12.4.17

Zona verde en La Jota de Zaragoza



Hay zonas urbanas que desde el principio se diseñan lo más verdes posibles, lo más agradables y humanas que permiten los urbanismos en cada momento. Esta zona está en Zaragoza, enfrente al colegio La Estrella, en el final del barrio de La Jota. Junto a una gran avenida, la Z-30, lo que obligó a ciertas necesidades lógicas.

Por una parte había que separar las viviendas de las grandes avenidas para evitar ruidos, y por otra parte había que crear una barrera de verde, de árboles, que hicieran la doble función de filtrar ruidos y contaminación.

Al ser una zona separada del barrio de donde proviene, La Jota, había que dotarla de su propia zona verde y de relajación además de relación social, y para eso se creó un gran espacio comunitario que arropara todo esto, a modo de parque pequeño y casi privado, con juegos infantiles y mobiliario urbano. Y se destinó otra zona abierta como aparcamiento añadido a los edificios.

Para lograr todo esto, hubo que realizar edificios en vertical, con alturas de 10 pisos. De esta forma se lograban los criterios de rentabilidad en la edificación y se podía disponer de espacios libres para servicios de la comunidad. La zona verde más grande tiene 7.000 metros cuadrados de superficie.


Pero no todo es maravilloso. Algunas zonas verdes o no se han desarrollado o se han dejado morir por un mantenimiento defectuoso. Están marcados en verde claro, para disimular el marrón de la tierra.

11.4.17

Las mandarinas no pertenecen al mundo de los ajos

No todos los lugares en donde pareces encajar bien, son esos lugares a los que perteneces. Puede que no te acepten, que encajes bien y se aprovechen de ese cualidad, pero nada más. 

Pertenecer es algo mucho más importante  de lo que imaginamos, es la aceptación de tí con tus errores y fallos. 

Pero encajar es simplemente estar bien, sujeto, ocupando tu lugar, pero sabiendo o aceptando que en cuanto venga “el ajo” correspondiente, te quitarán de tu sitio, aunque seas una hermosa y sabrosa mandarina de colores.

Cuatro universidades tan iguales pero diferentes




El urbanismo se construye sobre normas copiadas en muchas ocasiones desde enormes distancias, sobre todo admitiendo que lo que funciona bien…, no debe ser cambiado. Así que es posible ver ciudades muy parecidas en todos los lugares del mundo, excepto por sus particularidades que somos capaces de salvar de la homogeneización del “todo” por efecto de una globalización en los diseños que vino antes que la del consumo actual.

Vamos aquí unos ejemplos de universidades repartidas por todo el mundo. Si observamos sus diseños veremos que en muchos aspectos fundamentales se parece mucho entre ellas. Unos espacios encerrados aunque estén abiertos, con muchas zonas verdes rodeando las zonas y entre las calles interiores, varios edificios que sirven de diferentes academias o escuelas, con campos deportivos, con edificios de servicios.

Son zonas que podrían ser intercambiables. ¿Es posible diseñar un urbanismo diferente para servicios tan clásicos como las universidades? Sin duda sus grandes diferencias están al entrar en ellas, de eso no cabe duda, pero estábamos hablando de urbanismo y no de educación.

Vemos las imágenes aéreas (gracias a Google) de las Universidades de Birmingham, El Cairo, Yale y Zaragoza, en este orden.

Las chimeneas marcan las diferencias

Acabado el invierno, las chimeneas empiezan a descansar en nuestro Pirineo aragonés, aunque sigan manteniendo su esbelta figura, su sentido ancestral de espantabrujas, sus piedras más o menos viejas, conquistando los cielos. Hay elementos pequeños que marcan el diferente urbanismo hogareño de las localidades, y las chimeneas son uno de estos objetos. No se parecen las andaluzas de las aragonesas o vasca, y menos las alemanas de las portuguesas o griegas. Podemos diseñar calles más parecidas que la propias chimeneas, donde nos dejan claro que son en los pequeños detalles donde se encuentra la diferencia en casi todo.

10.4.17

La solución ante la crisis no es despedir trabajadores

Hacer clic para leer el texto

No hay que añadir nada al texto que ha publicado este domingo ABC Empresa. Leerlo, reflexionar y cuando hay que hacerlo, tomar decisiones con le menor numero posible de errores.

7.4.17

Por qué se iluminan las estrellas?

Decía Antoine de Saint-Exupéry en El Principito: 

“Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que algún día, cada uno pueda encontrar la suya”

A veces se nos ilumina el camino, nos adentramos en él, no sabemos el motivo de ese flash pero nos ha indicado el bueno, el correcto. Tan importante es que se ilumine, como que lo sepamos ver nosotros.

2.4.17

Salvador Pániker no se ha ido. Se ha escondido

Que se haya ido Salvador Pániker no me preocupa mucho, lo sigo teniendo yo en mi cabecera de cama, para las noches en que no logro dormirme. Cuando compré mi primer libro de Pániker mi librero de confianza me dijo que a donde iba con aquello. No me conoce bien, pues casi siempre pillo libros de economía o de Zaragoza. Pocas veces de filosofía. Cuando le compré el segundo se quedó extrañado de que me hubiera terminado el primero y creo que a partir de ese momento ya nunca más pensó que Pániker era complicado y que yo era muy fácil.

Ayer Pániker a los 90 años se dio la razón a sí mismo, y decidió ponerse de verdad muy malito. Son cosas que pasan cuando se tienen 90 años, aunque no siempre. Por antes o por después. Pero con su forma de pensar estoy seguro que no hubiera querido aguantar artificialmente mucho tiempo sin poder pensar en sus sexos y sus orientales formas de pensar.


Ser mayor no es lo mismo que ser viejo. Lo primero depende de la edad. Lo segundo de la forma de pensar. La primavera puede llegar en mayo o en noviembre, con 16 o con 89 años. Depende del sol y de las ganas de asomarte a la vida. Llegar a viejo no es llegar a ser un pendejo roto y descosido, es muchos veces llegar a ser un tipo con brillo aunque algo escondido, que sigue disfrutando, aunque de otras cosas, de esta maravilla que algunos llaman vida y que no es más que un camino hacia la muerte. Por eso mismo…, hay que disfrutar el segundo, el minuto, el sabor de lo que nos rodea.