¿Por qué en España nos faltan médicos y enfermeros?

Hay un dato que nos refleja claramente lo escasos en capacidad positiva para planificar el futuro que tenemos en España. Somos un país con un desempleo estructural constante desde hace décadas que supera los varios millones de personas desempleadas siempre. Podemos hablar de 40 años con un desempleo excesivo, muy superior al del resto de Europa.

Y curiosamente ante esta pandemia del COVID-19 nos encontramos con la falta contundente de profesionales de enfermería, de profesionales de atención geriátrica, de rastreadores y de médicos. De personal incluso en Administración sanitaria que sepan contar a los muertos. Es decir, en aquellas profesiones técnicas y mal pagadas que hoy necesitamos, no ha existido planificación para corregir estos desfases. Mal pagadas pues algunos de nuestros profesionales de la Salud se van a otros países a cobrar más.

Hay oficios conocidos por todos que necesitan una preparación suficiente y que además son esenciales para la calidad de vida. Es interesante tener otros oficios (que no pienso nombrar), pero que si no tenemos suficientes profesionales no nos sucede casi nada.

O dicho de otra manera. Tenemos cientos —cuando no miles— de Academias de Formación Continua dando constantemente cursillitos por toda España para desempleados, todos ellos de (casi) baja calidad y pero programación que han demostrado no servir para paliar el problema real. 

No tenemos profesionales de lo que se necesita. Nos sobran en otros oficios, a los que por cierto les pagamos mucho más que a los que nos intentan salvar la vida, o mucho menos pues creamos un caldo de cultivo laboral indigno, y los sindicatos son los primeros que no dicen lo suficiente para mejorar el país.

Es decir, los sindicatos creen que la mejora de las condiciones laborales pasa por la mejora de las condiciones de “sus” trabajadores afiliados que no representan el conjunto de la sociedad laboral de España. Y mientras tanto seguimos criticando todo lo que se menea, pero no somos capaces de quejarnos de lo obvio.

A España le falta planificación y en eso todos somos responsables por activa o por pasiva. ¿Nadie ha revisado los cursillitos que se dan en España? ¿Seríamos capaces de defenderlos ante un inspector europeo?