiere analizar pero que tendremos que pagar. 

Creemos que es solo cuestión de conocimientos, pero no, es también cuestión de hábitos, de respeto, de poner en valor unas cosas o las otras. 

Es algo que ha afectado a niños muy pequeños y que no se notará, a niños mayores que tendrán que ponerse el acelerador en los próximos meses o incluso años, y sobre todo a adolescentes que lo tienen mucho más complicado para salir de esta sin daños casi imperceptible pero suficientes. 

Hay normas nunca escritas que si nos las saltamos tienen un resultado muy dañino en la sociedad. 

Una es no ponernos a trabajar fuera del hogar (de la cueva) con alguna responsabilidad en cuanto se entra en la adolescencia. No tomar conciencia de lo que es importante, lo que es imprescindible, lo que es obligatorio, separado con claridad de lo que es superfluo o incluso ocio, convierte a los jóvenes en irresponsables, en débiles, en incapaces. 

Es decir: En esclavos fácilmente manipulables, aunque no lo parezca. 

Pero a veces somos tan lerdos que no entendemos que el riesgo Cero no existe ni en salud ni en la vida humana habitual, y que hay muchos riesgos que no se notan a primera vista. Por eso hay que salir a la sociedad y enfrentarse a ella. A veces a empujones para aprender a defendernos.

De hecho hay familias que en estos seis meses sin colegio, han trabajado más por la educación de sus hijos que si no hubiera existido la pandemia. Pero claro, ellas se lo han podido permitir. Otras muchas no pueden y la escuela es imprescindible para formar a personas libres y capaces.