Ayuso ha dicho —pues lo ha descubierto ella—, que hay fábricas de jóvenes de izquierdas en España. Los fabricamos en serie, con la IA, por eso debe ser que la IA nos va a matar a todos. Lo curioso es que no habla Ayudo de las fábricas de jóvenes de derechas.
Igual es que de derechas se nace, y depende del tamaño del campo de golf en donde juega papá, y en cambio a los de izquierdas hay que fabricarlos, pues ser trabajador para dejar las plusvalías de tus horas por cuenta ajena, no es suficiente para darte cuenta de dónde estás.
Es tan torpe la aseveración que nos lanzan desde Madrid, que deja a los jóvenes a los caballos de su incapacidad para pensar por sí mismos, y eso debería ser negativo para su propia ideología inteligente.
Pero lo de tener fábricas de jóvenes de izquierda es mucho más que una ocurrencia, tiene recorrido.
De entrada, ya hay fabricantes de ropa que están facilitando jerséis para este otoño que sean para llevar en los hombros, o en cambio atados a la cintura, como en los años 70. Jersey de derechas y de izquierdas.
Ya el color no importa tanto, pues el verde ya puede ser de izquierdas o de extrema derecha, el naranja no se sabe si existe, el rojo ha quedado muy deslavazado y el azul celeste a veces se convierte en azul marino.
Los torpes de variado signo van creciendo. Por ejemplo, voy encontrando por las tertulias a los antiguos socialistas que se han olvidado de qué es ser de izquierdas. Se puede estar en contra del PSOE y no por ello ser de derechas, conservador o mediopensionista mental. No deben tener biblioteca para seguir leyendo sus libros de juventud.
A esos, la fábrica de izquierdas les funciono poco y mal. Les lavaron el cerebro, pero les duró poco. En cuanto se quedaron sin despacho, se volvieron conservadores y críticos con todo lo que se menea.
Pero insisto, lo de la fábrica de jóvenes de izquierdas me ha gustado incluso como metáfora. ¿En dónde está? ¿Hay mini bar? ¿Se cobra o se paga por entrar en esas fábricas?
25.9.26
24.9.26
La desafección política y social en España ¿Es lo que buscan?
El desahucio de Maricarmen en Madrid ha provocado una conmoción social y política —aunque y sobre todo desde el silencio y el asco—, por la percepción de que estamos en manos de unos incapaces o de lo que sería peor, unos inhumanos. Podemos decidir ser animales irracionales, de hecho lo somos, pero debería notarse mucho menos.
Como sociedad, en España, tenemos tanto que mejorar, hemos perdido desde el COVID tanto, que resultará complejísimo volver a la situación anterior, que ya era mala. Recuerdo cuando decíamos con la boca casi cerrada que íbamos a salir mejor.
Como sociedad, en España, tenemos tanto que mejorar, hemos perdido desde el COVID tanto, que resultará complejísimo volver a la situación anterior, que ya era mala. Recuerdo cuando decíamos con la boca casi cerrada que íbamos a salir mejor.
Éramos idiotas, pues las sociedades se mueven y cuando se les insufla miedo responden con ese miedo, desde ese miedo.
Los siguientes pasos sé los que deberían ser. Y por eso sé los que no se van a dar. No los quiero nombrar para no gafarlos.
Los siguientes pasos sé los que deberían ser. Y por eso sé los que no se van a dar. No los quiero nombrar para no gafarlos.
Es responsabilidad de pocos resolver este problema, y explicarlo bien sin ganas de engañar. Escucho algunas declaraciones de ministros, del de Asuntos Exteriores como ejemplo mayor, que sería mejor que se callaran antes de creer que se dirigen a niños de pecho.
Estamos en el desierto de la verdad, pero los que gestionan, en vez de pedir ayuda o de reflexionar, se dedican a mentir disimuladamente y sin talento, a no dosificar sus vomitonas, olvidándose de los consejos de Baltasar Gracián.
En Marruecos, ayer mismo, el 62% de los votantes no quisieron ir a votar. Una cifra cuando menos curiosa de analizar. Allí hay 15,8 millones de electores inscritos (hay que apuntarse antes para poder votar), una cifra muy por debajo de los aproximadamente 28 millones de marroquíes que se estima que tienen edad para votar. El dato es especialmente llamativo entre los jóvenes. Solo representan el 3% de los inscritos. Y de los inscritos, el 62% no han querido ir a votar.
Estamos en el desierto de la verdad, pero los que gestionan, en vez de pedir ayuda o de reflexionar, se dedican a mentir disimuladamente y sin talento, a no dosificar sus vomitonas, olvidándose de los consejos de Baltasar Gracián.
En Marruecos, ayer mismo, el 62% de los votantes no quisieron ir a votar. Una cifra cuando menos curiosa de analizar. Allí hay 15,8 millones de electores inscritos (hay que apuntarse antes para poder votar), una cifra muy por debajo de los aproximadamente 28 millones de marroquíes que se estima que tienen edad para votar. El dato es especialmente llamativo entre los jóvenes. Solo representan el 3% de los inscritos. Y de los inscritos, el 62% no han querido ir a votar.
De casi 37 millones de habitantes en Marruecos, votaron 6 millones. ¿Os parece ese el camino del futuro para España?
¿En España nos estaremos acercando a esos puntos de vista de abandono de las básicas potestades de toda la sociedad en un sistema que creemos es democrático? ¿Les importa algo a los que gestionan, que no vayamos a votar? ¿Les afecta que los jóvenes que no están afiliados a un partido político se abstengan? ¿Cómo afectan esas decisiones personales al funcionamiento de un país?
¿En España nos estaremos acercando a esos puntos de vista de abandono de las básicas potestades de toda la sociedad en un sistema que creemos es democrático? ¿Les importa algo a los que gestionan, que no vayamos a votar? ¿Les afecta que los jóvenes que no están afiliados a un partido político se abstengan? ¿Cómo afectan esas decisiones personales al funcionamiento de un país?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)